Bloomberg — La intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para frenar un aumento potencialmente perjudicial en los costos de endeudamiento de Estados Unidos ha llevado a algunos inversores a afirmar que, en última instancia, el dólar pagará las consecuencias.
Algunos participantes del mercado ven esta medida como un punto de inflexión, con Washington asumiendo un papel más activo para mantener bajos sus costos de endeudamiento. Tras otros esfuerzos recientes por controlar los rendimientos a largo plazo, reaviva la preocupación de que la política estadounidense pueda debilitar la confianza en el dólar e impulsar a los inversores hacia alternativas.
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“Sin duda, el dólar es la principal víctima”, afirmó Gerald Gan, director de inversiones de Reed Capital, una empresa de gestión patrimonial para familias en Singapur. Considera que Bessent está presionando deliberadamente a la baja las tasas de interés reales a largo plazo y dando señales de tolerancia hacia un dólar más débil para mantener a flote la economía.
“Yo diversificaría aún más mi cartera, alejándome del dólar”, añadió.

El Tesoro anunció el miércoles que duplicaría, como mínimo, las compras previstas de bonos a 10 y 30 años en circulación, tras el aumento vertiginoso de los costos de endeudamiento a máximos de varios años, convirtiendo a Bessent en el secretario del Tesoro más intervencionista de las últimas décadas. Esta medida supone un cambio respecto al enfoque tradicional del departamento, caracterizado por una gestión de la deuda “regular y predecible”, algo que el propio Bessent había respaldado en un discurso en noviembre.
Según Andrew Canobi, director de renta fija de Franklin Templeton en Melbourne, Bessent está diciendo, en efecto, que están dispuestos a sacrificar un poco la fortaleza del dólar para mantener los rendimientos a plazo bajo control. “Tiene que haber alguna válvula de escape”.
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La alternativa sería abordar los problemas estructurales del país, dijo, un camino mucho más difícil, lo que dejaría a los responsables políticos con la opción de gestionar los rendimientos o permitir que el dólar se debilite.
Los esfuerzos por reducir los rendimientos estadounidenses podrían mermar el atractivo de la deuda denominada en dólares frente a activos de otros lugares. Y si los inversores interpretan que el objetivo es allanar el camino para un mayor endeudamiento estadounidense, eso también podría tener como consecuencia una devaluación de la moneda estadounidense.
Un índice de Bloomberg sobre el dólar cayó por segundo día consecutivo, ampliando la caída del 0,8% registrada el miércoles, hasta alcanzar un nuevo mínimo de tres meses. Los flujos de opciones muestran que la reacción instintiva de los operadores fue aumentar la exposición bajista frente al dólar en las principales divisas, siendo el euro y la libra los que atrajeron la mayor demanda.
Para Mohit Kumar, economista jefe y estratega para Europa de Jefferies International, “cualquier forma de control de los rendimientos debería ser perjudicial para el dólar”, una opinión que “se refleja mejor a través de las materias primas o las divisas asiáticas”. El dólar neozelandés y el franco suizo han sido los que más se han revalorizado hasta la fecha.
El plan de recompra se produce apenas unas semanas después de que EE.UU. se sumara a Japón en la intervención para apoyar al yen, lo que refuerza la sensación de que los responsables políticos están entrando en pánico, afirmó Amir Anvarzadeh, estratega de Asymmetric Advisors en Singapur.
“No creo que estén intentando debilitar tanto el dólar, sino más bien estabilizar los rendimientos, pero el dólar es el chivo expiatorio”, afirmó.
Aumento de los rendimientos
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo se dispararon esta semana, ya que los inversores exigieron una mayor compensación por prestar a un Gobierno con una carga de deuda cada vez mayor. Las preocupaciones por la inflación y la competencia derivada de una oleada de préstamos corporativos se sumaron a la presión, lo que impulsó el rendimiento a 30 años a niveles que no se veían desde 2007, a pesar de que las expectativas de una inminente subida de tasas por parte de la Reserva Federal se han desvanecido.
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Washington ya mostraba signos de preocupación antes del anuncio de recompra del miércoles. Después de que Estados Unidos se uniera a Japón en el apoyo al yen a finales del mes pasado, Bessent sugirió utilizar un mecanismo de la Reserva Federal para financiar una mayor intervención si fuera necesario. Estas medidas se interpretaron como una forma de reducir el riesgo de que Japón tuviera que vender bonos del Tesoro para obtener dólares y defender su moneda.
Junto con el apoyo ocasional del presidente Donald Trump a un dólar más débil, estas acciones han reforzado la sensación entre algunos inversores de que Washington está cada vez más dispuesto a intervenir en los mercados para mantener bajo control los costos de endeudamiento.
“Bessent vería con buenos ojos estos movimientos cambiarios, ya que la administración Trump ha estado elogiando los beneficios de un dólar más débil como una forma de aumentar la competitividad de Estados Unidos y reducir los desequilibrios comerciales”, escribieron en una nota los estrategas de Evercore ISI, entre ellos Marco Casiraghi.

El dólar ya ha superado situaciones similares de inquietud en el pasado. Los programas masivos de compra de bonos de la Fed en el pasado avivaron la preocupación de que el intento de contener los rendimientos y ampliar su balance pudiera devaluar la moneda. Más recientemente, los inversores redujeron su exposición ante las amenazas arancelarias de Trump y la presión sobre la Fed. Ninguna de estas situaciones ha desbancado al dólar de su papel dominante en los mercados mundiales.
No todo el mundo ve una amenaza inmediata para el dólar. Este sigue contando con un sólido respaldo a corto plazo gracias a las entradas de capital impulsadas por la inteligencia artificial hacia la renta variable estadounidense y al aumento de los precios del petróleo, según Masahiko Loo, estratega sénior de renta fija en State Street Investment Management.
No obstante, Loo señaló que las últimas medidas refuerzan los argumentos a largo plazo a favor de la desdolarización y la devaluación de la moneda. A medida que las iniciativas soberanas en materia de inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos se extiendan más allá de EE.UU., la excepcional ventaja en materia de flujos de capital de la que disfruta hoy en día EE.UU. podría erosionarse gradualmente, añadió.
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Lo que opinan los estrategas de Bloomberg...
“El dólar se perfila como el eslabón débil para los inversores que evalúan la recompra de bonos del Tesoro frente al creciente déficit fiscal de Estados Unidos. Esto da margen de maniobra a las monedas asiáticas”.
— Mark Cranfield, estratega de Markets Live.
Shoki Omori, estratega jefe de renta fija de Deutsche Bank AG para Japón, afirmó que prevé que el yen sea el principal beneficiario en los próximos tres a seis meses. Las recientes medidas de Washington están eliminando dos factores que han mantenido débil la moneda: la necesidad de que Japón venda bonos del Tesoro para financiar la intervención y la presión del aumento de los rendimientos a largo plazo en Estados Unidos. También se inclina por el oro, seguido del franco suizo y el euro, como alternativas al dólar.
“El Tesoro puede recomprar sus bonos; no puede recomprar el dólar”, dijo.
--Con la colaboración de Matthew Burgess y Masaki Kondo.
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