Bloomberg Línea — El oro y la plata siguen reaccionado con volatilidad a un entorno de tasas altas, un dólar fuerte y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Aun así, los analistas de UBS (UBS) prevén que los ajustes sean temporales y mantienen una visión constructiva para ambos metales en el largo plazo.
En el caso del oro, la perspectiva reflejada en un nuevo informe sigue siendo favorable en un horizonte de doce meses.
El metal precioso continúa siendo visto como un activo atractivo desde el punto de vista de la diversificación.
Para diciembre, UBS proyecta que el precio del oro se ubicará en US$4.600, en marzo del próximo año saltará a US$5.000 y en junio de 2027 a US$5.200.
Los analistas de UBS explican en el reporte que los precios del metal precioso continúan estabilizados alrededor de los US$4.000 por onza.
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Explican que la reciente escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán ha pesado sobre el metal, debido a que la posibilidad de mayores precios del petróleo alimenta las expectativas de tasas de interés más altas.
Por otro lado, exponen que la publicación del último dato de inflación en Estados Unidos brindó cierto alivio a los inversionistas, al sugerir que no existe una necesidad inmediata de que la Reserva Federal vuelva a subir las tasas.
Asimismo, “las compras de oro realizadas por bancos centrales de China, Polonia y otros países fueron bien recibidas por el mercado, aunque no lograron impulsar los precios”, según UBS.
UBS señala que para que el oro permanezca por encima de los US$4.000 por onza será clave mantener una demanda sólida tanto por parte de los inversionistas como de los bancos centrales.

En ese sentido, señala que las previsiones apuntan a que las compras de los bancos centrales continuarán elevadas, entre 750 y 1.000 toneladas métricas durante el año, impulsadas por el interés de reducir la exposición al dólar.
En todo caso, se estima que serían necesarias compras cercanas a 500 toneladas métricas por trimestre para impulsar nuevamente los precios.
Pero UBS dice que esto se materializaría en la medida en la que la narrativa económica en Estados Unidos apunte hacia una política monetaria menos restrictiva o hacia un escenario complejo de bajo crecimiento e inflación elevada (estanflación).
Asimismo, ese cambio en las expectativas debería coincidir con un debilitamiento del dólar y un renovado interés de los inversionistas por diversificar su exposición fuera de la moneda estadounidense.
“Las expectativas de tipos reales más elevados han presionado al oro, mientras que los flujos de inversión visibles siguen siendo irregulares. Es probable que este entorno persista a corto plazo, lo que exige que los inversores adopten una perspectiva a más largo plazo al considerar la exposición al oro”, sintetiza Dominic Schnider, responsable global de Divisas y Materias Primas de UBS Global Wealth Management.
Por ahora, explican que, frente a activos como las acciones o el cobre, el oro ha perdido atractivo, aunque todavía no se encuentra en niveles que puedan considerarse baratos o que representen una oportunidad inmediata de compra.
El banco dice que eventuales retrocesos del oro hacia US$3.850 por onza representan oportunidades para aumentar la exposición al metal, más que una señal para adoptar una postura más pesimista.
Perspectivas para la plata

UBS señala que los precios de la plata han descendido de US$76 por onza a principios de junio a US$56 en julio.
Estos también se han visto presionados por la escalada de tensiones en Oriente Medio y el aumento de los precios del petróleo.
Sin embargo, señala que las posiciones en ETF y futuros sobre la plata muestran signos de estabilización, lo que consideran como una señal positiva.
Este mes las tenencias de ETF aumentaron en 1,86 millones de onzas troy, lo que sugeriría que algunos inversionistas están aprovechando las recientes caídas de precios para comprar.
Pero al igual que en el caso del oro, los analistas ven probable que esta fuerza por sí sola resulte insuficiente para lograr una estabilización sostenida de los precios o una recuperación significativa.
La proyección de UBS es que el precio de la plata se ubique en torno de los US$70 por onza en diciembre de este año y se mantenga desde marzo a junio de 2027 en los US$75.
“La normalización de la relación oro-plata, que ahora se ubica ligeramente por encima de 70 veces, hace que el valor relativo de la plata resulte más atractivo, aunque todavía no ha alcanzado niveles que consideraríamos baratos”, comentó Schnider. “Seguimos prefiriendo vender volatilidad como nuestra estrategia favorita”.
Los analistas consideran que los factores adversos para la plata persistirán en el corto plazo.
En general, el agravamiento de las tensiones en Oriente Medio, el mayor costo de oportunidad de mantener metales preciosos y la fortaleza del dólar continúan afectando el apetito de los inversionistas.
De acuerdo con el informe, la expectativa de que las caídas sean pasajeras se sustenta en la previsión de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal el próximo año, la elevada valoración del dólar —especialmente frente a monedas asiáticas— y la posibilidad de que la demanda industrial sea menos sensible a los altos precios de la plata debido a factores estructurales.
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