Cinco claves para entender hacia dónde va la economía argentina tras la gira de Massa

La inflación se presenta como la madre de todas las batallas y el Gobierno deberá hacer un fino equilibrio para corregir desequilibrios sin sumarle más combustible

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Massa Estados Unidos

Buenos Aires — La turbulencia parece haber quedado atrás. El desembarco de Sergio Massa al Ministerio de Economía de Argentina, hace ya casi seis semanas, fue suficiente para descomprimir una tensión cambiaria que parecía espiralizarse hacia niveles de alarma. Pero pese a la bocanada de aire que significó la llegada del tigrense, la situación económica lejos está de estabilizarse y los desequilibrios macro aún representan una amenaza que el Gobierno no debe descuidar.

Massa volverá de su viaje a Washington esta semana con algunas buenas noticias. Consiguió que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial se comprometieran a realizar desembolsos respectivos de US$1.200 millones y US$900 millones en los próximos meses, una bocanada de aire para las reservas del Banco Central (BCRA).

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Pero también se anunció que la Argentina no solicitará que se recalibren las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, se infiere que el Ejecutivo confía en que podrá cumplir los targets pactados para el tercer trimestre del año. Hacerlo implicaría garantizarse que el Fondo desembolse otros US$3.900 millones.

El panorama, no obstante, aún no se despeja. Y en su regreso al país, el titular del Palacio de Hacienda deberá seguir vigilando cómo evolucionan las principales variables que mantienen alerta al mercado.

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#1 Más dólares para las reservas

El BCRA compró la semana pasada US$1.035 millones netos en el mercado de cambios. Logró hacerlo gracias a que los exportadores de soja liquidaron unos US$1.700 millones, aprovechando el programa que les permite obtener $ 200 pesos por cada dólar ingresado.

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De esta manera, la autoridad monetaria empieza a recomponer el nivel de sus reservas internacionales, luego de que éstas alcanzaran, la semana pasada, el nivel más bajo desde octubre de 2016. Pero más importante aún, logró alejar las reservas netas de zona de mínimos. El viernes por la mañana, LCG las calculó en torno a los US$1.600 millones, US$700 millones por encima del nivel que mostraban la semana anterior.

EcoGo, por su parte, las calculó en US$1.592 millones, pero proyectó que podrían alcanzar a fines de septiembre la zona de US$5.460 millones, más cerca de los US$6.425 millones que estipula la meta del FMI. Otras proyecciones incluso ya hablan de que el target se tornó cumplible.

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#2 Devaluación y brecha

El ingreso de dólares de los organismos internacionales y las fuertes compras que encadenó desde el martes pasado el Banco Central ayudaron a aplacar las expectativas de devaluación de corto plazo. Prueba de ello pudo verse en el mercado de dólar futuro, donde las tasas de los contratos más cortos cedieron en el margen.

Sin embargo, las operaciones de dólar futuro siguen reflejando expectativas de que el Gobierno no podrá evitar una devaluación, por más que pretenda postergarla. “La expectativa de devaluación solamente se ve postergada teniendo en cuenta las tasas de los futuros. La misma pasó de octubre a enero/febrero del año próximo”, explicó EcoGo a través de un informe a clientes enviado el viernes.

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Por más que el oficialismo insista en que no devaluará, la realidad marca que no solo lo viene haciendo todos los días sino que incluso aumentó el ritmo de crawling peg. La semana pasada, la autoridad monetaria convalidó la corrección semanal más alta en tres años. El dólar mayorista aumentó $2,35, un 1,7%.

Más gráfico aún fue Andrés Borenstein, de Econviews, quien marcó en redes sociales que la devaluación anualizada de los últimos cinco días fue del 115%. Así, la brecha cambiaria se comprimió tanto desde arriba como de abajo, y cerró la semana pasada en 93,8%.

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#3 Emisión

Si bien en un principio Massa se comprometió a que el Tesoro no solicitaría más Adelantos Transitorios por el resto del año, eso no se tradujo en cero emisión. El incentivo para que el complejo sojero liquide US$5.000 millones en septiembre, reconoció el titular de la cartera de Hacienda, implicaría una emisión de algo más de $600.000 millones.

