Bloomberg Línea — El conflicto en Irán ha retado la resiliencia de los mercados y la economía global, mientras tratan de ajustarse a la incertidumbre geopolítica que ya ha impactado las perspectivas globales de crecimiento.
La entidad financiera suiza Julius Baer ha dicho que los mercados ya están empezando a considerar las guerras no como crisis puntuales, sino como eventos recurrentes.
“El reciente conflicto con Irán ha sacudido los precios en ocasiones, pero los inversores han respondido con rapidez, sin pánico, adaptándose con agilidad a la nueva información”, dijeron analistas de Julius Baer en un blog. “Los mercados energéticos, las cadenas de suministro y los activos de riesgo han demostrado ser más adaptables de lo que muchos temían, incluso en medio de la inestabilidad geopolítica”.
Los analistas indicaron que el actual conflicto en Irán está siendo percibido por los mercados no como un hecho aislado, sino como parte de una tensión que lleva décadas en Medio Oriente.
“Es posible que algún día los historiadores archiven la reciente guerra de Irán como un capítulo más en un conflicto de Oriente Medio”, indican. “Los mercados ya se comportan de esa manera”.
Es así que “absorben las crisis energéticas, ajustan los precios de los giros bélicos casi instantáneamente y ponen a prueba la resiliencia de las economías, las cadenas de suministro y los inversores por igual”.
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En este marco, desde Julius Baer dicen que las cuatro principales lecciones que deja hasta ahora el conflicto en Medio Oriente son:
- Los mercados pueden absorber las guerras y las crisis energéticas “más rápido de lo que muchos esperan”.
- Las cadenas de suministro demuestran ser más adaptables de “lo que sugerían los escenarios apocalípticos”.
- Según Julius Baer, “la economía de 2026 parece más resistente de lo que se temía, en parte porque muchos hogares y empresas occidentales, a diferencia de los gobiernos, entraron en este período con balances relativamente sólidos”.
- Asimismo, señala que en el actual contexto las bolsas “parecen reflejar ahora cada giro de la guerra casi en tiempo real”. A propósito, un reciente informe publicado por el equipo de investigación del banco estadounidense Goldman Sachs Group Inc. (GS) señala que el ánimo corporativo se mantiene firme en Wall Street con recompras récord y ganancias que impulsan el optimismo, pese a la volatilidad geopolítica internacional.
Según Julius Baer, “a menos que se tenga una visión muy clara a medio plazo y se esté dispuesto a actuar contra movimientos de precios extremos, la guerra sigue siendo un mercado favorable para los operadores, al menos para el 90% de los inversores”.
Globalmente, el Fondo Monetario Internacional recortó en días pasados su previsión de crecimiento global a 3,1% para este año frente al 3,3% pronosticado en enero ante el impacto de la guerra en Medio Oriente y la crisis petrolera.
Esto se basa en la suposición de un conflicto relativamente breve y un aumento moderado de los precios de la energía este año.
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“El impacto del conflicto en Medio Oriente será heterogéneo en la región, con efectos más negativos en las economías más pequeñas”, dice el Informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) presentado por el FMI.
La consultora Oxford Economics prevé que el conflicto en Medio Oriente reducirá el crecimiento global, elevará la inflación y mantendrá disrupciones energéticas, cuyos efectos se prolongarán incluso tras el alto el fuego.
El reporte de la firma de asesoría económica indica que su proyección de crecimiento del PIB mundial se redujo en 0,4 puntos porcentuales desde inicios de marzo, hasta 2,4% para 2026.
Su estimación es que el PIB mundial se expanda un 3% tanto en 2027 como en 2028.
“Las revisiones a la baja del crecimiento del PIB en 2026 son generalizadas, reflejando mayor incertidumbre, presión sobre los ingresos reales de los hogares y disrupciones por escasez energética, especialmente en Asia”, dijo Ben May, director de Investigación Macroeconómica Global de Oxford Economics.













