Bloomberg — La fiscalía chilena investiga la llegada el año pasado de cientos de niños haitianos en el marco de un programa de reunificación familiar que, según sospechan las autoridades, pudo haber sido utilizado para la trata de personas. El Estado ha perdido el rastro de muchos de los menores, informaron las autoridades chilenas.
La Fiscalía Nacional inició una investigación el lunes tras un informe confidencial de la Contraloría, citado por el medio local BioBio Chile, que reveló fallas en la verificación de la relación entre grupos de niños migrantes y los adultos que los acompañaban; la validación de direcciones y documentos; y el seguimiento de los menores tras su llegada en vuelos chárter. Un mismo adulto solía acompañar a diferentes grupos de menores, a quienes los inspectores no pudieron localizar posteriormente, según el informe.
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Este caso, que sigue desarrollándose, pone de manifiesto la opacidad que suele caracterizar a los flujos migratorios en América Latina. Chile, en particular, considerado el país más próspero de la región, ha atraído a un número cada vez mayor de extranjeros que huyen de las dificultades económicas y la violencia, especialmente desde que la Administración Trump restringió en gran medida la inmigración a partir de 2025.
Eugenio Campos, director de la unidad anticorrupción de la Fiscalía Nacional, declaró a Radio Duna que se desconoce el paradero de los niños y adolescentes que entraron en el país en los vuelos chárter autorizados.
“Lo preocupante es que, según la información recabada en la investigación hasta el momento, no sabemos dónde se encuentran, y tenemos que averiguarlo”, afirmó Campos, quien añadió que estima que hay más de 200.
La Contraloría se ha abstenido de hacer comentarios sobre el caso, alegando que la investigación sigue en curso.
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La inmigración se ha convertido en un tema políticamente delicado en Chile, ya que cientos de miles de extranjeros, especialmente procedentes de Venezuela y Haití, han llegado al país durante la última década. Los datos del censo muestran que la población nacida en Haití pasó de unas 1.600 personas en 2012 a más de 62.000 en 2017. Si bien el censo de 2024 contabilizó más de 80.000 residentes haitianos en Chile, el Servicio Nacional de Migración estimó que la cifra rondaba los 190.000.
A diferencia de la comunidad venezolana, las barreras lingüísticas y culturales han impedido que muchos haitianos de habla criolla se integren en el Chile hispanohablante. No fue posible contactar con la embajada de Haití en Chile para obtener comentarios.
El presidente José Antonio Kast, que asumió el cargo en marzo con la promesa de tomar medidas enérgicas contra la migración irregular, publicó en X que las denuncias de una entrada masiva e incontrolada de niños haitianos en Chile en 2025 eran “extremadamente graves” y requerían “la máxima atención”. Afirmó que el Gobierno cooperaría para garantizar que se haga justicia y se establezca la responsabilidad de los implicados.
La plataforma electoral con la que Kast ganó las elecciones se valió del creciente sentimiento antiinmigración. Una encuesta realizada en junio por el Centro de Estudios Públicos reveló que el 67% de los chilenos cree que los inmigrantes aumentan las tasas de delincuencia, frente al 41% registrado en 2017.
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Al anunciar el lunes la apertura de su investigación, la Fiscalía señaló que “la gravedad de los hechos implicaba la posible existencia de un funcionario público o un grupo de personas que podrían haber facilitado o promovido la entrada ilegal en Chile de ciudadanos extranjeros”.
El Servicio Nacional de Migración de Chile presentó el lunes una denuncia penal en la que argumenta que los hechos podrían apuntar a un tráfico sistemático, en el que estarían implicados no solo los adultos acompañantes, sino también las compañías aéreas y las agencias de viajes, entre otros.
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