Bloomberg Línea — Luego de la acción militar estadounidense es natural que se haya fortalecido el deseo de los migrantes venezolanos por regresar de inmediato a Venezuela, aunque el proceso podría ser más prolongado, dijo Nastassja Rojas, profesora e investigadora en derechos humanos, a Bloomberg Línea.
“Regresar a Venezuela implicaría conseguir medios y sustento de vida nuevamente y temo mucho que, si se genera esa falsa ilusión de un retorno inmediato y de una inserción fácil, la gente se estrelle contra esa realidad y se dé otro proceso de migración mucho más traumático”, dijo Rojas. “Debemos ayudar a no romantizar tanto el retorno y que pueda generarse un problema mayor”.
Según Rojas, la salida de Nicolás Maduro no desestabiliza completamente la estructura del poder. “Lo que sí hay es como un suspenso en este momento”. La académica cree que, en caso de haber una transición a la democracia y un escenario mucho más estable en Venezuela, habrá que trabajar sobre las estrategias de retorno, copiar buenas prácticas y enmendar errores.
Esto incluye procurar integrar a los migrantes a los sistemas de salud y seguridad social, garantizar tratamiento médico continuo, y gestionar documentación como cédulas, pasaportes y partidas de nacimiento, especialmente para niños nacidos fuera del país.
Advirtió que cualquier política de retorno debe ser opcional, inclusiva y cuidadosamente planificada, evitando modelos previos como el plan De vuelta a la Patria, adoptado por el presidente Nicolás Maduro (2013-2026).
La diáspora venezolana

Colombia, Perú y Brasil son los países en Latinoamérica que más migrantes venezolanos acogen en la actualidad en medio de la crisis económica y social que enfrenta esa nación sudamericana.
De los más de 7 millones de venezolanos que migraron en la última década de su país, cerca de 2,8 millones se han establecido en Colombia, según cifras con corte a noviembre de la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V).
Los migrantes venezolanos también han encontrado refugio en países de la región como Perú (1,6 millones), Brasil (732.272) y Chile (669.408), según los más recientes datos de la plataforma a cargo de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
La crisis económica en Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, ha provocado que los migrantes venezolanos también migren a otros países en la región como Ecuador (440.450), Argentina (174.796), México (106.015), República Dominicana (99,692), Panamá (57,841) y Costa Rica (29,493).
De acuerdo a cifras de 2024 de la Oficina del Censo estadounidense, más de 1,1 millones de venezolanos vivían en Estados Unidos a la fecha. Entre tanto, más de 600.000 venezolanos hacían lo propio en España a inicios de 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
La Organización Internacional para las Migraciones estima que el número de venezolanos que viven en el extranjero ha pasado de 700.000 en 2015, a casi 7,9 millones en la actualidad.
De ellos, cerca de 6,7 millones de personas han sido acogidas por otros países latinoamericanos y caribeños.
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Nastassja Rojas señaló que un posible nuevo aumento de la migración venezolana es un escenario que ya se venía discutiendo desde el año pasado, como consecuencia del deterioro de las condiciones represivas y económicas en el país.
Subrayó que este proceso responde a políticas y acciones internas del Gobierno venezolano y no guarda relación con las medidas adoptadas recientemente por Estados Unidos.
“Me preocupa mucho que se esté instrumentalizando la migración ahora, achacándosela a las acciones de Estados Unidos cuando esto no tiene nada que ver”, consideró.
Indicó que muchas personas ya estaban considerando migrar nuevamente ante la reaparición de factores similares a los observados en 2017 y 2018, años marcados por episodios de escasez severa y represión.
Los retos del regreso

