Bloomberg Línea — Venezuela encendió por decreto oficial la Navidad este 1 de noviembre, con un despliegue de luces, música y actos públicos encabezados por Delcy Rodríguez desde el Paseo Los Próceres, en Caracas.
La celebración llega en un momento de transición política para el país y con una economía que vuelve a mostrar indicadores de crecimiento, aunque todavía arrastra desequilibrios que limitan el alcance de la recuperación sobre los hogares.
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La presidenta encargada encabezó el encendido de la Cruz del Waraira Repano y de las instalaciones del complejo monumental, acompañada por autoridades del Ejecutivo y representantes del Gobierno de Caracas. El acto estuvo marcado por gaitas, parrandas, presentaciones culturales y un corredor de emprendedores, en una puesta en escena con la que el Gobierno dio inicio formal a la temporada decembrina en el país.
“Llegó el primero de noviembre y está todo el país encendiendo luces de Navidad”, dijo Rodríguez durante el recorrido. La mandataria presentó las festividades como una oportunidad para el reencuentro familiar y para “sanar heridas”, en referencia al doble terremoto del 24 de junio, que dejó miles de víctimas y daños materiales en distintas zonas del norte venezolano.
El adelanto de las celebraciones había sido anunciado por Rodríguez el 8 de octubre, durante la instalación de la asamblea anual de Fedecámaras, cuando sostuvo que la Navidad podía contribuir a dinamizar la actividad económica y el consumo en el último trimestre del año. La apuesta oficial se produce después de varios trimestres de expansión económica, pero en un contexto en el que el crecimiento agregado todavía convive con inflación elevada, ingresos rezagados y diferencias importantes entre sectores productivos.
El comienzo de las fiestas también marca una diferencia respecto a los años anteriores. La práctica de adelantar la Navidad fue una constante durante el Gobierno de Nicolás Maduro, quien permanece detenido en Estados Unidos desde enero, tras su captura en una operación militar estadounidense. Esta vez, Rodríguez asumió el protagonismo de una tradición política y comunicacional que había estado asociada directamente a su antecesor.
La presidenta encargada encabezó el acto central en Caracas, mientras que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, participó en las actividades navideñas en Ciudad Caribia, donde visitó a familias afectadas por los terremotos que permanecen en viviendas transitorias. Allí prometió que recibirían una solución habitacional definitiva y aseguró que el Gobierno mantendría su acompañamiento.
En los mensajes divulgados sobre ambas intervenciones, el foco estuvo puesto en la recuperación de las familias afectadas, el reencuentro y la esperanza. No hubo referencias explícitas a Maduro en las declaraciones reproducidas por los medios que cubrieron los actos. La ausencia del exmandatario también quedó reflejada en la puesta en escena de una celebración que, en otros años, él mismo encabezaba.
Pero el protagonismo de Rodríguez en esta nueva etapa no significa que su margen de maniobra sea ilimitado. Su administración opera bajo una fuerte influencia de Washington, que desde la captura de Maduro ha adquirido un papel determinante en las decisiones sobre el futuro político y económico venezolano. La relación con Estados Unidos condiciona especialmente el manejo de la industria petrolera, el acceso a los mercados internacionales y las perspectivas de una normalización financiera.
Ese escenario ha dado lugar a interpretaciones sobre una transición bajo tutela estadounidense. Rodríguez debe mantener el control de las instituciones y de las estructuras del chavismo, mientras gestiona las exigencias de Washington y busca sostener la gobernabilidad en un país que atraviesa una reconfiguración política.
A esa presión se suma el regreso de María Corina Machado a Venezuela el 25 de octubre, después de casi un año fuera del país. La dirigente opositora defendió en su primera rueda de prensa en Caracas una transición democrática que incluya garantías institucionales y elecciones presidenciales. Su retorno introduce un nuevo elemento en el escenario interno y coloca a Rodríguez ante el desafío de gestionar una oposición que busca tener un papel central en el proceso político, más allá de las negociaciones que el oficialismo mantiene con otros sectores.
Crecimiento económico con límites
La Navidad comienza en medio de una recuperación que tiene cifras favorables, aunque todavía no permite hablar de una mejora generalizada de las condiciones económicas. El Banco Central de Venezuela (BCV) informó que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 7,14% interanual durante el segundo trimestre de 2026, frente al avance de 2,51% registrado en los primeros tres meses del año.
