Bloomberg — El grupo hutí de Yemen, respaldado por Irán, lanzó misiles balísticos y drones contra Arabia Saudita, en lo que supone el peor ataque de los últimos años y que amenaza con arrastrar a los rebeldes a un conflicto regional más amplio entre Teherán y Washington.
Los hutíes afirmaron que el lunes atacaron el aeropuerto de Abha, en la región suroeste de Arabia Saudita, y advirtieron a las compañías aéreas que evitaran el espacio aéreo saudí hasta que se levante lo que denominaron “el asedio saudí” a la capital yemení, Saná.
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La cadena estatal Al Ekhbariya TV informó de que los sistemas de defensa de Arabia Saudita habían interceptado los misiles hutíes, sin precisar si Riad tomaría represalias.
El ataque hutí se produjo horas después de que el grupo acusara a aviones saudíes de bombardear el Aeropuerto Internacional de Saná para impedir que un avión que transportaba a la delegación del grupo regresara del funeral del difunto líder supremo iraní, Ali Jamenei, celebrado en Teherán.
El gobierno de Yemen reconocido internacionalmente, con sede en Riad, reivindicó el ataque contra Saná, alegando que Irán había violado la soberanía de Yemen al hacer aterrizar allí el avión.
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Estos ataques suponen la primera escalada importante entre los rebeldes hutíes y el gobierno respaldado por Arabia Saudita desde que ambas partes acordaron un alto al fuego en 2022. Arabia Saudita intervino en la guerra civil yemení que estalló hacia 2015 en su frontera para respaldar al gobierno tras el derrocamiento de este por parte de los hutíes.
Los hutíes se han convertido en parte integrante de la red iraní de milicias aliadas repartidas por todo Medio Oriente. Entre ellas se encuentra Hezbolá, con sede en el Líbano, que ha librado dos guerras contra Israel en los últimos tres años y ha coordinado ataques con Teherán contra el Estado judío.
Sin embargo, los hutíes han evitado en gran medida verse envueltos en la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán y han limitado su papel a unos pocos ataques simbólicos con misiles contra Israel.
Asimismo, se han abstenido de perturbar el tráfico marítimo internacional en el mar Rojo, como hicieron hace unos años tras el estallido de la guerra de Israel en Gaza. Un gran número de buques se vieron afectados y el tráfico por esa vía marítima se colapsó.
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Esto no ha ocurrido este año, a pesar de que Irán ha amenazado con cerrar el estrecho de Bab al-Mandab, en el mar Rojo, tal y como hizo con el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques estadounidenses en su territorio.
La reanudación de los ataques en el mar Rojo podría poner en peligro las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita a través de su oleoducto Este-Oeste, que permite que el crudo evite el estrecho de Ormuz y llegue desde el mar Rojo a Europa y otros mercados. Arabia Saudí también considera que Yemen es una cuestión de seguridad nacional, dada su gran proximidad al reino.
Posteriormente, se permitió a la delegación hutí que regresaba de Irán aterrizar en Hodeidah, un puerto controlado por el grupo. Esto demostró que “todavía existía un esfuerzo por evitar una escalada regional más amplia”, afirmó Mohammed al-Basha, analista especializado en Yemen afincado en Estados Unidos.
No obstante, añadió, eso podría cambiar y “podríamos estar avanzando poco a poco hacia una guerra a gran escala” entre Arabia Saudita y los hutíes.
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