El petróleo superó US$126: qué significa para América Latina, el dólar y los inversionistas

El repunte del Brent tras el bloqueo en el Estrecho de Ormuz está reactivando presiones inflacionarias, afectando el crecimiento en América Latina y cambiando el equilibrio en los inversionistas.

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En la imagen, un extractor de petróleo el jueves 7 de abril de 2022 en Midland, Texas.

Bloomberg Línea — El petróleo continúa siendo la principal preocupación de los inversores. El Brent superó los US$126 por barril tras el deterioro de las negociaciones en Medio Oriente y la persistencia de restricciones en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio energético global.

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Aunque los precios ya han retrocedido hasta los US$114, el mercado dejó atrás las expectativas de normalización rápida y empezó a incorporar un shock de oferta más prolongado. El cambio no responde sólo a la geopolítica. Responde a una disrupción efectiva en los flujos de crudo.

Los analistas de ING, Warren Patterson y Ewa Manthey, señalan que “el mercado petrolero ha pasado del exceso de optimismo a la realidad de la disrupción de suministro que estamos viendo en el Golfo Pérsico”, con precios en máximos desde el inicio del conflicto.

Ese ajuste cambia la lectura macro. El petróleo deja de ser un insumo más y vuelve a ser un determinante de inflación, tasas de interés e inversiones.

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Inflación en alza y crecimiento bajo presión en América Latina

El impacto se transmite rápidamente. El petróleo encarece transporte, fertilizantes, alimentos e insumos industriales, y termina filtrándose en los precios al consumidor. Ese canal ya está siendo cuantificado.

Un informe de Goldman Sachs (GS) estima que “un shock de 10% en el precio del petróleo eleva la inflación en América Latina en aproximadamente 30 puntos básicos”, lo que refleja una transmisión amplia más allá de los combustibles.

Ese efecto se incorpora en las previsiones. El banco proyecta una inflación regional de 8% en 2026, con revisiones al alza en la mayoría de países, con Argentina siendo el país más golpeado. Los analistas del banco advierten además que “los riesgos para los precios al consumidor se están ampliando más allá de los combustibles”, lo que introduce una mayor persistencia inflacionaria.

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El crecimiento también se ajusta. La región crecería 1,9% en 2026, ligeramente por debajo de lo previsto, en parte por el encarecimiento energético y el endurecimiento de las condiciones financieras globales.

El golpe no es uniforme. El informe subraya que “el impacto en el crecimiento depende de si un país es exportador o importador neto de petróleo”. Esta diferencia define la respuesta regional: mientras que productores como Brasil, Colombia o Ecuador reciben mayores ingresos por el crudo, economías importadoras como Chile, Perú o México enfrentan deterioro en sus términos de intercambio.

Este desbalance introduce una divergencia macro dentro de América Latina, donde el mismo shock genera beneficios en algunos países y presión en otros.

El petrolero Perseus Star zarpa del puerto de Corpus Christi, en Corpus Christi, Texas, EE.UU.

A nivel global, el petróleo actúa como un canal más amplio. Ruben Dalfovo, analista de SaxoBank, describe que “cuando el crudo sube por un shock serio de oferta, no se queda dentro del sector energético, se mueve hacia fletes, alimentos, inflación y, finalmente, valuaciones bursátiles”, ampliando el alcance del impacto.

Por ello, el diagnóstico también apunta a un entorno que limita la política monetaria. La persistencia de presiones inflacionarias, reforzadas por shocks como el energético, reduce el margen de los bancos centrales para recortar tasas. Esta semana la Reserva Federal de Estados Unidos advirtió sobre los riesgos de una inflación más resistente y menos transitoria.

El dólar y las monedas: resiliencia con efectos diferenciados

El comportamiento del dólar añade otra capa de complejidad. En teoría, el alza del petróleo debería fortalecerlo al reforzar expectativas de tasas más altas en Estados Unidos. Sin embargo, la reacción ha sido más contenida.

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Francesco Pesole, analista de ING, dijo esta semana que “en teoría este debería ser un entorno favorable para el dólar, pero el USD ha encontrado sólo un soporte limitado hasta ahora”, en parte por la resiliencia de las acciones estadounidenses y factores técnicos de flujo.

En América Latina, la dinámica ha sido distinta. El debilitamiento del dólar en el último año ha actuado como soporte para las monedas locales. Ernesto Revilla, economista en jefe de Citi (C), señala que “el dólar se ha debilitado significativamente desde abril del año pasado, ha perdido cerca del 10%”, y añade que “cuando el dólar está débil, las monedas de América Latina están fuertes”.

