Estas son las ciudades de América Latina donde el calor nocturno hace perder más horas de sueño

Acapulco, Barranquilla, Maracaibo y São Luís figuran entre las ciudades latinoamericanas donde el calor hace perder más horas de sueño, de acuerdo con un análisis de la organización Climate Central.

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Informal vendors rely on the tourism industry of Acapulco.  Photographer: Cesar Rodriguez/Bloomberg

Bloomberg Línea — Las noches más cálidas están reduciendo las horas de sueño de millones de personas alrededor del mundo, y Latinoamérica no se escapa de este fenómeno.

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Un análisis de la organización independiente Climate Central estima que, entre 2020 y 2025, cada persona perdió en promedio cerca de 56 horas de sueño al año debido a temperaturas nocturnas más altas, un impacto que se ha intensificado con el avance del cambio climático.

El estudio, que analizó 1.338 ciudades a nivel mundial, encontró que aproximadamente seis de esas 56 horas anuales de pérdida de sueño están relacionadas directamente con el calentamiento provocado por las emisiones humanas.

En casi todas las ciudades analizadas, la proporción de pérdida de sueño relacionada con el calentamiento global ha aumentado de forma significativa desde la década de 1970.

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En la región latinoamericana, las ciudades con climas cálidos y húmedos concentran algunas de las mayores pérdidas de sueño asociadas a las temperaturas nocturnas.

El análisis muestra que el calor no solo afecta la sensación de confort durante la noche, sino que interfiere con la capacidad del cuerpo para regular su temperatura y alcanzar un descanso adecuado.

Pérdida de sueño relacionada con el calor

Entre las ciudades latinoamericanas analizadas, varias ubicadas en zonas tropicales registran pérdidas anuales superiores a 70 horas de sueño asociadas a temperaturas nocturnas elevadas.

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En México, ciudades costeras aparecen entre las más afectadas. Acapulco registró una pérdida estimada de 93 horas anuales de sueño asociada a temperaturas más altas, de las cuales seis horas están vinculadas al calentamiento causado por el cambio climático. En Cancún, la pérdida alcanzó 91 horas, con cinco horas atribuibles al cambio climático.

El aumento de las temperaturas nocturnas también afecta a ciudades de Sudamérica, especialmente aquellas ubicadas en zonas tropicales y costeras.

CiudadPaísPérdida anual por calor (horas)Atribuibles al cambio climático% atribuible
AcapulcoMéxico9366%
BarranquillaColombia9366%
CancúnMéxico9155%
CartagenaColombia9167%
MaracaiboVenezuela9189%
São LuísBrasil9155%
La HabanaCuba8745%
FortalezaBrasil8756%
BarcelonaVenezuela8844%
Santo DomingoRepública Dominicana7667%
GuayaquilEcuador7679%
San SalvadorEl Salvador7479%
San Pedro SulaHonduras73710%
CaracasVenezuela67710%
Santa Cruz de la SierraBolivia67710%
Río de JaneiroBrasil6958%
LimaPerú53712%
BrasiliaBrasil52713%
Ciudad de GuatemalaGuatemala49816%
São PauloBrasil47714%
Buenos AiresArgentina44410%
Ciudad de MéxicoMéxico23521%
BogotáColombia21212%
SantiagoChile2727%

Barranquilla y Cartagena, en Colombia, figuran entre las ciudades con mayores niveles de pérdida de sueño por calor. En ambas, el estudio estima alrededor de 91 a 93 horas anuales de descanso afectadas por temperaturas nocturnas más altas; y seis horas de ellas relacionadas con el cambio climático.

En Venezuela, Maracaibo registró 91 horas anuales de pérdida de sueño asociada al calor, con ocho horas atribuibles al cambio climático; y Caracas reportó 67 horas, pero con siete horas vinculadas al calentamiento provocado por la actividad humana.

Panorámica del Palacio Municipal de Guayaquil.

En Ecuador, Guayaquil acumuló 76 horas de pérdida anual de sueño por temperaturas elevadas, mientras que Lima, Perú, registró 53 horas, de las cuales siete están asociadas al cambio climático.

Varias ciudades de Brasil también registran pérdidas significativas de sueño asociadas al aumento de las temperaturas nocturnas, especialmente en ciudades del norte y nordeste.

São Luís aparece entre las más afectadas de la región, con un promedio de 91 horas de sueño perdidas al año por el calor, de las cuales cinco horas son atribuibles al cambio climático. Fortaleza registró 87 horas de pérdida anual, mientras que Manaos acumuló 82 horas y Río de Janeiro, 69 horas.

São Paulo registró una pérdida estimada de 47 horas de sueño al año por temperaturas nocturnas más elevadas, de las cuales siete horas están relacionadas con el cambio climático. En Brasilia, el estudio estimó 52 horas de pérdida anual, con siete horas atribuibles al calentamiento global.

En Argentina, donde las temperaturas nocturnas suelen ser menos extremas, el estudio también identificó pérdidas de sueño vinculadas al calor. Buenos Aires registró un promedio de 44 horas de sueño perdidas al año entre 2020 y 2025, de las cuales cuatro horas fueron atribuidas al cambio climático.

Cancún, México.

En La Habana, Cuba, los habitantes perdieron en promedio 87 horas de sueño al año debido al calor nocturno durante el periodo 2020-2025. De esa cifra, alrededor de cuatro horas son atribuibles al cambio climático, equivalente al 5% del total.

En Centroamérica, San Pedro Sula, Honduras, acumuló 73 horas anuales de pérdida de sueño por temperaturas nocturnas más elevadas, siete de ellas relacionadas con el cambio climático.

San Salvador, la capital salvadoreña, registró 74 horas, mientras que Ciudad de Guatemala alcanzó 49 horas, aunque en esta última ciudad el peso del cambio climático dentro del fenómeno fue mayor: ocho horas, equivalentes al 16% del total.

Enfrentar las noches calurosas

El impacto del calor nocturno no se distribuye de manera uniforme entre la población. El estudio señala que el efecto de las temperaturas más cálidas durante la noche es más del doble entre los adultos mayores de 65 años que entre los adultos de mediana edad, y casi tres veces mayor para las personas que viven en países de ingresos medios-bajos frente a aquellas de países de ingresos altos.

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La investigación también encontró mayores efectos entre las mujeres y las personas que ya habitan en climas cálidos, por lo que advierte que la pérdida de sueño relacionada con el calor podría agravarse a medida que aumenten las temperaturas.

Climate Central señala que el acceso al aire acondicionado puede ayudar a reducir el impacto de las noches calurosas, pero sigue estando estrechamente ligado al nivel de ingresos de los hogares. Incluso en lugares donde la refrigeración es más común, las temperaturas nocturnas elevadas continúan afectando la calidad y la duración del sueño.

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