Economía

La inflación turca se acercó al 80% en julio y aún no ha tocado su pico

En Turquía resulta más difícil aflojar el control de la inflación porque el banco central se ha abstenido de subir su tasa de interés, en 14%, bajo la presión del presidente Recep Tayyip Erdogan

Imagen de un mercado turco
Por Beril Akman
03 de agosto, 2022 | 07:35 AM

Bloomberg — La inflación se volvió a acelerar en Turquía y su pico podría estar a meses de distancia, mientras el banco central continúa con su política monetaria ultra laxa. La cifra se elevó a casi 80% anual en julio y se ubica en niveles que no se habían visto desde después de la crisis financiera asiática de 1997.

La tendencia ya había llevado a los funcionarios a cambiar sus estimaciones anuales varias veces este año. Los esfuerzos para apuntalar la lira no están teniendo éxito en un momento en el que la invasión rusa a Ucrania impulsa los costos de todo, desde los alimentos hasta la energía.

En concreto, la inflación fue del 79,6%, en comparación con el 78,6% de junio. La subida se ubicó ligeramente por debajo de las expectativas de una encuesta de Bloomberg entre economistas. Los precios en Estambul, no obstante, aumentaron más de 99% anual el mes pasado.

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Incluso en un mundo que lidia con la inflación más rápida de las últimas décadas a nivel generalizado, Turquía es un caso atípico: se sitúa sólo por detrás de un puñado de países como Zimbabue, Venezuela y Líbano, donde el ritmo de aumento de los precios ha superado ya los tres dígitos.

En blanco: inflación anual
En azul: tasa de referencia del banco centraldfd

En Turquía resulta más difícil aflojar el control de la inflación porque el banco central se ha abstenido de subir su tasa de interés, en 14%, bajo la presión del presidente Recep Tayyip Erdogan. El líder turco cree -en contra de la corriente económica dominante- que tasas más altas provocan una inflación más rápida.

“No vemos signos de estabilización en el entorno macroeconómico de Turquía como consecuencia de la actual configuración poco ortodoxa de la política monetaria y recomendamos abstenerse de invertir en activos turcos”, dijo Nenad Dinic, estratega de renta variable de mercados emergentes de Bank Julius Baer.

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El enfoque ha puesto a los responsables de formular políticos turcos fuera de sintonía con el endurecimiento monetario mundial más agresivo desde la década de 1980 y ha llevado las tasas del país muy por debajo de cero cuando se ajustan en base a los precios.

Lo que dice Bloomberg Economics...

“Las expectativas no ancladas y el debilitamiento de la lira están alimentando aún más los precios. No esperamos que el banco central endurezca las tasas de interés en respuesta a la creciente inflación, sino que los dirigentes políticos piden tasas aún más bajas.”

-Selva Bahar Baziki, economista de Turquía. Haga clic aquí para obtener más información.

Erdogan quiere que la economía siga avanzando a buen ritmo de cara a las elecciones previstas para el próximo mes de junio, incluso cuando el aumento de los costes de consumo merme la renta disponible y amenace su popularidad.

La semana pasada, el gobernador del banco central, Sahap Kavcioglu, se mostró confiado en que el llamado modelo de nueva economía, que prioriza la producción, las exportaciones y el empleo, ayudará a estabilizar los precios y la lira.

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En cambio, las autoridades turcas se han apoyado en medidas macroprudenciales como el freno al crecimiento de los préstamos comerciales, así como en políticas destinadas a ampliar el uso de la moneda local y canalizar el capital hacia la inversión a largo plazo.

Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquíadfd

Los resultados se reflejan en el mercado de divisas: la lira ha perdido más de un cuarto de su valor frente al dólar, la mayor pérdida de este año en los mercados emergentes.

Lo peor de la crisis está probablemente por delante.

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El crecimiento de los precios alcanzará un máximo del 85% en septiembre-octubre, según el gráfico de la horquilla de previsión que acompaña al último informe de inflación del banco central. La proyección del banco muestra ahora que la inflación terminará el año en el 60,4%, una revisión al alza de casi 18 puntos porcentules que sitúa los precios 12 veces por encima del objetivo.

Esta perspectiva sigue siendo optimista en relación con las opiniones del mercado. Bloomberg Economics predice que la inflación alcanzará un máximo del 91% en el tercer trimestre y sólo se desacelerará hasta el 69% a finales de 2022.

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“Si esta política monetaria continúa, será imposible adelantarse a la inflación”, dijo Ogeday Topcular, un gestor de dinero de RAM Capital SA en Ginebra. “La política monetaria de Turquía es insostenible”.

Descartando la opción de endurecer la política, Kavcioglu dijo la semana pasada que la inflación de Turquía a final de año podría estar por debajo de las previsiones del banco central, con una posible desaceleración ya este mes.

Y, al menos en el sector manufacturero, el ritmo de aumento de los precios de producción ya se está desacelerando, lo que, según S&P Global, supone “nuevos indicios de que el viento en contra de la inflación ha tocado techo”.

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Preguntado por la divergencia con otros bancos centrales, Kavcioglu dijo que sólo “el tiempo dirá quién tenía razón”.

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