Bloomberg Línea — Ana Gisela Sánchez Maroto, una costarricense de 49 años, es la primera mujer en asumir la presidencia ejecutiva del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) desde su creación en 1960. Su nombramiento se suma a la tendencia creciente hacia la diversidad de género y la inclusión dentro de los roles de liderazgo de la industria bancaria.
La ingeniera industrial espera que, bajo su gestión, el Banco retome su misión como financiador de los principales proyectos de integración regional, así como la disciplina financiera, administrativa y crediticia que le permitió alcanzar la calificación de riesgo que actualmente ostenta.
Sánchez Maroto conversó por videollamada con Bloomberg Línea. Aquí la entrevista que ha sido condensada y editada para mayor claridad.

BL: ¿Cuál es la visión que marcará su administración por los siguientes cinco años?
En el corto plazo, en los próximos tres meses, mi enfoque está en tres temas. Uno está relacionado con fortalecer controles, cumplimiento y todo lo que tiene que ver con ética y transparencia. Para nadie es un secreto que han habido inquietudes de parte de los medios de comunicación y de otros públicos de interés, entonces estamos trabajando muy duro en identificar cuáles son, si es que hay cosas que atender, pero también reforzar. Vamos a lanzar una nueva política anticorrupción.
El otro tiene que ver con eficiencia. Vamos a aprobar, esperamos en el Directorio (la reunión ordinaria mensual), un presupuesto menor al del año anterior, que capture toda la eficiencia posible. Ese segundo compromiso tiene que ver con austeridad. El Banco ha crecido un poco más de lo que se esperaría orgánicamente en los últimos años, entonces vamos a retomar una senda de eficiencia y productividad, que es mi segunda prioridad.
La tercera, cómo podemos trabajar de la mano con la Asamblea de Gobernadores y el directorio para fortalecer la gobernanza del Banco. Esta es como mi agenda a corto plazo, porque en el largo plazo estamos cerrando un ciclo de cinco años de estrategia. Vamos a trabajar en los próximos cuatro a cinco meses en la nueva estrategia del Banco, y visualizamos que va a ser una estrategia balanceada en las tres dimensiones: económica, social, y ambiental, no solamente enfocada en una de las de las tres. Cuando vemos la cartera tenemos oportunidades de mejor balance.
Dos, cómo hacemos para buscar más excelencia operacional, es decir, hacia dentro del banco cómo somos más eficientes, y tres, yo diría lo más importante, cómo maximizamos el impacto que el Banco puede tener en los países que servimos. En los últimos 18 años el BCIE representa el 47% de los recursos que han llegado a Centroamérica, no solamente queremos continuar en esta senda, sino maximizar cada dólar que se coloca en la región y en los países que servimos.
En otras intervenciones usted ha dicho sobre la posibilidad de mejorar y revisar el portafolio de productos financieros, ¿eso también está previsto al corto plazo?
Tener un mejor balance de portafolios, de que podamos tener menos concentración de cartera en los países, una mejor distribución de riesgo en la cartera, es una prioridad. En cuanto a la revisión de las soluciones financieras, estamos en este momento en un proceso de revisión que va a estar listo en las próximas cuatro a cinco semanas para hacer cambios, para hacer más robustas las soluciones financieras que le ofrecemos a los países y de esta forma también aprender de lo que no se ha hecho necesariamente de la mejor forma, cómo lo podemos transformar y mejorar.
Hay un taskwork trabajando en analizar algunas soluciones financieras y que llevemos una propuesta al Directorio. De la misma forma queremos que en 2024 nos permita ir modelando esa cartera mejor balanceada y que en esa línea nos ayude a buscar, no solo a sostener nuestra calificación de riesgo, pero también en los próximos años tener menor concentración en algunos países.
Es decir, ¿siempre hay un espacio para llevar al Banco a un nuevo nivel de multilateral?
Sí. Le soy honesta, tenemos una calificación extraordinaria; Standard & Poor’s ‘AA’ con una perspectiva estable, Moody’s ‘Aa3′ perspectiva estable y Japan Credit Rating Agency con ‘AA’ perspectiva estable. Entonces, pues solamente tenemos arriba de esto la posibilidad de subir a ‘AAA’ en calificación. Realmente tenemos una calificación superior a la de los países que servimos, pero siempre hay oportunidades de aspirar no solamente a solidificar la calificación actual, también eventualmente y de una forma muy responsable, porque no es algo que ocurre en el corto plazo, hacer una estrategia que nos llevara hacia un ‘AAA’. Claramente es un moonshot (salto gigante).
A propósito del balance, hay países fundadores con mayor participación en la cartera, El Salvador o Nicaragua. En ese sentido, ¿cuál será el trabajo para equilibrar las inversiones?
Sin duda tenemos una responsabilidad en ese balance de acercarnos más a aquellos países que tienen una participación en la cartera menor, específicamente a países fundadores me refiero a Guatemala y Costa Rica. La oportunidad de tener un mejor balance parte de cómo le ofrecemos las condiciones más competitivas a los países. En la medida que seamos competitivos, seremos más interesantes para Guatemala, para Costa Rica y para Panamá, que aunque no es fundador, pues tiene una participación relativamente pequeña—alrededor del 4% está colocado en Panamá—.
