Bloomberg — Nvidia Corp. (NVDA) está trabajando para que los robots humanoides sean más seguros en presencia de personas, argumentando que deberán ser capaces de tomar decisiones en fracciones de segundo antes de que se pueda confiar en que trabajen estrechamente con los humanos.
El fabricante de chips ofrece software y semiconductores que permitirán a los humanoides incorporarse al entorno laboral e interactuar de verdad con las personas, llegando incluso a establecer contacto físico si fuera necesario. El software Halos de Nvidia, desarrollado a partir de sistemas utilizados para vehículos autónomos, servirá de base para los ordenadores que dotarán a los robots de una percepción mucho más precisa de lo que ocurre a su alrededor, según ha indicado la empresa en un comunicado emitido este lunes.
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Nvidia y sus rivales de Silicon Valley compiten por desarrollar tecnología para la robótica, a la que presentan como el próximo gran mercado de la inteligencia artificial. Los ejecutivos del sector tecnológico predicen que estas máquinas evolucionarán hasta convertirse en un mercado con miles de millones de dispositivos.
La robótica humanoide —tecnología diseñada para parecerse a las personas, con cabeza, torso y extremidades— generará US$200.000 millones en ingresos para 2035, según las estimaciones de Barclays.
Sin embargo, el sector tendrá que superar algunos obstáculos. Los sistemas de seguridad actuales obligan a los robots a detenerse o reducir la velocidad cuando existe la posibilidad de que entren en contacto con un ser humano. Esto los hace menos productivos. Las medidas de seguridad también dificultan las actividades cooperativas, como entregar un objeto a compañeros de trabajo o ayudarles a levantar algo pesado.
“Si se piensa en la seguridad en el contexto de un robot tradicional, básicamente se trata de meterlo en una jaula o de disponer de sensores que detecten la presencia de un obstáculo y hagan que el robot se detenga”, explicó Amit Goel, director sénior de gestión de productos de Nvidia. “Pero eso no es suficiente para un robot humanoide”.
Nvidia proporcionará tecnología para robots como el ‘Digit’ de Agility Robotics, lo que permitirá a las máquinas tomar sus propias decisiones basándose en el análisis de lo que ocurre a su alrededor. Según Nvidia, esto requerirá un hardware que admita la conciencia de seguridad. La empresa ofrece “Halos” como sistema operativo que se ejecuta sobre su hardware IGX Thor.
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Las máquinas también estarán conectadas a sensores externos. Una carretilla elevadora autónoma, por ejemplo, podrá utilizar las cámaras de un almacén para ver qué hay a la vuelta de una esquina y decidir si puede seguir a toda velocidad o reducir la marcha para evitar una colisión, según ha explicado la empresa.
Nvidia, la empresa más valiosa del mundo, genera gran parte de sus ingresos gracias a los chips utilizados en centros de datos de IA. Sin embargo, se ha ido expandiendo gradualmente a otros campos, a menudo ofreciendo tecnología de forma gratuita, en un esfuerzo por ampliar el uso de la inteligencia artificial.
En otra iniciativa destinada a acelerar la adopción de la robótica, Nvidia ha creado un laboratorio en el que los fabricantes de robots y los clientes pueden realizar pruebas de seguridad antes de acudir a los organismos reguladores para obtener las certificaciones necesarias. Los ingenieros de Nvidia llevarán a cabo tareas de inspección previa y ayudarán con los ajustes técnicos que sean necesarios.
Las restricciones para los robots son diferentes a las de los vehículos autónomos, que por lo general solo tienen que evitar el contacto con personas y otros objetos. Un humanoide debe ser más flexible, afirmó Pras Velagapudi, director de tecnología de Agility Robotics. El humanoide de dicha empresa se ha implantado en instalaciones de clientes como las de Toyota Motor Corp. en Canadá.
“El diseño de seguridad debe ser mucho más avanzado porque es necesario razonar, basándose en lo que se observa en el entorno, qué objetos se pueden tocar, mover o sobre cuáles se puede ejercer fuerza y cuáles no”, explicó Velagapudi. “Y la magnitud de estas fuerzas no puede ser pequeña. No se puede eludir el problema haciendo que el robot sea tan débil que apenas roce a una persona sin causarle ningún daño, porque un robot tan débil tampoco podrá realizar un trabajo útil”.
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Aunque los ingenieros siguen enfrentándose a los retos técnicos que plantea la creación de humanos artificiales, la oportunidad es lo suficientemente grande como para que el sector pueda aprender por etapas. Las máquinas que cuiden de las personas en sus hogares llegarán más adelante, basándose en los robots de fábrica, afirmó Velagapudi.
“Comenzamos en el sector de almacenes y logística, uno de los entornos más estructurados, pero que ya cuenta con un mercado potencial de miles de millones de dólares”, afirmó. “Podemos expandirnos al comercio minorista, a la sanidad y a la construcción. Cada uno de estos sectores es progresivamente más complejo, pero constituye una industria enorme con capacidad para albergar una gran cantidad de robots”.
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