Ese soporte se complementa con el ciclo de commodities. Revilla indica que “los precios de las principales materias primas sirven como soporte para las monedas locales frente al dólar”, lo que explica la resiliencia reciente de la región.

Un empleado cuenta billetes de dólares estadounidenses.

En lo corrido del año, monedas como las de Brasil, Argentina y Colombia se aprecian, con el real subiendo casi 10%, aunque divisas como la peruana y la chilena han recibido el golpe por su condición de economías importadoras.

En general, el equilibrio es frágil. Un repunte del riesgo global podría revertir el flujo hacia activos refugio. En ese caso, el dólar volvería a apreciarse, generando presión sobre las monedas emergentes. Citi anticipa un movimiento moderado, con una posible apreciación de entre 3% y 4% hacia finales de 2026.

Estrategia de inversión: el fin del manual de desinflación

El mayor cambio se produce en la forma de invertir. El petróleo en niveles elevados altera el marco que dominó los mercados en los últimos años.

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Charu Chanana, estratega Jefe de Inversiones de Saxo Bank, advierte que “un número sorprendente de portafolios sigue construido sobre la suposición de que la inflación continúa bajando y los bancos centrales pueden recortar tasas”, un escenario que pierde consistencia cuando la energía mantiene viva la presión inflacionaria.

Ese desajuste revela un problema estructural. Chanana sostiene que “lo que parecía diversificado en un régimen de desinflación puede volverse altamente correlacionado en un shock inflacionario”, ya que bonos de largo plazo y acciones de crecimiento pueden caer simultáneamente.

El petróleo introduce un nuevo filtro. La capacidad de una empresa para trasladar costos, sostener márgenes y mantener demanda se vuelve determinante. Dalfovo lo resume al señalar que “el petróleo se ha convertido en una prueba de calidad empresarial”.

Traders work on the floor of the American Stock Exchange (AMEX) at the New York Stock Exchange (NYSE) in New York, US, on Friday, April 17, 2026. Aevex Corp. shares rose 15% after the maker of military drones raised $320 million in a US initial public offering. Photographer: Michael Nagle/Bloomberg

En este contexto, para Saxo Bank, la estrategia se reorganiza en torno a varios ejes: liquidez y flexibilidad, para responder a episodios de volatilidad; coberturas frente a inflación, donde la energía y el oro cumplen un rol central; empresas con poder de fijación de precios, capaces de sostener márgenes; y crecimiento más selectivo y menos dependiente de tasas bajas.

En este escenario, BlackRock (BLK) ajustó su posicionamiento global al reducir la exposición a bonos y aumentar el peso en renta variable y mercados emergentes, sobre la base de que “las mega fuerzas están chocando, reconfigurando economías y mercados”. La inflación persistente, la geopolítica y la inversión en inteligencia artificial alteran el comportamiento de los activos.

El cambio es más profundo en la renta fija, donde la firma sostiene que “los bonos del Tesoro de EE.UU. a largo plazo ya no proporcionan estabilidad a la cartera”, lo que cuestiona el rol tradicional de diversificación, mientras refuerza su preferencia por acciones en EE.UU. y emergentes al considerar que “el tema de la IA está impulsando los beneficios”.

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Además, el alza del petróleo abre opciones en empresas vinculadas al sector. En el caso de América Latina, acciones como Petrobras han subido casi 60% en lo corrido del año.

El comportamiento de los metales refuerza otro cambio. Ole Hansen, también de Saxo Bank, explica que los precios más altos de la energía están empujando “las expectativas de recortes de tasas hacia adelante”, lo que reduce el atractivo de activos sin rendimiento como el oro en el corto plazo.

Láminas de oro en la Casa de la Moneda polaca, también conocida como Mennica Polska SA, en Varsovia, Polonia.

Sin embargo, el ajuste no altera su rol estructural. Hansen subraya que “los impulsores de largo plazo del oro permanecen firmemente en su lugar”, manteniéndolo como activo estratégico.

El alza del petróleo no es sólo un dato de mercado. Es un cambio en el marco macroeconómico. Eleva la inflación, condiciona las tasas, introduce divergencias regionales y redefine la construcción de portafolios.

La evolución del conflicto, la capacidad de ajuste de la oferta y la reacción de los bancos centrales determinarán si este episodio se estabiliza o se convierte en un nuevo punto de inflexión para la economía global.

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