La gestión más activa de la deuda de Bessent lleva a Wall Street a barajar un cambio de estrategia

El enfoque más activo de Scott Bessent en la gestión de la deuda de EE.UU. lleva a Wall Street a contemplar una menor emisión de bonos a largo plazo y un mayor uso de deuda de corto plazo.

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Treasury Secretary Scott Bessent Holds A Press Conference
Por Greg Ritchie - Michael MacKenzie - Yash Roy
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Bloomberg — El estilo más activo del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, a la hora de gestionar la deuda del país ha llevado a Wall Street a barajar la posibilidad de un cambio aún mayor en la estrategia de endeudamiento del gobierno en los próximos meses.

Una opción radical sería reducir las ventas de bonos a largo plazo, según Deutsche Bank AG (DB), Morgan Stanley (MS) y Citigroup Inc. (C). Lo más probable es que el Tesoro dé a entender, en su refinanciación trimestral del 4 de noviembre, que los futuros aumentos del endeudamiento se realizarán mediante letras del Tesoro y bonos de vencimiento más corto, al tiempo que amplía aún más las recompras para aliviar la presión sobre los rendimientos a largo plazo.

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Este replanteamiento pone de manifiesto cómo las medidas de Bessent están generando incertidumbre en un ámbito de la política estadounidense conocido desde hace tiempo por su regularidad y previsibilidad. Meghan Swiber, directora general de estrategia de tasas de interés estadounidenses en Bank of America Corp, afirmó que el mercado de bonos está entrando en “un mundo completamente nuevo” en lo que respecta a la gestión de la deuda estadounidense.

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Las medidas de Bessent han “convertido, en la práctica, el anuncio de refinanciación de noviembre en una incógnita mayor de lo que habría sido de otro modo”, señaló Ian Lyngen, responsable de estrategia de tasas de interés estadounidenses en BMO Capital Markets. “Ya no se puede descartar una reducción del volumen de las subastas de bonos”.

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Por el momento, Bessent ha descartado cambios en el programa habitual de subastas, afirmando que el Tesoro mantendrá su calendario actual al menos hasta la próxima refinanciación. Sin embargo, un programa de recompra renovado anunciado la semana pasada, al que denominó Treasury twist, ha aumentado la importancia del anuncio de noviembre para el mercado de bonos del Tesoro, valorado en US$31 billones.

Como primer paso, el Tesoro podría aumentar el volumen de las operaciones a largo plazo por encima del mínimo inicial sugerido de US$4.000 millones, según los estrategas de Deutsche Bank liderados por Steven Zeng. Las autoridades también podrían mantener en secreto el volumen de la operación hasta el día anterior, lo que haría que “el programa de recompra resultara menos predecible, al tiempo que elevaría sustancialmente el obstáculo para que los inversores vendan en corto en el segmento a largo plazo”.

En cualquier caso, es poco probable que la ampliación de las recompras suponga por sí sola una transformación significativa del vencimiento de la deuda pública. A diferencia de la Reserva Federal, el Tesoro no puede crear dinero para financiar sus compras, lo que significa que, en última instancia, las recompras deben financiarse mediante emisiones adicionales —probablemente letras del Tesoro— o con efectivo de la Cuenta General del Tesoro.

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“Es probable que la ampliación de las recompras no sea más que un puente hasta que llegue la refinanciación de noviembre”, afirmó Martin Tobias, estratega de tasas de interés de Morgan Stanley. “El acontecimiento que movirá el mercado será, en última instancia, la forma en que el Tesoro proceda a acortar el vencimiento medio ponderado”.

Tobias prevé que el Tesoro aumente gradualmente las ventas de bonos a corto plazo, al tiempo que mantiene estables las ventas de bonos a más largo plazo. Sin embargo, el riesgo de recortes directos en las subastas de bonos a largo plazo ha aumentado durante la última semana, señaló.

El Tesoro sí que introdujo un ligero cambio en sus orientaciones durante su última refinanciación, al indicar que los responsables estaban evaluando posibles “cambios” futuros en las ventas de bonos con cupón fijo y de tipo variable, en lugar de estudiar posibles “aumentos”, como se indicaba en las orientaciones anteriores. Esto otorga al departamento un mayor margen de maniobra para reducir la emisión de bonos a largo plazo, según señalaron los analistas.

Un representante del Departamento del Tesoro no respondió a un mensaje en el que se le solicitaban comentarios.

Riesgo de cola

Algunos estrategas barajan una reforma más radical. Citigroup ha pospuesto hasta 2028 su previsión de subastas de mayor volumen y ha elevado el riesgo de cola de que el Tesoro pueda acabar eliminando el bono a 20 años, que fue reintroducido en 2020 por el primer secretario del Tesoro del presidente Donald Trump, Steven Mnuchin.

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Actualmente, este bono se negocia con rendimientos similares a los de la deuda a 30 años, a pesar de su plazo más corto, lo cual resulta contrario a lo que cabría esperar dada la curva de rendimientos ascendente de EE.UU. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años subió un punto básico hasta el 5,18% el jueves.

“El bono a 20 años podría ser el que más se beneficie de las medidas futuras, ya que es probable que el Tesoro reduzca el volumen de sus subastas, dado lo mal que cotiza en comparación con los bonos a 10 y 30 años”, afirmó Jason Williams, responsable de estrategia de tasas de interés de EE.UU. en Citi, que recomienda a sus clientes adoptar posiciones largas en el bono a 20 años.

El Tesoro sí suspendió las ventas de deuda a 30 años en 2001, pero el contexto fiscal era radicalmente diferente, ya que los superávits presupuestarios reducían las necesidades de financiación del gobierno. Cualquier medida para eliminar un plazo de vencimiento en la actualidad obligaría a otros plazos a absorber el endeudamiento en un momento de elevada emisión.

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“Me parece matemáticamente muy difícil recortar la emisión en el extremo más largo de la curva y compensarlo en otros lugares”, afirmó Kevin Flanagan, director de estrategia de inversión de WisdomTree. “Si siguen ese camino, el mercado lo interpretará como una manipulación y podría resultar contraproducente”.

Por el momento, los analistas del Tesoro tendrán que esperar hasta noviembre. Con los rendimientos a largo plazo cerca de máximos de varios años, las decisiones de refinanciación —que han supuesto pocos cambios en los últimos años— podrían convertirse en una fuente más importante de volatilidad en el mercado.

“El alejamiento de la práctica tradicional del Tesoro de ser “regular y predecible” ha introducido una nueva serie de riesgos e incertidumbres", señaló Lyngen, de BMO. Se trata de “la señal más clara hasta la fecha de que el secretario del Tesoro está adoptando un enfoque más activista en la gestión de la deuda”.

-Con la colaboración de Ye Xie.

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