Precio del oro se desploma 13% con la guerra de Irán, pero bancos centrales sostienen demanda

El retroceso del metal responde al ajuste en expectativas de tasas tras el shock energético, aunque la demanda de bancos centrales y flujos asiáticos mantiene el soporte estructural.

PUBLICIDAD
Gold Tops $5,500 as Record Rally Gains Pace

Bloomberg Línea — El oro acumula una caída superior al 13% desde el inicio de la guerra en Irán, tras haber marcado máximos históricos por encima de US$5.500 por onza en el primer trimestre de 2026. El retroceso se produce en un contexto de alta volatilidad, donde el mercado oscila entre presiones macroeconómicas y una demanda que se mantiene activa.

Ver más: “Intervención de facto”: peso colombiano es el que más cae en el mundo tras decisión de tasas

PUBLICIDAD

La caída responde al ajuste de expectativas sobre la política monetaria tras el repunte de los precios energéticos, ya que el encarecimiento del petróleo ha elevado el riesgo de una inflación más persistente y ha llevado al mercado a anticipar tasas de interés más altas por más tiempo.

Ese movimiento refuerza el dólar y eleva los rendimientos de los bonos, lo que reduce el atractivo relativo del oro como activo que no genera rendimiento, al encarecer el costo de oportunidad de mantener posiciones en el metal frente a instrumentos que sí ofrecen retorno.

A pesar de esto, aunque con riesgos, los analistas siguen viendo posibilidades de que retorne la tendencia alcista que tuvo antes de que iniciara la guerra en Irán. “Seguimos pronosticando que los precios del oro alcancen los US$5.400 por onza a finales de 2026, a medida que continúe la diversificación de los bancos centrales”, escribieron en una nota Lina Thomas y Daan Struyven, analistas de Goldman Sachs.

PUBLICIDAD
Bandejas de lingotes de oro recién fundidos en la Casa de la Moneda polaca, también conocida como Mennica Polska SA, en Varsovia, Polonia, el jueves 12 de febrero de 2026.

Los expertos también ven en el horizonte la posibilidad de que la Fed implemente 50 puntos básicos de recortes.

Demanda y bancos centrales sostienen al mercado

Antes del ajuste, el metal promedió US$4.873 por onza en el primer trimestre, con un máximo superior a US$5.500. La demanda total alcanzó 1.231 toneladas métricas, un aumento del 2%, mientras que su valor subió 74% hasta US$193.000 millones, impulsado por los precios. Hoy el metal sube 1,03% sobre los US$4.570.

Los analistas de UBS, entre los que se encontraba Wayne Gordon, destacaron en una nota que estos datos respaldan la creencia “de que la reciente debilidad es temporal, y esperamos que el metal suba hacia los US$5.900 por onza en la segunda mitad de 2026”.

Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

PUBLICIDAD

El soporte estructural se mantiene vinculado a los bancos centrales. Goldman Sachs consultó a autoridades monetarias y encontró que “alrededor del 70% de los bancos centrales encuestados esperan que las reservas globales de oro aumenten en los próximos 12 meses”, lo que refuerza la tendencia de diversificación.

El banco también mantiene la “suposición de que las compras de oro por parte de los bancos centrales promediarán 60 toneladas por mes en 2026”, pese a episodios puntuales de menor actividad, como el observado en febrero.

UBS recuerda en este frente que, en el primer trimestre, “los bancos centrales aumentaron sus compras en un 3% hasta 244 toneladas métricas, reflejando un interés estratégico sostenido”, mientras que la demanda de inversión en lingotes y monedas creció 42% hasta 474 toneladas, impulsada principalmente por Asia.

Trays of 100 gram gold bars at the Polish mint, also known as Mennica Polska SA, in Warsaw, Poland, on Thursday, Feb. 12, 2026. Poland’s central bank, the world’s biggest reported buyer of gold, is boosting purchases by another 150 tons as it braces for more of the geopolitical instability that has driven prices to record highs. Photographer: Damian Lemanski/Bloomberg

Este patrón contrasta con la evolución de otros segmentos. UBS apunta que “los precios más altos redujeron los volúmenes de joyería”, aunque el gasto total en este segmento aumentó más de 30%, lo que sugiere una absorción parcial del impacto de precios por parte de los consumidores.

Sin embargo, Thomas y Struyven, de Goldman Sachs, advierten que los riesgos a corto plazo para su previsión del precio del oro “están sesgados a la baja, ya que el metal sigue siendo vulnerable a nuevas liquidaciones si las disrupciones en Hormuz persisten y los precios de bonos o acciones corrigen”.

Los analistas añaden que el “escenario base asume que no habrá más liquidación del sector privado ni una diversificación adicional significativa hacia el oro más allá del modesto impulso derivado de los recortes de la Fed”.

Ver más: Vender en mayo ya no funciona: datos del S&P 500 debilitan la estrategia de inversión

Fed, dólar y petróleo condicionan el corto plazo

El principal foco de presión sigue siendo la política monetaria y el comportamiento del dólar. Los analistas de State Street Investment Management indicaron en una nota que creen “que el oro puede rendir si la Fed se mantiene sin cambios, siempre que el consenso y la orientación futura de la Fed apunten hacia futuros recortes”.

En sus cuentas, el metal precioso puede tener un soporte cerca de los US$4.000 por onza “incluso si el metal cae más ante expectativas de una Fed agresiva”.

Desde TD Securities, Bart Melek introduce un escenario más restrictivo. En una entrevista con Bloomberg, aseguró que, con los shocks de la guerra en Medio Oriente, se podría “empezar a ver que estas fuerzas afecten a los alimentos y sigan manteniendo elevados los precios del combustible, lo que sugiere que existe el riesgo de que estos shocks se trasladen a la inflación subyacente”. En ese contexto, añade que “si este problema del petróleo continúa, el próximo movimiento de la Fed bien podría ser una subida”.

Federal Reserve

Ese escenario implicaría un entorno menos favorable para el metal. Melek indica que esto “respaldaría al dólar estadounidense, mantendría altas las tasas y presionaría a la baja los precios del oro”.

Sin embargo, Saxo Bank identifica un cambio en la dinámica reciente del mercado que le podría dar un soporte adicional. Ole Hansen, director de estrategia de materias primas, señala que hubo días durante la semana pasada en las que el precio del oro subió junto al petróleo, lo que muestra una “ruptura con la reciente correlación negativa en la que los precios más altos de la energía debilitaban a los metales preciosos a través de mayores rendimientos y un dólar más fuerte”.

Para él, esto sucede porque “los operadores ven cada vez más el cierre continuo del estrecho de Ormuz y el riesgo de una renovada acción militar de Estados Unidos en Irán como un shock geopolítico y de crecimiento más amplio, no solo como un shock inflacionario”.

Ver más: Los 10 consejos de inversión que definen a Berkshire tras la salida de Warren Buffett

Este cambio altera la lectura del mercado. Hansen indica que “en ese punto, el oro se comporta cada vez menos como una víctima de la inflación y más como una cobertura frente a la inestabilidad económica y financiera más amplia”, mientras que añade que “los inversores están cada vez más dispuestos a priorizar la protección de carteras frente a consideraciones de carry macro a corto plazo”.

La evolución de estos factores definirá si la reciente corrección se consolida o si el metal retoma la trayectoria alcista que anticipan los bancos de inversión, en un contexto donde la demanda oficial y la incertidumbre geopolítica siguen presentes.

PUBLICIDAD