Bloomberg Línea — No solo la exportación de petróleo ha aumentado en Venezuela desde la caída de Nicolás Maduro, también la presencia de buques sancionados y furtivos —flota oscura—, según un informe publicado por Transparencia Venezuela el 5 de mayo, con base en datos recopilados por Vesselfinder y Marine Traffic, así como en imágenes satelitales.
En abril, las exportaciones petroleras promediaron los 1,23 millones de barriles diarios, su nivel más alto desde 2018, de acuerdo con datos de PDVSA conocidos por Reuters. Además, incrementó el número de buques petroleros en las costas venezolanas, ascendiendo a 160 desde los 143 registrados en marzo, conforme con Transparencia Venezuela.
La cifra llama la atención si se compara con diciembre de 2025, antes de la captura de Maduro, cuando se documentó la presencia de 112 tanqueros.
De las 160 embarcaciones reportadas en abril, 32 son sancionadas o furtivas, es decir, que operan fuera de las normativas internacionales para transportar petróleo y que operan ocultando su identidad, respectivamente.
El incremento de los buques oscuros ha aumentado progresivamente desde finales de 2025:
- Diciembre: 22 buques
- Enero: 23
- Febrero: 25
- Marzo: 29
- Abril: 32
De los buques sancionados y furtivos, 14 tienen más de cuatro meses en las costas de Venezuela, según el informe. Sin embargo, algunos de ellos al parecer participan en operaciones de trasiego ship to ship, o sea, de transferencia de petróleo de buque a buque.
Transparencia Venezuela documenta una “operación sospechosa” de este tipo entre un tanquero con la bandera de Islas Marshall, que ha permanecido alrededor de Amuay desde julio de 2025, y un buque no identificado con sus radares apagados, captados en una imagen satelital.
¿Entradas y salidas irregulares de petroleros?
El informe de Transparencia Venezuela también reporta una serie de entradas y salidas irregulares de buques de las costas venezolanas.
En abril, por ejemplo, arribaron el furtivo Jose Progress con bandera de Panamá y el sancionado Equality de Guinea.
Entretanto, zarparon el furtivo Olina, que el 9 de enero fue interceptado al intentar salir por las fuerzas de seguridad de EE.UU., y el sancionado ruso Baisha/Integrator, que permaneció en Venezuela cuatro meses.
A ellos se suma el sancionado Sea Horse, “que arribó en marzo procedente de Rusia cargado de combustible destinado a Cuba” y el José Progress.
“La libertad de movimientos del José Progress y del Sea Horse, así como la salida del Olina, hacen presumir que ha habido acuerdos entre las autoridades de Estados Unidos y de Venezuela que han posibilitado las operaciones sin restricciones sobre estos buques, conocidos internacionalmente por su historia de operaciones oscuras”, evidencia Transparencia Venezuela.
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