Bloomberg — Cuba autorizó a las empresas privadas a asociarse con compañías estatales. Se trata de un paso tentativo para flexibilizar el control sobre la economía, en momentos en que La Habana enfrenta intensa presión de Washington.
Ver más: Cuba detiene a diez panameños por crear presunta “propaganda subversiva” a cambio de dinero
Según nuevas regulaciones publicadas el martes, el incipiente sector privado de la isla podrá concretar acuerdos con entidades estatales en cualquier ámbito legal, excepto en educación, salud y defensa. No obstante, las normas permiten que las áreas empresariales de esos sectores celebren contratos. Esto implica que las compañías podrían trabajar con el Grupo de Administración Empresarial S.A, o GAESA, el poderoso conglomerado empresarial militar que controla gran parte de la economía.
La nueva ley también otorga a las empresas mixtas amplia libertad para definir el número de empleados, fijar salarios e importar y exportar bienes de forma directa. Este tipo de acuerdos existe desde 2021, pero no estaba regulado. Sin embargo, los escépticos probablemente pidan cautela hasta que quede claro que las normas funcionan. También esperarán que el gobierno comience a aprobar propuestas antes de confiar en el nuevo marco.
El gobierno de Cuba enfrenta una lucha existencial, en momentos en que la administración del presidente Donald Trump restringe sus suministros de combustible. EE.UU. también busca desmantelar las brigadas médicas en el exterior, una fuente clave de divisas. La intención es debilitar el control del régimen comunista sobre la política y la economía.
Si bien EE.UU. emitió nuevas directrices que permiten a las empresas privadas cubanas importar su propio combustible, los volúmenes autorizados representan solo una fracción de lo que necesita la isla. Las centrales termoeléctricas del país requieren alrededor de 100.000 barriles diarios de petróleo para cubrir la demanda, y la producción interna apenas alcanza dos quintas partes de esa cifra.
Esta semana, el presidente Miguel Díaz-Canel dijo a los legisladores que se necesitaban cambios “urgentes” en la economía, incluido otorgar más autonomía al sector privado y a los municipios. Fue un reconocimiento de que el modelo estatal enfrenta serias fallas.
Cuba atribuye a las políticas de Washington haber llevado al país al límite. Las Naciones Unidas y otros organismos han advertido que la isla, con 10 millones de habitantes, está al borde de una crisis humanitaria. Mientras tanto, servicios básicos —desde la electricidad hasta la recolección de basura— se deterioran.
El secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene conversaciones con representantes cubanos, según personas familiarizadas con el asunto. Al mismo tiempo, la administración Trump avanza en su objetivo de hacer que la isla dependa más de EE.UU. para sus suministros.
Sin embargo, las autoridades en La Habana y Washington parecen estar cooperando en la investigación de un tiroteo mortal. El enfrentamiento ocurrió entre fuerzas de seguridad y un grupo de cubanos residentes en EE.UU., a bordo de una lancha rápida registrada en Florida, frente a la costa norte de la isla.
Lea más en Bloomberg.com













