El mercado prevé que el petróleo baje, pero no que vuelva al nivel previo a la guerra

La brecha entre el mercado spot y los futuros del petróleo refleja expectativas de una caída gradual del crudo, aunque sin retorno a los niveles previos al conflicto en Irán.

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estoques petróleo

Los precios del petróleo muestran una clara divergencia entre lo que refleja el mercado spot (al contado) y lo que anticipan los contratos futuros. Por ejemplo, el barril de Brent cerró abril por encima de los US$110, mientras que los acuerdos a diciembre de 2026 cerraron por debajo de los US$90. Incluso para abril de 2027, las operaciones se ubican más cerca de los US$80.

Esto sugiere que el mercado espera una reducción gradual en el precio del crudo, aunque sin confianza en un retorno a los niveles previos al estallido del conflicto en Irán, cuando el Brent oscilaba entre US$60 y US$70.

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“Los inventarios en Estados Unidos cayeron 6,23 millones de barriles, frente a una expectativa de apenas 230.000, lo que refleja que el mercado está reaccionando a una escasez inmediata”, afirmó Emanoelle Santos, analista de mercados de la app de inversiones XTB.

El precio spot, explicó, responde al pánico por el abastecimiento en el corto plazo, en un contexto en el que el mundo recurre a reservas estadounidenses para compensar el bloqueo del estrecho.

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“Los futuros, en cambio, incorporan la expectativa de que el conflicto se resuelva, el estrecho reabra y la oferta del Golfo vuelva al mercado”, señaló.

Sin embargo, advirtió que esa expectativa comienza a deteriorarse. “Que el contrato de diciembre haya superado los US$80 por primera vez es una señal de que el mercado empieza a perder la fe en una resolución rápida”, indicó.

Diego Barnuevo, analista de mercados de Ebury, aportó su lectura sobre la evolución reciente del diferencial entre spot y futuros al consignar: “Los precios spot continúan cotizando con una prima sobre los futuros a corto plazo, reflejando la fuerte escasez de barriles físicos y la intensa competencia por obtenerlos de forma inmediata”.

Desde el inicio del conflicto, explicó, los futuros han mostrado una evolución más contenida al descontar una resolución relativamente rápida y una pronta recuperación del tráfico en el Estrecho de Ormuz.

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La tregua anunciada hace tres semanas provocó una caída pronunciada en los precios spot, reduciendo notablemente la brecha con los futuros”, aclaró.

Sin embargo, en la última semana el estancamiento en las negociaciones y el temor a nuevos ataques estadounidenses impulsaron nuevos repuntes en ambos mercados. Aun así, el diferencial entre spot y futuros se mantiene más estrecho.

Esta convergencia refleja que el mercado ya no anticipa una reapertura tan inminente del estrecho de Ormuz. En su lugar, asume que los flujos tardarán en recuperarse y, cuando lo hagan, será de forma gradual, mientras persiste la escasez inmediata de barriles”, concluyó.

Impacto en inversiones

En cuanto al impacto sobre las inversiones, Santos sostuvo que un escenario con petróleo sostenido por encima de los US$80 modifica la lectura de los mercados globales.

En renta fija, implica que los bancos centrales —empezando por la Reserva Federal— tendrán menos margen para relajar la política monetaria”, explicó.

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Esto presiona las duraciones largas y prolonga la vigencia de curvas de rendimiento invertidas o planas.

En renta variable, el impacto es sectorial. Energía e infraestructura se benefician, mientras que los márgenes del sector industrial y del consumo discrecional se ven afectados por mayores costos.

La tecnología, agregó, también enfrenta presión por el efecto de tasas más altas sobre las valuaciones.

En commodities, el encarecimiento del petróleo actúa como un costo adicional. “Funciona como un impuesto implícito sobre el cobre y el litio, lo que comprime márgenes en un contexto de desaceleración de la demanda global”, concluyó.

Asimismo, el ejecutivo de Ebury reseñó que el escenario actual podría provocar caídas en los precios de los bonos soberanos, especialmente en el tramo corto de la curva, ante las expectativas de una inflación más persistente y una política monetaria más restrictiva, o tipos de interés elevados durante más tiempo.

En el caso de las acciones, siempre que se eviten daños mayores a las infraestructuras petroleras, el sector energético se vería beneficiado por un petróleo estructuralmente más alto y la persistente amenaza de nuevas disrupciones en el estrecho.

Por el contrario, los sectores intensivos en energía, como aerolíneas, transporte o química, podrían ver comprimidos sus márgenes. Los commodities energéticos, en general, se verían respaldados, junto con fertilizantes y, en menor medida, algunos alimentos.

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