Solo entre el martes y el jueves de la semana pasada, el BCRA le compró al complejo sojero US$1.408 millones a $200, de los cuales luego le vendió unos US$542 millones a importadores a $140. Esta operatoria, calculó Juan Ignacio Paolicchi, economista de la consultora Empiria, implica que la autoridad monetaria emitió $200.000 millones en tres días, un 5% de la base monetaria o 0,3% del PBI.

También a esa emisión hizo referencia la consultora Equilibra en su último informe. Producto de este nuevo esquema cambiario, calcularon, el Banco Central emitió la semana pasada $333.600 millones (0,4% del PBI y 7,6% de la base monetaria) para comprar los US$1.668 millones de los sojeros a un tipo de cambio de $200. Esto, agregaron, implica que la entidad que preside Miguel Pesce debió emitir $101.500 millones adicionales (0,1% del PBI, 2,3% de la base monetaria) a los que hubiera tenido que emitir si le compraba ese monto a los sojeros al tipo de cambio oficial de $141 promedio.

#4 Una bola de nieve cuasifiscal

Para impedir que esta fuerte emisión monetaria presione aún más sobre la inflación, el Banco Central deberá absorber todo ese excedente de pesos a través de sus pasivos remunerados. Así, deberá seguir convalidando un incremento del stock de Leliq y pases, que crecieron $500.000 millones en la primera semana de septiembre y alcanzaron un récord de $7,5 billones.

De esta manera, la deuda del BCRA viene creciendo por encima de la inflación. Desde que comenzó el año, se incrementó un 59,9%.

La buena noticia en ese sentido es que medida en términos de PBI, la bola de Leliq y pases no está mostrando un crecimiento e incluso se ubica por debajo de la zona de 10,1% del PBI que alcanzó a fines de 2021. Pero la mala es que dada la suba de la tasa de política monetaria aplicada desde entonces -trepó de 38% de TNA cuando comenzó el año a 69,50% hoy- el peso de los intereses de su deuda sí empieza a mostrar signos de espiralización.

Este aumento representa una preocupación adicional si se tiene en cuenta que el equipo económico pretende llevar las tasas a terreno positivo para quitarle presión al dólar. Pero según cálculos de EcoGo, por cada punto adicional que el BCRA sube la tasa su deuda se encarece en alrededor de $ 21.000 millones, mientras que en términos de PBI, el consenso del mercado marca que cada punto de suba de tasas implica que el peso de la deuda del BCRA crece 0,1 puntos del producto.

Desde que empezó el año, los intereses acumulados por las Leliq y pases ya superaron los $1,5 billones, y estimaciones privadas ya marcan un piso de $3 billones, o 3,7% del PBI, para el acumulado de 2022.

#5 Inflación, la madre de todas las batallas

En definitiva, en todos los puntos anteriores podría encontrarse como común denominador el fino equilibrio que debe hacer el Gobierno para corregir desequilibrios sin presionar a la inflación.

Este miércoles el Indec dará a conocer la medición correspondiente al mes de agosto. El último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) publicado por el BCRA reveló que las estimaciones privadas volvieron a ajustarse al alza: para agosto, los participantes de la encuesta estimaron la inflación en 6,5% mientras que para 2022 esperan que se ubique en 95%.

Hacia adelante, el panorama tampoco luce alentador. Quienes participan del REM esperan que la inflación no se ubique debajo de 5,5% mensual al menos hasta enero. En EcoGo, siguiendo el indicador de alta frecuencia de la primera semana del mes, ya perfilan la inflación de septiembre otra vez por encima del 6%.

Desde Ecolatina, por su parte, anticipan “una lenta desaceleración” de la inflación, por lo que “cerraría cómodamente por encima del 90% en 2022 y cerca del 80% en 2023″.

Este último dato será crucial para el Gobierno teniendo en cuenta que, según reveló este año un informe de Consultatio, la inflación promedio de los meses previos a cada elección desde 1985 a 2021 termina teniendo un rol preponderante en el resultado de los comicios. “La historia manda: es muy difícil ser electoralmente competitivo con tanta inflación”, fue el lema del trabajo.

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