Bogotá — Colombia tiene una oportunidad para ganar espacio en el mercado de Estados Unidos en medio del cambio de las cadenas globales de suministro y la búsqueda de proveedores más cercanos y confiables.
Un análisis de Corficolombiana identifica 160 productos en los que Colombia tiene una ventaja comparativa revelada superior a la de China, mientras las exportaciones chinas mantienen una mayor participación en el mercado estadounidense.
“La oportunidad consiste en transformar la confianza por el cambio político en valor económico efectivo”, destaca la firma de inversiones del Grupo Aval.
La oportunidad está vinculada con un cambio en la forma en que se integran las economías. La búsqueda del proveedor más barato está siendo complementada por la diversificación, el nearshoring y el friendshoring.
“La búsqueda del proveedor más barato está siendo complementada por la diversificación de proveedores, el nearshoring y el friendshoring”, destaca el análisis.
En este nuevo escenario, la cercanía geográfica, la confiabilidad y la resiliencia de las cadenas de suministro adquieren mayor valor económico.
Los productos con oportunidad
Los 160 productos identificados abarcan bienes con distintos niveles de complejidad productiva.
““Estas oportunidades se concentran en bienes manufactureros y agroindustriales con distintos niveles de complejidad productiva: plaguicidas, confitería sin cacao, cosméticos, artículos de aseo, detergentes, preparaciones capilares y algunos textiles”, advierte el documento.
También aparecen productos agroindustriales como frutas preparadas y conservadas, pescado procesado y alimentos preparados.
El análisis señala que estos productos combinan una elevada ventaja comparativa de Colombia con un mercado potencial significativo en Estados Unidos.
“Estas oportunidades se concentran en bienes manufactureros y agroindustriales con distintos niveles de complejidad productiva”, señala el análisis.
La posibilidad de ampliar la presencia colombiana ocurre mientras Estados Unidos busca reducir algunas de sus dependencias de proveedores externos, particularmente en bienes y tecnologías considerados esenciales.
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos señaló el pasado 8 de septiembre tras su visita a Colombia que “tenemos muchos intereses en común con ellos, tanto en la lucha contra el terrorismo transnacional en la región como en el ámbito económico”.
A esto agregó que, “esperamos cerrar acuerdos comerciales sólidos y satisfactorios con estos tres países (Colombia Perú y Ecuador) en un futuro próximo”.
Un cambio en el comercio mundial
El contexto para esta oportunidad está marcado por una transformación del orden económico internacional que siguió al fin de la Guerra Fría, advierte Corficolombiana.
Explica que la eficiencia económica continúa siendo importante, pero ahora comparte protagonismo con la seguridad económica, que durante varias décadas permaneció en segundo plano.
El análisis señala que esto no significa el fin de la globalización. El comercio mundial permanece en niveles elevados respecto al PIB global.
Lo que está cambiando es la manera en que “los países se integran a las cadenas de suministro internacionales”.
La pandemia evidenció los costos de depender de cadenas excesivamente concentradas. La guerra comercial entre EE. UU. y China también mostró el uso de los aranceles como instrumento estratégico.
Los conflictos posteriores reforzaron la importancia de la energía, los semiconductores, los minerales críticos, la infraestructura y la capacidad industrial.
La competencia entre EE. UU. y China
La competencia entre Estados Unidos y China es uno de los principales ejes de esta transformación.
“La eficiencia económica continúa siendo importante, pero comparte protagonismo con el objetivo de seguridad económica”, destaca Corficolombiana.
Durante décadas, la integración comercial permitió reducir costos y construir cadenas globales eficientes, pero también generó dependencias que Washington considera estratégicamente vulnerables.
Estados Unidos ha buscado fortalecer su producción interna y reducir su dependencia de proveedores externos para bienes y tecnologías esenciales.
El análisis sostiene que “la segunda administración Trump profundizó ese giro mediante mayores cargas arancelarias, restricciones al intercambio de tecnologías estratégicas e incentivos a la producción local”.
China, por su parte, consolidó su presencia global mediante comercio, inversión y financiamiento de infraestructura.
También amplió su participación en sectores estratégicos como minerales críticos, energías renovables, movilidad eléctrica y tecnologías asociadas a la transición energética.
Colombia busca aprovechar el escenario
El reordenamiento mundial coincide con un cambio de orientación política en Colombia y con una nueva etapa en la relación bilateral con Estados Unidos.
El análisis señala que la administración De la Espriella ha priorizado la reconstrucción de la relación con Washington después de cuatro años de tensiones.
“Colombia aporta posición geográfica, recursos estratégicos, capacidad productiva, talento humano, una fuerza pública experimentada y un gobierno dispuesto a cumplir sus compromisos”, destacó el presidente colombiano, Abelardo De la Espriella tras su encuentro con Marco Rubio en Barranquilla.
Los Acuerdos de Barranquilla ampliaron la agenda bilateral más allá de la cooperación tradicional en seguridad e incorporaron inversión, reconstrucción y sectores estratégicos.
“La oportunidad consiste en transformar la confianza por el cambio político en valor económico efectivo”, plantea el análisis.
Colombia cuenta con atributos que adquieren relevancia en un entorno de friendshoring: proximidad a Estados Unidos, acceso preferencial mediante el TLC y costas sobre dos océanos.
A esto se suman recursos naturales y una base productiva que ya exporta manufacturas y bienes agroindustriales.
El análisis plantea que el país puede aprovechar estas condiciones para fortalecer su alineamiento con socios estratégicos, atraer inversión y profundizar su integración con las cadenas de suministro del hemisferio.
Minerales estratégicos
Los minerales críticos constituyen otro espacio identificado para Colombia dentro del nuevo escenario global.
La cooperación bilateral con Estados Unidos puede facilitar capital, tecnología y exploración, aunque el análisis señala que la oportunidad no debería limitarse a aumentar la extracción.
“La experiencia internacional muestra que buena parte del valor y del poder estratégico se concentra en procesamiento, refinación y manufactura”, señala el documento.
Los dos memorandos de entendimiento firmados en Barranquilla, sobre minerales críticos y cooperación nuclear civil, apuntan precisamente hacia esa dirección.
De acuerdo con cifras del DANE las reservas disponibles de gas natural, cobre y níquel cayeron durante los últimos cuatro años.
El documento señala que esta tendencia parece reflejar una insuficiente reposición de reservas en recursos cuya demanda está prevista para aumentar en los próximos años.
En este contexto, una mayor cooperación con Estados Unidos podría facilitar el acceso a capital y tecnología para intensificar la exploración y ampliar la base de reservas.
El análisis plantea que para Colombia esta oportunidad trasciende la exportación de materias primas y puede permitir una participación más activa en cadenas de suministro estratégicas.











