Buenos Aires — La actividad industrial argentina se contrajo 3,4% interanual en septiembre y el sector necesita “nivelar la cancha” para competir en igualdad de condiciones, argumentó este martes Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), al cierre de la 32° Conferencia Industrial en Buenos Aires.
En ese contexto, la entidad abogó por un “pacto fiscal” que mejore la competitividad de un sector industrial que acumula en el año una baja de 2,8% frente a 2025 y que perdió 95.000 puestos de trabajo formales entre agosto de 2023 y julio de este año.
Rappallini valoró a la vez los esfuerzos del Gobierno de Javier Milei por resolver los desequilibrios heredados, pero pidió “un puente” para acompañar a los sectores más golpeados de la actividad durante la transición.
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“La estabilidad macroeconómica es fundamental, pero es solo el comienzo”
Durante su exposición, el titular de la UIA recordó que la industria atraviesa, en simultáneo, momentos de enormes transformaciones: a la transformación económica del país sumó también el cambio geopolítico mundial y la revolución del conocimiento impulsada por la inteligencia artificial.
Respecto de la primera de esas transformaciones, valoró el proceso llevado a cabo por el Gobierno para resolver los desequilibrios macroeconómicos heredados, calificándolo de “necesario e impostergable”.

“No podíamos seguir conviviendo con niveles de inflación tan elevados, déficit fiscal crónico, restricciones cambiarias y cambios permanentes en las reglas del juego”, explicó el titular de la UIA antes de agregar que, durante años, “estas condiciones llevaron a que las empresas, los trabajadores y las familias dedicaran una enorme cantidad de tiempo y energía a protegerse de la inestabilidad”.
Pero hacia adelante, cree que “el gran desafío es pasar de una economía organizada para defenderse a una economía organizada para producir, invertir y crecer”. Para ello, marcó que “la estabilidad macroeconómica es fundamental, pero es solo el comienzo”.
En este punto, marcó que la competitividad aparece como un “desafío clave para la industria”. Una empresa argentina, dijo, compite con los impuestos, el financiamiento, la infraestructura y las condiciones laborales de todos los países donde están instaladas las empresas que compiten con las argentinas. Por eso, subrayó que “la competitividad no depende solamente del esfuerzo de cada empresa, sino también de las condiciones que ofrece el país”.
Ante esa realidad, marcó que “la apertura económica y la competitividad tienen que avanzar juntas”, y agregó que mientras las empresas tienen la responsabilidad de invertir y mejorar su productividad, el Estado tiene que generar las condiciones para que puedan hacerlo.
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“Esta situación nos obliga a actuar”
En su exposición, Rappallini también analizó la difícil situación que atraviesan algunos sectores de la industria y para ello apeló a los últimos datos del Centro de Estudios (CEU) de la UIA, que reflejan que la actividad industrial se contrajo otro 3,4% interanual en septiembre.
“Hoy tenemos sectores que producen entre un 15% y un 20% por debajo del 2022. En materia de empleo, desde agosto del 2023 hasta julio del 2026, se perdieron casi 95.000 puestos de trabajo formales, con un promedio de 3.700 por mes en lo que va de este año”, graficó.
Tras describir ese cuadro, el titular de la UIA marcó que “esta situación nos obliga a actuar”, ya que detrás de estos números “hay trabajadores, familias y comunidades cuyo futuro está ligado a la actividad industrial”, y empresas que enfrentan una demanda interna debilitada, dificultades de financiamiento, costos que condicionan la producción y una competencia “que muchas veces se desarrolla en condiciones desiguales”.
“Tenemos que reducir el costo argentino, combatir la competencia desleal y acompañar a nuestras empresas durante esta transición hacia una economía más integrada y competitiva”, dijo.
Pacto fiscal por la competitividad
Ante ese escenario, Rappallini dijo que la Unión Industrial Argentina está impulsando “un pacto fiscal federal para la competitividad”, que tendrá por objetivo “acercar gradualmente las condiciones de producción de la Argentina a las de nuestros competidores regionales”.
“En definitiva, nivelar la cancha para que nuestras empresas puedan competir en igualdad de condiciones”, explicó.
Para lograrlo, el presidente de la UIA consideró que Argentina necesita transformar su sistema tributario, manteniendo el equilibrio fiscal, pero fortaleciendo el crecimiento de la producción. “Nuestra propuesta contempla reducir progresivamente los impuestos que afectan a la producción y promover nuevas inversiones, trabajando junto con las provincias y los municipios”, explicó.
Al respecto, también añadió que “hay un segundo punto fundamental” que es la urgencia, dado que “los sectores industriales transables, especialmente las pymes intensivas en mano de obra no pueden esperar a que se complete una reforma integral de toda la economía”.
“Por eso hablamos de un puente para atravesar esta transición”, expresó.
En concreto, Rappallini dijo que la UIA viene trabajando en una agenda integral, que apunta a una lograr una mayor disponibilidad de créditos a tasas razonables, defensa de la competencia, lucha contra el contrabando y el comercio ilegal, abastecimiento energético, implementación de la ley de modernización laboral, y mejoras en infraestructura, logística y formación de los recursos humanos. “En resumen, las dos ideas centrales son igualar las condiciones con nuestros competidores regionales y hacerlo con urgencia, para no perder capacidades durante esta transición”, expresó.
La caída de la industria, según el BCRA
La semana pasada, a través del Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente al tercer trimestre del año, el Banco Central se refirió a las caídas que vienen atravesando sectores de mano de obra intensiva como la industria o la construcción, que acumulan retrocesos respectivos de 7,4% y 24,4% desde el cambio de gestión.
Respecto de la industria, la entidad que preside Santiago Bausili diferenció el mayor dinamismo que reflejan “las ramas más competitivas y orientadas a exportar” respecto de aquellas “con mayor dependencia de la protección comercial”, como las “ramas productoras de equipos de informática, textiles, electrodomésticos y calzado”, que registrando caídas significativas.
En el informe, el Central también explicó que la economía argentina se vio afectada en el tercer trimestre “por un entorno internacional menos favorable” y algunos “factores transitorios”, como las interrupciones del suministro de gas por red a establecimientos industriales (debidas a la mayor demanda residencial ante las bajas temperaturas) y los mayores niveles de lluvias y nevadas en ciertas regiones del país.













