Deuda colombiana paga caro el miedo fiscal y la volatilidad internacional

El mercado de deuda pública local enfrenta presiones por el deterioro fiscal, la incertidumbre política y una agresiva colocación de TES del Gobierno.

Mercados

Bloomberg Línea — La deuda pública colombiana atraviesa uno de sus momentos más complejos de 2026. Los TES están corrigiendo con fuerza mientras navegan mares de incertidumbre política, crisis fiscal y ruido exterior.

El Índice de Deuda Pública de Corficolombiana registró una caída mensual de 2,34% en mayo, reflejando el deterioro en la percepción fiscal, el ajuste en las expectativas de tasas de interés y la creciente incertidumbre política asociada al ciclo electoral en Colombia.

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La corrección se da en paralelo a una subasta de TES del Ministerio de Hacienda que despertó inquietud en el mercado por el fuerte aumento en el monto colocado y por el salto en las tasas exigidas por los inversionistas.

“El mercado especuló si el fuerte ajuste obedecía a las presiones de caja de Hacienda”, explicó Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, quien señaló que las dudas surgieron tras la decisión del Gobierno de aumentar de COP$1 billón a COP$3 billones el monto inicial de la subasta de TES tasa fija realizada el 13 de mayo.

Javier Cuéllar, director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, ha defendido la estrategia de manejo de deuda del Gobierno asegurando que busca reducir riesgos y bajar el costo financiero del país. En distintas intervenciones ha explicado que Colombia “avanza en una estrategia integral de manejo de la deuda”, enfocada en “reducir riesgos y contribuir a fortalecer la sostenibilidad de las finanzas del país”.

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También señaló que las recompras de bonos y la diversificación en monedas han permitido “reducir el saldo de la deuda y generar ahorros fiscales”, además de disminuir la exposición a choques externos y a la volatilidad cambiaria.

Sobre el aumento de las tasas de los TES, Cuéllar reconoció recientemente que se equivocó en sus proyecciones. “Fallé en mi pronóstico”, afirmó luego de que las tasas superaran el 14%, explicando que “en ese momento no había una política monetaria tan agresiva ni una sobrerreacción del mercado al salario mínimo”.

Así mismo defendió la estrategia actual de endeudamiento al asegurar que “posiblemente estamos en la parte alta del ciclo en términos de tasa de interés”, razón por la cual el Gobierno evita concentrar emisiones a muy largo plazo mientras espera una eventual reducción de tasas en el futuro.

Según el analista, el contexto fiscal también se ha visto golpeado por la suspensión del traslado de COP$25 billones de las AFP a Colpensiones, un recaudo menor al esperado del impuesto al patrimonio y nuevas presiones presupuestales para 2026.

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Entre tanto, un informe de Corficolombiana mostró que el mercado de deuda pública local continuó ajustándose durante las últimas semanas por cuenta de factores internos y externos.

Entre ellos sobresalen las preocupaciones fiscales, la incertidumbre sobre el panorama político de cara a las elecciones presidenciales y el entorno internacional de tasas altas.

La firma detalló que la variación año corrido del índice llegó a -6,90%, mientras que la volatilidad anualizada a 30 días se ubicó en 6,38%, un nivel inferior al observado en el primer trimestre, aunque superior al registrado el mes anterior.

El deterioro refleja la presión que enfrentan los TES en un escenario de mayor percepción de riesgo sobre las finanzas públicas colombianas.

Rojas explicó que, pese a las especulaciones iniciales sobre necesidades urgentes de liquidez del Gobierno, la demanda observada en la subasta sugiere otra lectura.

El Ministerio de Hacienda recibió más de COP$12 billones en ofertas, lo que para el economista apunta a que “con alta probabilidad, un agente offshore quería comprar un alto volumen de TES”.

Según indicó, el ajuste en las reglas de sobre adjudicación habría permitido canalizar esa demanda a través del esquema de creadores de mercado y evitar episodios similares al ocurrido algunos meses atrás con Pimco.

Sin embargo, la fuerte demanda no evitó el deterioro de las condiciones financieras. Las tasas de los títulos adjudicados quedaron alrededor de 30 puntos básicos por encima de los niveles observados el día anterior.

Para Rojas, el aumento en la oferta de TES incidió directamente sobre el comportamiento del mercado, aunque también hubo un efecto importante desde el frente externo.

“El escenario internacional también afectó”, afirmó el economista del Banco de Bogotá, al destacar que la subasta de bonos del Tesoro estadounidense a 30 años se realizó con una tasa de corte de 5,046%, el nivel más alto desde 2007.

El movimiento elevó la presión sobre las tasas globales y redujo el apetito por deuda emergente, incluyendo la colombiana.

En paralelo, Corficolombiana destacó que la recomposición de su índice estuvo marcada por la salida de algunos TES de tasa fija y TES UVR, lo que produjo cambios importantes en las ponderaciones internas del portafolio.

El TES tasa fija con vencimiento en 2040 aumentó su participación desde 8,39% hasta 22,20%, mientras que los títulos con vencimiento en 2035 pasaron de 11,75% a 13,34%.

La entidad también indicó que la duración promedio del portafolio cayó de 3,97 años en abril a 3,63 años en mayo, reflejando un ajuste hacia referencias menos expuestas a volatilidad de largo plazo.

El comportamiento reciente de los TES revive las preocupaciones sobre la capacidad del Gobierno para financiar sus necesidades fiscales en un entorno de mayores costos de endeudamiento.

Aunque el apetito por deuda colombiana sigue presente, especialmente desde inversionistas internacionales, el mercado continúa exigiendo una prima más alta para asumir riesgo soberano colombiano.

Para Rojas, el mercado necesita claridad sobre si estas operaciones permitirán cumplir rápidamente la meta de colocación de TES del año o si, por el contrario, anticipan nuevas emisiones derivadas de las restricciones fiscales y del cierre de operaciones relacionadas con el TRS y colaterales de TES.

En medio de un año marcado por tensiones fiscales, volatilidad internacional y creciente incertidumbre política, los TES colombianos seguirán siendo uno de los principales termómetros de la confianza de los inversionistas sobre la economía del país.

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