Buenos Aires — Inversiones que superarían los US$50.000 millones para un proyecto que comprende toda la cadena de valor del GNL, desde la producción de gas natural en Vaca Muerta hasta su licuefacción y comercialización. Esa es la escala de Argentina LNG, el mega proyecto con el que YPF (YPF) busca dar el salto al mercado mundial del gas natural licuado y que este jueves será presentado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Por el volumen de capital comprometido, la iniciativa se convertirá en la mayor solicitud de adhesión desde la puesta en marcha del régimen.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, lo había adelantado en la Bolsa de Comercio de Córdoba. “En breve se van a enterar de que va a venir alguno que otro RIGI por hasta US$ 50.000 millones”, dijo. Y hoy lo confirmó el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, durante el foro de AmCham Energy.
VER MÁS: RIGI y Súper RIGI: cuáles son las diferencias entre los dos regímenes de inversiones
Así, esta tarde y tras el cierre del mercado, YPF anunciará formalmente la presentación al RIGI de Argentina LNG.
VER MÁS: YPF subió su previsión de ganancias e inversiones, y anticipó un avance clave en el Argentina LNG
YPF comparte el desarrollo de este mega proyecto con dos socios de peso global: la italiana Eni y XRG, la compañía internacional de inversiones energéticas de la emiratí Adnoc.
Pero los US$50.000 millones no corresponden a una única planta. El plan pretende montar prácticamente desde cero una cadena exportadora que comenzará en los pozos de Vaca Muerta y terminará con cargamentos de GNL partiendo desde Río Negro hacia mercados internacionales.
El corazón del proyecto estará en Neuquén, donde los socios dispondrán de áreas destinadas a garantizar el gas necesario para sostener las exportaciones durante las próximas décadas.
Desde allí comenzará uno de los mayores desafíos de infraestructura: llevar esos volúmenes hasta la costa atlántica.
Así se mueven las acciones de YPF
Infraestructura
El diseño contempla un gasoducto exclusivo de 48 pulgadas, un diámetro que no tiene antecedentes en el país. En paralelo se proyecta un segundo ducto para evacuar los líquidos asociados a la producción, además de las instalaciones necesarias para tratar el gas antes de enviarlo hacia las unidades de licuefacción.
El destino final será Río Negro. Allí se concentrará la infraestructura que permitirá bajar drásticamente la temperatura del gas y convertirlo en GNL, reduciendo su volumen para poder transportarlo por vía marítima.
Para esa etapa se prevé utilizar grandes unidades flotantes de licuefacción. La escala objetivo es producir inicialmente al menos 12 millones de toneladas anuales y alcanzar posteriormente los 18 millones.
VER MÁS: Lithium Argentina mejora sus resultados, proyecta invertir US$4.500 millones y sumar un socio
Ese volumen ubicaría al desarrollo argentino en otra dimensión respecto de los primeros proyectos de exportación de GNL que comenzarán a operar en el país.
La materia prima provendrá de una de las mayores reservas de shale gas del mundo: la Argentina ocupa el segundo lugar global en recursos de gas no convencional y la formación neuquina es la base sobre la que se desarrollará el complejo exportador.
El proyecto busca aprovechar recursos de gas que exceden las necesidades del mercado argentino y regional para abrir nuevos destinos de exportación.
La apuesta se apoya también en la escala que ya alcanzó Vaca Muerta: YPF contaba, al cuarto trimestre de 2024, con participación en 1,3 millones de acres de gas natural, equivalentes al 48% del total, mientras que la producción de gas de la formación ya representaba prácticamente la mitad de la producción argentina.

La compañía apunta además a aprovechar una ventana internacional favorable para colocar ese gas. Según las proyecciones incluidas en la presentación de Argentina LNG, desde 2028 la demanda mundial de GNL comenzaría a superar la capacidad de producción proyectada y hacia 2050 la brecha entre oferta y demanda podría alcanzar unas 250 millones de toneladas anuales.
El objetivo del megaproyecto es insertarse en ese mercado desde la costa argentina, con acceso marítimo tanto hacia Europa como hacia los principales consumidores de Asia.
Hacia la decisión final de inversión
YPF, Eni y XRG apuntan a tomar la decisión final de inversión durante noviembre. Ese será el momento en el que los socios deberán comprometer formalmente el capital necesario para avanzar con la construcción.
El consorcio ya trabaja en una estructura de Project Finance con la intención de levantar cerca de US$15.000 millones entre bancos internacionales.
La escala del proyecto empieza también a despertar una disputa por los contratos que acompañarán la construcción.
Uno de los principales será el suministro de tuberías para el gasoducto y el poliducto. Allí Techint intentará ganar terreno después de que Tenaris perdiera frente a la india Welspun otra compulsa relevante vinculada a la infraestructura de Vaca Muerta que enfrentó a la compañía con el Gobierno de Javier Milei.
Según se discutía durante el foro de energía de AmCham, los tubos de 48 pulgadas previsto para Argentina LNG no se producen actualmente en el país.
Los tres socios también avanzaron sobre el otro extremo del proyecto: asegurar los recursos que deberán llenar el nuevo gasoducto.

Una reorganización de activos permitió incorporar al esquema los bloques Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II.
Las áreas estaban anteriormente distribuidas en partes iguales entre YPF y Pluspetrol. Tras el intercambio de activos y la incorporación de los socios internacionales, YPF quedó con el 36%, mientras que Eni y XRG pasaron a controlar un 32% cada una.
La operación permite alinear la producción de Vaca Muerta con el resto de la infraestructura. Los mismos socios que desarrollarán el negocio de GNL tendrán participación en los campos que aportarán una parte del gas.
La ventana prevista para la entrada en funcionamiento se extiende entre 2029 y 2031. Para entonces, la estrategia exportadora de Vaca Muerta habrá empezado a cambiar de escala.
Argentina ya habrá comenzado a despachar GNL mediante proyectos más pequeños, mientras que la infraestructura petrolera también estará ampliando significativamente la capacidad para colocar crudo en el exterior.