Pero también conociendo mejor cuáles son las necesidades y cómo podemos alinear las soluciones financieras que el BCIE pueda ofrecerles. Comparado con otros bancos multilaterales de desarrollo, el BCIE siempre está caracterizado por ser muy ágil, pero tenemos que complementar también esa agilidad con las mejores condiciones para ofrecer a los países.
Para algunos críticos, el Banco se había vuelto una especie de Ministerio de Hacienda para solo aprobar proyectos, ¿cómo cambiar esa percepción?
En ese sentido, vamos a fortalecer el ciclo de proyectos, no porque no tengamos controles y un ciclo riguroso, sino porque siempre cualquier institución es sujeta a oportunidades de mejora y eso es parte de mi compromiso. Creo que fortalecer en ese sentido el ciclo de proyectos va a ser muy bueno. Una de mis metas es también armonizar las políticas de colaboración, de todo lo que hacemos como cooperaciones de diferentes tipos. Me encantaría pensar que podamos en los próximos meses aprobar una gran plataforma de colaboraciones y cooperaciones no reembolsables y de otros tipos que vienen de diferentes fondos, para que sigan siendo ágiles, pero también tengan consistencia y asegurar que se maximice el impacto en los proyectos en los que vamos a invertir.
Un presupuesto operativo menor este año implica decisiones de las que muchas personas probablemente no estarán de acuerdo, ¿cómo va ese proceso?
Ha sido un proceso complejo en el sentido de que es más popular un presidente que venía a crecer los gastos, a crecer la planilla, a crecer el presupuesto, pero definitivamente no sería lo más responsable en este momento. He hecho una revisión con cada una de las gerencias del Banco en las últimas semanas.
Desde que llegué fue una de mis prioridades entrar a revisar el presupuesto y hemos hecho recortes importantes, buscando eficiencia y dejando de lado cualquier cosa que no se requiere para el giro del Banco estrictamente. Tal vez no son las decisiones más populares, pero creo que la gente entiende que tenemos una responsabilidad no solo de maximizar el uso de los recursos hacia afuera, sino con más razón maximizar el uso de los recursos hacia adentro y que tenemos que nosotros dar el ejemplo de austeridad y de buen uso del dinero que se nos ha encomendado por parte de los países miembros.
Entonces sí hemos tomado decisiones desde algunas, que que son más pequeñas como por ejemplo, en años anteriores de los demás países miembros se volaba para la fiesta de Navidad a Tegucigalpa. Soy de la filosofía de que se podía celebrar en cada país Y tener una fiesta bonita, pero no tener que volar a todas estas personas y por supuesto que tuvimos un ahorro significativo.
La otra cosa es que no estamos haciendo contrataciones, excepto de plazas que estuvieran ya vacantes, ninguna plaza nueva. Más bien hemos eliminado algunas plazas que estaban vacantes pero que pensamos que no necesitamos porque hubo un crecimiento grande de la planilla en los últimos dos años. Como le digo, no son las decisiones más fáciles, es más lindo decir ‘vengo a contratar cien personas nuevas’, pero para mantener los indicadores financieros rigurosos que tenemos y aún mejorarlos, eso es lo que nos toca hacer para que el Banco esté sólido financieramente y al estar lo pueda servir a los países en el largo plazo.
He tenido que tomar decisiones que no son tan populares, pero siento el acompañamiento de mi equipo, que entiende que no es una decisión antojadiza, sino que tenemos que venir y devolvernos a un momento de más eficiencia, de más austeridad y a partir de ahí y con base en el crecimiento orgánico de la cartera, crecer el Banco. O sea, siempre tiene que haber una relación entre que el crecimiento del Banco sea mayor que el crecimiento de la operación.
Centroamérica ha dado pasos relativamente lentos en cuanto a ver más mujeres en los puestos de liderazgo. Usted que está en una posición histórica, ¿cuál es su punto de vista?
El tema de inclusión, diversidad y equidad de género es una prioridad para mí y yo creo que las prioridades se definen como metas y cuantitativas. Entonces, mi meta es cero brecha salarial entre hombres y mujeres, y crecimiento en la cantidad de mujeres que estén en puestos de liderazgo dentro del BCIE. Por supuesto que en la cartera también podemos tener proyectos que van hacia la equidad de género, pero creo que tenemos que empezar por casa. Tenemos una brecha salarial que anda alrededor del 2% entre hombres y mujeres. Mi objetivo es que en los próximos meses esa brecha se pueda cerrar. No hay ninguna razón para la que en una misma posición un hombre y una mujer que tienen que cumplir con las mismas responsabilidades no tengan el mismo salario.
Como mujer tengo esa doble compromiso, de ser un ejemplo de equidad de género y la mejor forma de serlo es en el tema salarial. Podemos hacer grandes discursos, muchos eventos tratando de empoderar a las mujeres, pero la mejor forma es asegurar que tengan el mismo salario y que en los procesos de sucesión siempre exista en una terna al menos una mujer.
¿Es posible, finalmente alcanzar la integración centroamericana o solo un anhelo?
La integración centroamericana tiene que ser pensada desde la perspectiva de integración social, que tengamos menos pobreza y más equidad en los países; de integración ambiental, de que como región podamos reducir nuestras huellas; y de integración económica en el sentido de que como región somos más fuertes para comercializar nuestros productos. La integración política creo que no haría ningún sentido y nadie lo está pensando, pero llevar esa integración económica y poderla complementar con integración social integración ambiental sí es posible.














