Buenos Aires — El resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos, con la posibilidad de que los demócratas ganen el control del Congreso y limiten la agenda económica del presidente Donald Trump, podría tener consecuencias para la Argentina, aunque no necesariamente sobre el comercio bilateral o el respaldo político del mandatario norteamericano a Javier Milei.
En el sector privado consideran que la principal incógnita pasa por la capacidad de Washington para habilitar nuevas ayudas financieras, si los republicanos pierden el control del Congreso, en un vínculo que combina afinidad ideológica, intereses económicos y respaldo estratégico.
El asesor financiero Mariano Sardáns no espera un cambio sustancial en la política de Trump hacia el Gobierno argentino, incluso si el oficialismo estadounidense sufre un revés electoral. “No veo cambios en la política hacia Argentina”, consideró en diálogo con Bloomberg Línea, al desestimar un menor apoyo a la administración de Milei.
La evaluación apunta a separar el resultado electoral de las decisiones que dependen directamente de la Casa Blanca. Sin embargo, una eventual pérdida de poder legislativo podría complicar la capacidad del presidente estadounidense para avanzar con determinadas iniciativas, en especial aquellas que requieran respaldo político o intervención del Congreso.
El riesgo para la asistencia financiera de Estados Unidos
El consultor en comercio internacional Jorge Berciano también consideró que Trump y el Partido Republicano mantendrán sus compromisos con Milei, independientemente del resultado electoral.
No obstante, advirtió que una derrota republicana podría afectar el clima financiero argentino, si reduce el margen de maniobra de la administración estadounidense para instrumentar ayudas.
“Si ocurriera una derrota de Trump, podría enrarecer el clima de mercado financiero en Argentina, no el comercio internacional ni el económico”, señaló Berciano.
El especialista explicó que un Congreso opositor podría restarle a la administración Trump “rápida capacidad de maniobra y poder de decisión en ayudas financieras del Tesoro a gobiernos afines”.
Como antecedente, mencionó el respaldo que recibió la Argentina en septiembre y octubre de 2025. Según recordó, en septiembre se instrumentó una línea swap de asistencia de emergencia por US$20.000 millones y, en octubre, una transferencia del Tesoro estadounidense por US$872 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs) que el gobierno argentino utilizó para afrontar un vencimiento de deuda con el FMI a principios de noviembre de 2025.
De ese modo, esos antecedentes permiten dimensionar por qué el resultado electoral en Estados Unidos es seguido de cerca por los mercados argentinos: el respaldo de Washington puede influir sobre las expectativas financieras y la percepción de riesgo, incluso si no se modifica el intercambio comercial entre ambos países.
Por qué el comercio bilateral podría seguir sin cambios
En el plano económico, Berciano anticipó una continuidad mayor. “Respecto del mercado económico (incluido comercio internacional), hasta el fin de los mandatos de ambos presidentes, permanecerá sin grandes cambios”, afirmó.
El consultor señaló que el acuerdo de comercio e inversión recíproco suscripto entre ambos países en 2026 fue un elemento importante para sostener la relación comercial.

Así, puntualizó que Estados Unidos eliminó aranceles para más de 1.600 productos argentinos, en especial minerales clave, mientras que la Argentina también avanzó con la eliminación de aranceles.
En ese marco, el especialista consideró que una modificación en el equilibrio político del Congreso estadounidense no necesariamente alteraría los compromisos comerciales vigentes. Se trata de un plano distinto al de la asistencia financiera, donde las decisiones pueden estar más expuestas a la disputa política interna.
Sardáns, por su parte, también planteó que las diferencias ideológicas entre los gobiernos no siempre se trasladan de manera directa a la relación entre los Estados. Para ilustrarlo, mencionó el vínculo entre Argentina y Brasil, pese a las diferencias políticas entre sus presidentes.
“Desde el punto de vista de la relación de Estado a Estado, me refiero también al Ejército, a políticas comerciales y demás”, explicó.
La advertencia de Trump y su apoyo a Milei
En la Casa Blanca sostienen que no será un problema la falta de apoyo parlamentario para implementar decisiones del Ejecutivo.
De hecho, recientemente, Trump advirtió que estaría dispuesto a recurrir a una estrategia de bloqueo legislativo si el Partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de mitad de mandato.
“Me convertiré en el señor veto. No voy a dejar que aprueben nada”, afirmó durante una entrevista con el diario The New York Post, abriendo el paraguas ante una eventual derrota mañana.
A su vez, en Washington aseguran que el apoyo de Trump a la candidatura de Milei para 2027 no depende de las elecciones de medio término.
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Personas con conocimiento del asunto aseguraron a Bloomberg Línea que el Ejecutivo norteamericano está dispuesto a utilizar las herramientas disponibles para dar respaldo al mandatario libertario. De hecho, en los pasillos de la Casa Blanca garantizan ese accionar, al asegurar que las grandes decisiones de Trump durante su mandato, como el conflicto bélico y su accionar en Venezuela, no estuvieron atadas al ámbito legislativo.
La afinidad entre Milei y Trump
Sardáns también cuestionó que se equipare automáticamente la orientación económica de Trump con la de Milei. Según su análisis, el presidente argentino sostiene una agenda de menor intervención estatal, reducción de impuestos y apertura comercial, mientras que las medidas arancelarias impulsadas por Trump responden a otra lógica.
El asesor consideró que las tarifas pueden generar presiones inflacionarias y sostuvo que el perfil de Trump combina un discurso favorable a Occidente, Israel y la libertad económica con decisiones proteccionistas.
Esa diferencia ayuda a entender por qué el vínculo entre ambos mandatarios no depende exclusivamente de una coincidencia en todas sus políticas económicas. También responde a intereses geopolíticos y a una alianza política que, según los especialistas consultados, podría sostenerse aun si el oficialismo estadounidense pierde terreno electoral.
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