El resultado estuvo impulsado principalmente por la actividad petrolera, que aumentó 9,1%, mientras que el sector no petrolero avanzó 5,79%. Con ese desempeño, el organismo emisor contabilizó 21 trimestres consecutivos de crecimiento económico.
La expansión también alcanzó actividades como la construcción y los servicios financieros. Sin embargo, el crecimiento parte de una economía que sufrió una contracción profunda durante años y cuya recuperación sigue condicionada por la disponibilidad de divisas, la inversión, la infraestructura y la capacidad de consumo de la población.
El petróleo continúa siendo uno de los principales soportes de esa expansión. Venezuela reportó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) una producción de 1,206 millones de barriles diarios en septiembre, frente a 1,201 millones de agosto. El aumento fue de apenas 5.000 barriles diarios en un mes y de 6.000 respecto a julio, una señal de que el bombeo se mantiene relativamente estable después de la recuperación observada durante el año.
Las fuentes secundarias de la OPEP, que ofrecen una medición independiente de la cifra comunicada por el Gobierno, estimaron la producción venezolana en 1,15 millones de barriles diarios en septiembre, 56.000 barriles por debajo del dato oficial. La diferencia entre ambas mediciones refleja también la necesidad de observar con cautela los avances del sector.
El precio del crudo ofreció otro impulso. El Merey, referencia de la cesta venezolana, promedió US$93,75 por barril en septiembre, un incremento de US$16,93 frente al mes anterior. La combinación de precios más altos y una producción superior al millón de barriles diarios contribuye a mejorar los ingresos externos y la disponibilidad de divisas, aunque el comportamiento de las exportaciones y las condiciones operativas siguen siendo determinantes para sostener esa tendencia.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyectó en agosto un crecimiento económico cercano a 6,5% para 2026. Su informe destacó el aporte de los hidrocarburos, el comercio y una mayor disponibilidad de divisas, pero también advirtió que la expansión continúa coexistiendo con una inflación elevada. El organismo estimó que el aumento de los precios podría acercarse a 385% al cierre del año.
El desafío del consumo
La distancia entre el crecimiento de la economía y el poder de compra de los venezolanos sigue siendo uno de los principales desafíos de cara a la temporada navideña. Aunque el BCV registró una moderación de la inflación mensual en septiembre, cuando se ubicó en 8,4%, los precios acumularon un incremento de 225,3% entre enero y ese mes. La variación anualizada alcanzó 465,5%, de acuerdo con los cálculos de Bloomberg Línea a partir de los datos oficiales.
La desaceleración mensual no significa que los precios hayan bajado, sino que continúan aumentando a un ritmo menor. Para los hogares, esto supone que cualquier mejora de sus ingresos debe medirse frente a una estructura de costos que sigue presionada por la inflación y la depreciación de la moneda.
El rezago salarial añade otra limitación. El salario mínimo legal permanece en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022, mientras que el Ejecutivo ha desplazado los ajustes hacia bonificaciones. En abril, Rodríguez elevó a US$240 el ingreso mínimo integral de los trabajadores, pero sin modificar el salario base ni su incidencia sobre prestaciones y otros beneficios laborales.
La discusión sobre las remuneraciones sigue abierta. En octubre, Rodríguez anticipó que en noviembre habría resultados de las mesas de diálogo laboral y social, sin confirmar un nuevo aumento del salario mínimo. La expectativa de un ajuste de ingresos coincide con el inicio de una temporada en la que el comercio suele concentrar una parte importante de sus ventas anuales.
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El Gobierno apuesta a que las festividades, el movimiento comercial y las actividades culturales contribuyan a sostener la actividad económica durante el cierre de 2026. Pero el desempeño de la temporada dependerá también de cuánto puedan gastar los consumidores, de la disponibilidad de productos y de la evolución de los ingresos reales.
Así, la Navidad comienza con dos procesos en paralelo: una economía que acumula trimestres de crecimiento y una administración encabezada por Delcy Rodríguez que busca consolidar su presencia política sin Nicolás Maduro. El encendido de las luces marca el inicio de las fiestas, pero también expone las diferencias entre la recuperación que muestran los indicadores macroeconómicos y la que todavía esperan experimentar buena parte de los venezolanos.













