Bloomberg Línea — Las bolsas de América Latina entraron en una fase de tensión después del repunte del petróleo provocado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. El movimiento del crudo reintrodujo un factor que en ciclos anteriores condicionó el desempeño de la renta variable de la región. El debate se centra en si la corrección reciente representa un deterioro estructural o un punto de entrada para inversionistas con horizonte de mediano plazo.
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El contexto llega después de un período de retornos superiores al promedio global. Los índices latinoamericanos acumularon avances durante 2025 apoyados en la debilidad del dólar, en la expectativa de recortes de tasas y en valuaciones inferiores a las de mercados desarrollados. Ese escenario, empezó a mostrar señales de tensión cuando el Brent superó la zona de US$80 por barril y superó los US$100.
Algunos mercados latinoamericanos mantienen avances, pese a la corrección reciente. El índice MSCI Perú acumula cerca de 17% en lo que va del año y el Ibovespa (IBOV) de Brasil alrededor de 15%. El MSCI Colcap (COLCAP) de Colombia también presenta un desempeño positivo cercano a 7%, pero índices como el Ipsa (IPSA) chileno reflejan el impacto de la guerra.
En ese marco, los analistas consideran que la volatilidad actual exige un enfoque selectivo, en lugar de un repliegue generalizado del capital.

El gerente de estudios de Renta 4 Chile, Guillermo Araya, plantea que los inversionistas deben “analizar los fundamentos de cada empresa en el mediano y largo plazo”. Para el experto, se debe “ir invirtiendo cuando las acciones llegan a niveles de precio que se sabe que efectivamente es bajo, si se mira con un horizonte de inversión de nueve meses a 1 año”.
El petróleo como factor de presión para las acciones
El aumento del petróleo se convirtió en el principal canal de transmisión del shock geopolítico hacia los mercados financieros. El Brent se ubica cerca de US$100 por barril después de haber alcanzado niveles próximos a US$120 durante la primera semana del conflicto. Este movimiento altera las expectativas de inflación, tasas de interés y crecimiento en economías emergentes.
Jennie Li, analista de Bloomberg Intelligence, sostiene que “la guerra en Medio Oriente ha puesto a las acciones latinoamericanas nuevamente en la mira del petróleo”. En un informe, señala que “la región ha sido uno de los mercados con mejor desempeño este año, pero empieza a tambalearse a medida que el crudo sube por encima de US$80”.
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La analista indica que el índice MSCI América Latina registró una caída de 3,5% en moneda local y de 6,3% en dólares después de la escalada del conflicto, aunque posteriormente recuperó parte del descenso. El único sector que logró sostener aportes positivos fue energía, pues la exposición del índice a compañías energéticas se ubica cerca de 9%.
La composición sectorial explica parte de la resiliencia relativa de algunos mercados. Brasil y Colombia poseen mayor peso de empresas vinculadas a hidrocarburos dentro de sus índices bursátiles. El Ibovespa cuenta con una exposición energética cercana a 13%, mientras que el Colcap tiene alrededor de 8%. Esta estructura permitió amortiguar parte de la presión que afectó a otros mercados emergentes.
Los datos históricos refuerzan la importancia del precio del petróleo en el comportamiento de la renta variable latinoamericana. Las cuentas de Bloomberg Intelligence muestran que los mejores retornos desde el año 2000 se registraron cuando el crudo se ubicó entre US$40 y US$60 por barril. En ese rango, los principales mercados de la región mostraron tasas de acierto superiores a 80% en sus retornos.
Las tasas de acierto se refieren al porcentaje de veces que un activo o mercado obtuvo retornos positivos dentro de un período o bajo una condición específica.

El panorama cambia cuando el precio supera ciertos umbrales. Li explica que “los retornos históricos bajo distintos regímenes del petróleo sugieren que precios por encima de US$100 por barril representarían un viento en contra para las acciones latinoamericanas”. La analista indica que con el petróleo en el rango de US$80 a US$100 los retornos futuros tienden a debilitarse.
¿Cómo golpea el shock petrolero a la región?
El impacto del petróleo no se distribuye de forma homogénea dentro de América Latina, lo que se puede ver reflejado en las acciones para una persona que esté interesada en invertir. La estructura energética y comercial de cada economía determina su capacidad de absorber el shock.
El jefe de análisis de renta fija internacional de Renta 4 Colombia, Rafael Molina, explica que “las grandes economías de América Latina como Brasil, México, Argentina y Colombia son productores y exportadores de petróleo, así que los precios altos los benefician”. Esta condición permite que parte del aumento del crudo se traduzca en mayores ingresos externos y fiscales.
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El caso de Perú presenta una dinámica distinta. Molina afirma que “Perú es importador, pero produce gas natural. Su matriz energética es mayoritariamente hídrica y tiene una situación fiscal sólida. Es una economía resiliente”. Esta combinación reduce la exposición directa al costo del petróleo dentro del sistema energético.
La vulnerabilidad se concentra en países con fuerte dependencia de importaciones de combustibles. El analista señala que “los mercados vulnerables son los de los países importadores de petróleo, como la mayoría de los países centroamericanos, pero el más vulnerable es República Dominicana que además de ser importador produce muy poca energía hidroeléctrica”.
Dentro de los mercados bursátiles, también aparecen diferencias sectoriales. En el caso chileno, golpeado por ser un importador de petróleo y cuyo índice ya registra caídas, Araya sostiene que “las acciones más resilientes serían las de malls como Cencomalls (CENCOSUD), Mallplaza (MALLPLAZ) y Parauco (PARAUCO) ya que alrededor del 80% a 85% de sus ingresos son fijos y corresponde a contratos de mediano y largo plazo indexados a la inflación”. Este esquema de ingresos permite trasladar parte de las presiones inflacionarias a los arrendatarios.

