La Reserva Federal necesita endurecer su política monetaria

PUBLICIDAD
Kevin Warsh
Por Bill Dudley

La presión ejercida sobre el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, para que endurezca la política monetaria ha disminuido ligeramente.

El informe del Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondiente a junio fue favorable. Además de que la tasa de inflación general descendió, gracias a la notable caída de los precios de la gasolina, el indicador subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía, también se comportó mucho mejor.

PUBLICIDAD

Mientras tanto, el crecimiento del empleo asalariado se estancó el mes pasado tras haber registrado un sólido aumento a inicios de 2026, y la inflación salarial se sitúa en un nivel acorde con una inflación de precios del 2%, dada la fuerte tendencia subyacente de crecimiento de la productividad.

Con respecto a junio, cuando la Fed decidió no aplicar medidas más restrictivas en su política monetaria, los argumentos a favor de un endurecimiento cuando los responsables de la política monetaria se reúnan la próxima semana son ahora menos convincentes.

Sin embargo, al margen de las fluctuaciones en los datos de alta frecuencia, sigue habiendo sólidos argumentos a favor de un endurecimiento de la política monetaria.

PUBLICIDAD

Primero, un marco de política monetaria restrictiva tiene sentido dada la asimetría entre la situación actual de la economía y los dos objetivos de la Fed: el pleno empleo y la estabilidad de precios.

Por un lado, la tasa de desempleo se ha mantenido estable y muy cercana al nivel que los participantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) consideran compatible con el pleno empleo.

Por otro lado, la inflación se mantiene elevada, con una amplia gama de indicadores subyacentes que oscilan entre el 2,4% y el 3,3%. En estas circunstancias, la política monetaria debería ser restrictiva.

Segundo, hay pocos indicios de que la política monetaria sea restrictiva en la actual coyuntura.

PUBLICIDAD

La tasa de los fondos federales se ha mantenido en el nivel actual o por encima de él durante casi cuatro años, y la tasa de desempleo se ha mantenido bastante estable, en un nivel compatible con el pleno empleo, durante los últimos dos años. Si la política hubiera sido restrictiva, habríamos esperado que la tasa de desempleo subiera y que la inflación bajara.

Esta idea de que la política monetaria no es restrictiva está respaldada por el buen estado de los mercados financieros: cotizaciones bursátiles altas, diferenciales de crédito reducidos y rendimientos moderados de los bonos.

Por ejemplo, el índice de condiciones financieras de la Fed estimó que la orientación de dichas condiciones el mes pasado impulsaría el PIB real en más de un punto porcentual durante el 2027. El impulso al crecimiento derivado de las condiciones financieras fue el más alto desde comienzos de 2022, cuando la tasa de los fondos federales se situaba cerca de cero.

Tervero, el auge de la inversión en inteligencia artificial también impulsa una política monetaria más restrictiva.

El incremento del gasto en IA está impulsando el crecimiento del producto interno bruto real y elevando los precios en diversos sectores, como el coste de la electricidad y el de los chips semiconductores.

Si bien es probable que la inteligencia artificial a la larga beneficie el crecimiento de la productividad y contribuya a reducir la inflación, su efecto predominante en la actualidad es el de impulsar la demanda y los precios.

Cuarto, la credibilidad de la Reserva Federal está en riesgo.

La inflación ha superado el objetivo del 2% del banco central durante más de cinco años. Si la Fed se demora, existe el riesgo de que los participantes del mercado consideren la retórica enérgica de Warsh como mera palabrería vacía. La Reserva Federal no debería endurecer su política monetaria solo para reforzar su credibilidad en la lucha contra la inflación.

Pero lo cierto es que los riesgos para la Fed son asimétricos, en el sentido de que los costes de una política monetaria que no sea lo suficientemente restrictiva como para volver a situar la inflación en el 2% en los próximos años superan los costes de una política algo más restrictiva que, con el tiempo, podría resultar innecesariamente restrictiva.

Warsh ha hablado mucho, comprometiéndose plenamente a lograr la estabilidad de precios y preservar la independencia de la Reserva Federal.

Pero los hechos valen más que las palabras. Es excelente crear grupos de trabajo para generar ideas nuevas, pero la política monetaria no puede delegarse en expertos externos ni en participantes del mercado financiero. La Fed debe tomar la iniciativa y endurecer la política monetaria.

En su reunión de la próxima semana, preveo que el FOMC mantendrá la política monetaria sin cambios. Sin embargo, para el otoño, sospecho que la presión sobre la Fed para endurecer la política monetaria será abrumadora. Los argumentos para hacerlo son demasiado sólidos y el riesgo de permitir que la inflación persista por encima del objetivo de la Reserva Federal durante algunos años más es demasiado alto.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.

Lea más en Bloomberg.com

PUBLICIDAD