ONU advierte sobre riesgos para la democracia en América Latina: “no está garantizada”

Un informe del PNUD expone los riesgos que enfrentan las democracias en toda América Latina. “Transiciones y cambios, tanto internos como externos, están poniendo a prueba la relación entre la ciudadanía y sus instituciones”.

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ONU advierte sobre riesgos para la democracia en América Latina: “no está garantizada”.

Bloomberg Línea — América Latina se ha consolidado como la región en desarrollo más democrática del mundo, pero “su sostenibilidad no está garantizada” ante factores que están tensionando su funcionamiento, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El PNUD dice que las democracias latinoamericanas deben protegerse frente a riesgos de erosión y renovarse para responder a las cambiantes demandas de la ciudadanía.

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“Esto implica no solo resguardar los procesos democráticos, sino también mejorar los resultados que generan y fortalecer la capacidad de los Estados para hacerlos efectivos”, dice el documento titulado ‘Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe’.

Según el reporte, Latinoamérica se enfrenta a un contexto en el que las democracias enfrentan presiones “nuevas e interconectadas”.

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De un lado, la polarización política “se ha intensificado”, mientras que el crimen organizado y las economías ilícitas amplían su influencia en algunos contextos.

Además, el PNUD advierte que las plataformas digitales y la inteligencia artificial están transformando el espacio público y la forma en que las personas participan en la vida política.

Sumado a esto, “las presiones climáticas, la incertidumbre económica y la movilidad humana a gran escala están poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones”.

Insatisfacción con el modelo

Un ciudadano vota en un colegio electoral durante la segunda vuelta de las elecciones en Lima, Perú, el domingo 7 de junio de 2026.

De acuerdo con el reporte, si bien la ciudadanía sigue considerando la democracia como la forma preferida de gobierno, menos de la mitad de la población se declara satisfecha con su funcionamiento.

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Asimismo, más del 70% percibe que los gobiernos responden a intereses particulares.

“Este desencanto democrático coincide hoy con un contexto de creciente incertidumbre”, dice en el documento Michelle Muschett, subsecretaria general y directora regional para América Latina y el Caribe Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

“En los últimos años, la acumulación de crisis y transformaciones profundas ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades de la trayectoria de desarrollo de la región”, anotó Muschett.

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Los autores del documento evidencian un debilitamiento institucional en el seno de los propios regímenes democráticos.

Algunas de las señales incluyen el cuestionamiento de los procesos electorales y el desgaste de las autoridades.

También reseña la concentración del poder en liderazgos personalistas, el debilitamiento de los contrapesos y la difusión de narrativas polarizadas que deterioran la confianza en las instituciones.

De acuerdo con cifras recopiladas por PNUD, la confianza en las autoridades electorales pasó del 47% en 2016 al 34% en 2024.

Entre tanto, el porcentaje de personas que considera que las elecciones en su país son fraudulentas aumentó del 48,5% al 60,6% en el mismo período.

Es así que, “si bien estos procesos no han derivado en un colapso generalizado de la democracia, sí han afectado de manera significativa su calidad y legitimidad”.

Reimaginar los futuros de la democracia

Movilizaciones en Colombia.

PNUD propuso en el marco del informe una serie de elementos para orientar el debate en contextos de alta complejidad institucional y política.

En visión de los analistas, “reimaginar la democracia implica comprender sus procesos en interacción con la capacidad del Estado y los resultados del desarrollo humano”.

En este marco, exponen que “la democracia no puede sostenerse únicamente sobre reglas electorales; requiere capacidades estatales para implementar decisiones y generar resultados que fortalezcan su legitimidad”.

Entre las medidas clave sugiere fortalecer la autonomía de los organismos electorales.

Atado a lo anterior, dice que se requiere adoptar medidas que restituyan la confianza ciudadana en los procesos electorales.

Otra de las acciones sugeridas incluye restringir la influencia del poder económico en esfera política.

“Esto implica evitar que los recursos –lícitos e ilícitos– distorsionen la competencia democrática y amplifiquen desigualdades en la influencia política. Esto demanda mayores niveles de transparencia y equidad en el financiamiento político", agrega el informe.

Las propuestas también incluyen fortalecer la capacidad y la presencia del Estado, “de modo que la participación política no esté sujeta a la coerción de actores no estatales”, así como “asegurar la integridad de la deliberación pública”, reduciendo la incidencia de la desinformación, preservando las condiciones para la formación de opiniones informadas y manteniendo un espacio cívico abierto.

En conjunto, según PNUD, “el futuro de la democracia en América Latina y el Caribe dependerá de su capacidad para transformar la presión en renovación y las promesas en resultados”.

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