El sector financiero también muestra características defensivas. Araya indica que “otras de las acciones resilientes en Chile son las acciones bancarias como BCI (BCI), Santander (BSAN) y Chile (CHILE) principalmente debido a que el crecimiento en las colocaciones no se vería afectado en el corto plazo”.
En contraste, las compañías vinculadas a transporte y consumo energético enfrentan mayor presión en sus costos operativos. Araya explica que “Latam Airlines (LTM) sería la acción que se vería más impactada por un alza en el precio del petróleo, ya que a partir de él se obtiene el Jet Fuel o combustible para aviones a turbina”. La aerolínea mantiene coberturas de combustible cercanas a 32% para 2026, lo que reduce parte del impacto.
“Los precios altos de petróleo deberían ser positivos para los mercados accionarios de Colombia y Brasil, que son grandes exportadores. En el caso de México debería ser neutral pues, aunque el estado recibe más divisas de sus sectores manufactureros, podrían verse afectados si los precios altos comienzan a afectar el consumo en Estados Unidos”
Rafael Molina, jefe de Análisis, Cobertura de Emisores de Renta Fija Internacional en Renta 4 Colombia
¿Hay oportunidad de invertir?
A pesar del retroceso reciente, varios indicadores sugieren que América Latina mantiene ventajas relativas frente a otros mercados. Datos de Bloomberg muestran que el índice de mercados emergentes de la región acumula un retorno cercano a 17% en el año.
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Este desempeño se produjo en paralelo con una brecha de valuación frente a los mercados desarrollados. El múltiplo forward P/E del índice MSCI América Latina se ubica cerca de 11 veces utilidades, un nivel inferior al de Estados Unidos y al promedio global. En términos simples, significa que las acciones están más baratas en comparación con otros mercados.
El descuento relativo también aparece a nivel país. Brasil presenta múltiplos cercanos a 9 veces utilidades futuras, Colombia cerca de 7,5 y México alrededor de 13,6. En contraste, el mercado estadounidense se mantiene sobre 21 veces utilidades proyectadas.
El estratega de BCA Research, Juan Egaña, asegura que la evidencia histórica muestra que episodios de saltos bruscos en el precio del Brent coincidieron con correcciones en las acciones latinoamericanas en dólares.

Según los datos del banco, cada aumento abrupto en la variación semanal del petróleo coincidió con caídas relevantes en el índice de acciones latinoamericanas medido en dólares. El patrón sugiere que los shocks energéticos suelen generar episodios de volatilidad bursátil.
“La historia aconseja cautela”, dice el analista. “En episodios anteriores donde los precios del petróleo subieron en una cantidad similar o mayor con respecto a esta semana, las acciones latinoamericanas cayeron entre un 25% y un 65% en dólares estadounidenses. En comparación, las acciones latinoamericanas solo han bajado un 8%”.
Para Egaña, los inversores deberían esperar una mejor oportunidad de compra, si se tiene en cuenta que los riesgos geopolíticos están más inclinados a que el precio del petróleo suba.
Emanuel Juárez, analista de HF Markets, sostiene que “si el petróleo deja de ser una amenaza creciente y pasa a ser un factor estable, las bolsas latinoamericanas todavía podrían recuperar parte del terreno perdido, especialmente en segmentos vinculados a commodities y en nombres que ya corrigieron bastante”.
Para el analista, hay un espacio para aprovechar la caída. “Mi sensación es que el espacio existe, pero será un mercado mucho más selectivo. Ya no alcanza con comprar región, probablemente haya que elegir muy bien países, sectores y compañías“.
Araya destaca casos específicos como el de Latam, cuyas acciones considera han sido excesivamente castigadas, pero que “sigue siendo una empresa de primer nivel, con fuerte crecimiento en pasajeros transportados por ahora y con un crecimiento sobre dos dígitos en pasajeros-kilómetros rentados”. Además, cree que a los precios actuales son una oportunidad de compra las acciones de malls y bancos.

El comportamiento futuro de las bolsas dependerá en gran medida de tres variables que el mercado sigue con atención. Juárez dice que el primero corresponde a la trayectoria del petróleo y su capacidad de estabilizarse después del shock inicial. El segundo se relaciona con las expectativas de inflación y tasas en Estados Unidos. El tercero se vincula con la evolución del dólar y su impacto sobre los flujos hacia mercados emergentes.
En este contexto, el debate sobre si comprar acciones latinoamericanas después de la corrección sigue abierto. La región combina riesgos derivados del petróleo con valuaciones que continúan por debajo de los niveles observados en otras regiones. El resultado dependerá de la interacción entre factores geopolíticos, condiciones financieras globales y la capacidad de cada mercado para absorber el impacto del nuevo ciclo energético.













