Bloomberg Línea — El carry trade sigue favoreciendo a varias monedas de América Latina en 2026, con el peso colombiano y el real brasileño al frente de las ganancias. Pero el fortalecimiento global del dólar, el riesgo de nuevas alzas de tasas de la Fed y factores políticos y fiscales empiezan a elevar el riesgo de una reversión.
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El DXY acumula un avance cercano a 1,7% en el año, después de caer alrededor de 9,4% en 2025. Credicorp Capital mantiene un objetivo de 102 puntos para el índice y considera que el desempeño de la economía estadounidense continúa como una variable central para la trayectoria de la divisa.
El banco advierte que las tensiones geopolíticas, la volatilidad energética y El Niño han reactivado los riesgos inflacionarios. El mercado sigue pendiente de si finalmente hay aumentos de tasas de la Fed, un movimiento que podría reducir el atractivo relativo de las tasas latinoamericanas.
Credicorp Capital sostiene que “el consenso de los analistas mantiene la expectativa de nuevos episodios de debilitamiento del USD a futuro”, aunque los flujos recientes de portafolio, según la firma, todavía no respaldan la tesis de una pérdida estructural de la denominada dominancia del dólar.

Brasil y México: el carry trade conserva respaldo
El real brasileño (USDBRL) acumula una apreciación de 8% en 2026 y cotiza alrededor de BRL$5,07 por dólar. La Selic en 14% mantiene un diferencial amplio frente a EE.UU., mientras los elevados precios del petróleo y los productos agrícolas han fortalecido los términos de intercambio y los ingresos por exportaciones.
La cuenta externa también aporta soporte. El déficit corriente bajó a US$61.350 millones en 12 meses hasta junio, equivalente al 2,46% del PIB, mientras la inversión directa alcanzó US$89.300 millones. Credicorp proyecta el tipo de cambio en BRL$5,20 al cierre de 2026 y BRL$5,30 en 2027.
Así se ha comportado el dólar en Brasil
Ese respaldo convive con riesgos fiscales y electorales. La firma espera una corrección moderada del real si bajan las materias primas, aumenta la aversión al riesgo o disminuye el diferencial de tasas. Los aranceles de EE.UU. y las dudas sobre la consolidación fiscal agregan presión para el segundo semestre.
México presenta una dinámica similar, aunque menos pronunciada. El peso (USDMXN) gana más de 5% en el año y la tasa de Banxico, de 6,5%, mantiene atractivo el diferencial frente a EE.UU. Credicorp espera que la autoridad monetaria conserve esa tasa hasta diciembre ante la incertidumbre sobre la Fed.
El banco anticipa que “un tono más restrictivo de la Fed podría comprimir el diferencial de tasas y provocar una reversión parcial de estas posiciones”. Para Credicorp, el tipo de cambio terminaría 2026 en MXN$17,9 y subiría a MXN$18,5 en 2027.
Así se ha comportado el dólar en México
Monedas andinas: Colombia lidera, pero crece el riesgo
El peso colombiano (USDCOP) sobresale con una apreciación de más de 20% en el año, la mayor entre las monedas emergentes analizadas. Las altas tasas, el petróleo, los cambios regulatorios sobre las inversiones externas de las AFP y la reducción de la percepción de riesgo han reforzado la demanda por la divisa.
El movimiento, sin embargo, empieza a lucir extendido. Los modelos de Credicorp sugieren que el peso colombiano se encuentra desalineado frente a sus fundamentos y otras monedas comparables. El análisis técnico de la firma muestra que la distancia del USDCOP frente a su media móvil de 200 días alcanzó niveles excepcionalmente altos en términos históricos.
Así se ha comportado el dólar en Colombia
Credicorp proyecta un tipo de cambio de COP$3.450 en diciembre de 2026, pero de COP$3.900 en 2027.
Chile está en el otro extremo. Las posiciones offshore contra el peso chileno (USDCLP) pasaron de unos US$3.000 millones en febrero a cerca de US$18.000 millones. El país combina menor crecimiento, sensibilidad a los precios energéticos y tasas relativamente bajas, mientras la divisa funciona como moneda de fondeo frente a Colombia y Brasil.
El cobre y las perspectivas de inversión sostienen, no obstante, los fundamentos de mediano plazo. Credicorp prevé un tipo de cambio de CLP$920 al cierre de 2026 y CLP$870 en diciembre de 2027, trayectoria que implicaría una apreciación posterior del peso chileno pese a las presiones actuales.
Así se ha comportado el dólar en Chile
En Perú, el sol (USDPEN) regresó a niveles previos a las elecciones y el tipo de cambio se estabilizó alrededor de S/3,39. El BCRP ha contenido una apreciación más fuerte con compras cercanas a US$15.000 millones durante el año, mientras los términos de intercambio permanecen cerca de máximos de 75 años.
Credicorp espera un tipo de cambio de S/3,25 tanto al cierre de 2026 como de 2027. La cuenta corriente, que alcanzó un superávit anualizado equivalente a 4,3% del PIB en el primer trimestre, y una balanza comercial en máximos respaldan esa previsión, aunque persisten riesgos externos y políticos.
Así se ha comportado el dólar en Perú
Argentina: el régimen cambiario marca la diferencia
Argentina queda fuera de la dinámica clásica del carry trade regional. El peso (USDARS) acumula una depreciación cercana a 2,7% en el año y opera alrededor de ARS$1.500 por dólar bajo un régimen de bandas, cuyo ajuste según la inflación permite más flexibilidad, pero limita la transmisión de la mejora de los fundamentos externos.
El BCRA compró US$13.111 millones durante 2026 y llevó las reservas brutas a US$49.187 millones, el mayor nivel en casi siete años. Las exportaciones sumaron US$49.454 millones durante el primer semestre, con aportes de energía, minería, industria y agroindustria.
Así se ha comportado el dólar en Argentina
Credicorp proyecta un tipo de cambio de ARS$1.640 para diciembre de 2026 y de ARS$1.810 en 2027. La acumulación de reservas y el programa financiero reducen los riesgos inmediatos, pero las elecciones de 2027 podrían afectar la demanda de pesos, la dolarización de portafolios y las condiciones de financiamiento.
La evolución de la Fed, los precios de las materias primas y la persistencia del carry trade marcarán así el próximo tramo para las divisas regionales. A esas variables se sumarán los riesgos fiscales y electorales propios de cada país.