Rojas explica que a pesar de que el grueso de quienes salieron de Venezuela comparte vulnerabilidades socioeconómicas y factores políticos de expulsión, existe una amplia heterogeneidad de la población migrante.
Esto genera una mayor complejidad en el diseño de un plan para el retorno de los migrantes venezolanos distribuidos en todo el mundo.
Esto requiere considerar la capacidad de los países receptores y la integración de familias mixtas.
Rojas cuestionó además la “falsa solidaridad con lo que sucede en Venezuela y el supuesto de que, de manera casi automática, las personas podrían regresar al país”.
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“Esta idea me incomoda mucho”, dijo. “A veces se siente como si fuese una forma de deshacerse de la población migrante, como si fuesen bienes transables en un contexto tan difícil”, señaló.
Destacó que la migración venezolana ya ha aportado de manera significativa a las economías de los países receptores, y que un retorno masivo o mal planificado podría generar impactos negativos importantes.
Los migrantes venezolanos que fueron acogidos por Latinoamérica y el Caribe en los últimos años aportan más de US$10.600 millones anuales en consumo a las economías de la región, de acuerdo con un informe publicado de la OIM.
“El consumo de bienes y servicios por parte de la población migrante tiene un efecto directo en las finanzas públicas”, dice la OIM. “Este gasto se traduce en un aporte tributario a través de impuestos indirectos, como el IVA”.
La expectativa por el retorno

El economista y consultor Asdrúbal Oliveros indicó a Bloomberg Línea que los primeros migrantes en evaluar un posible retorno ante un escenario de cambio político serían aquellos que se encuentran en los países vecinos de Venezuela con mayor vulnerabilidad laboral y social.
No obstante, advirtió que el retorno no sería inmediato.
Los migrantes analizarían si los cambios en Venezuela son sostenibles y hay estabilidad antes de tomar la decisión de regresar.
El economista también destacó que existe un grupo más reducido de migrantes con intereses económicos importantes, ligados a empresas y otros negocios.
Este segmento podría ver en un eventual resurgir de Venezuela la oportunidad de restablecer operaciones comerciales.
Aunque este grupo es pequeño, también podría tener incentivos para volver, según Asdrúbal Oliveros.
“Al final, la clave va a depender de la evolución en los próximos días de todo este proceso y si efectivamente hay elementos sostenibles de cambio en Venezuela”, comentó.
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Condiciones del retorno aún difusas

Matías Alejandro Franchini, académico y especialista en relaciones internacionales, advirtió que aún no está claro si se generarán las condiciones para un regreso masivo de los venezolanos que abandonaron el país por razones políticas y económicas.
“No está claro cuál es el futuro de Venezuela, ni los objetivos de Estados Unidos”, dijo. “No está claro en qué medida esto significa una continuidad del chavismo o madurismo y si habrá un proceso de transición”.
Según Franchini, las declaraciones de Donald Trump apuntan a diferentes motivaciones para emprender la acción militar, que terminó con la captura de Maduro el fin de semana pasado.
Entre ellas, se refiere a comentarios sobre una transición democrática, acceso al petróleo, control del tráfico de drogas y de los flujos migratorios, generando incertidumbre sobre los próximos pasos.
“Entonces, estamos todavía en un periodo de mucha incertidumbre en relación con cuál es el objetivo y la prioridad de quién está dando las cartas en este momento en Venezuela, que es la administración Trump”, dijo Franchini a Bloomberg Línea.
El profesor agregó que un retorno masivo requeriría un gobierno más abierto, estabilidad económica y oportunidades de vida sostenibles.
Muchos migrantes llevan años establecidos en otros países, lo que eleva el costo y la complejidad de un eventual regreso.
Además, expuso que la salida de migrantes afecta a los países receptores, especialmente Colombia, donde la pérdida de población joven y económicamente activa impacta mercados laborales, recaudación fiscal y crecimiento económico.
De acuerdo a las cifras de la OIM, en Colombia la inyección financiera aportada por los migrantes es de US$3.000 millones, equivalente a la mitad de los ingresos anuales de uno de los conglomerados empresariales más importantes en el país, Grupo Argos (GrupoArg).
La diáspora mueve US$2.404 millones en consumo en Perú y US$2.402 millones en Chile. Panamá (US$1.232 millones), Ecuador (US$876 millones), República Dominicana (US$322 millones) y Costa Rica (US$262 millones) también han visto dinamizadas sus economías por cuenta del consumo de la diáspora.
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