Luego de dos décadas, Intel rompe los máximos de la era puntocom gracias al impulso de la IA

El impulso de la inteligencia artificial y unos resultados por encima del consenso llevan a Intel a máximos de 26 años, aunque el mercado mantiene cautela sobre su valoración.

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En la imagen, la sede de Intel Corp. en Santa Clara, California.

Bloomberg Línea — Las acciones de Intel alcanzaron un punto de inflexión histórico al superar por primera vez desde la burbuja tecnológica de comienzos de siglo los niveles de cotización registrados hace 26 años, en un movimiento respaldado por resultados financieros sólidos y un cambio estructural en la demanda de semiconductores ligados a la inteligencia artificial.

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En 2000, en pleno auge de la industria puntocom, la acción de la compañía alcanzó un máximo de US$74,87. Hoy la acción se dispara 21% y cotiza sobre los US$80.

El avance bursátil se produce tras una publicación de resultados que superó ampliamente las previsiones del mercado, tanto en ingresos como en beneficios, acompañado de una guía para el segundo trimestre que también se situó por encima del consenso.

La compañía proyectó ingresos de entre US$13.800 millones y US$14.800 millones para el trimestre en curso, frente a una estimación media de US$13.000 millones, mientras que el beneficio ajustado se situaría en torno a 20 centavos por acción, más del doble de lo previsto por Wall Street.

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El primer trimestre también reflejó esta mejora operativa, con ingresos de US$13.600 millones, un crecimiento del 7%, y un beneficio por acción de 29 centavos, superando ampliamente las expectativas del mercado, que apuntaban a cifras significativamente inferiores.

Ignacio Mieres, director de investigación de XTB, señaló que “Intel sorprendió al mercado con resultados claramente superiores a lo esperado y, sobre todo, con una mejora relevante tanto en el margen bruto como en el margen operativo, lo que es una señal de fortalecimiento de su ventaja competitiva”, en un contexto donde la compañía no solo superó previsiones, sino que mostró un desempeño sólido en todas sus divisiones clave.

La inteligencia artificial redefine la demanda

El principal catalizador detrás del repunte bursátil es la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial, particularmente en centros de datos, donde las CPU han recuperado protagonismo como componente esencial en la ejecución de cargas de trabajo avanzadas.

La sede central de Intel en San José, California.

El consejero delegado, Lip-Bu Tan, afirmó que “la próxima ola de inteligencia artificial acercará la inteligencia al usuario final, pasando de modelos fundacionales a inferencia y a sistemas autónomos”, un proceso que, según añadió, “está aumentando significativamente la necesidad de las CPU de Intel y de sus soluciones de obleas y empaquetado avanzado”.

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Este cambio de paradigma implica un desplazamiento desde el entrenamiento de modelos hacia su implementación y ejecución a gran escala, lo que incrementa la relevancia de los procesadores generalistas en arquitecturas híbridas.

Robert Schiffman y Alex Reid, analistas de Bloomberg Intelligence, destacaron que la compañía está comenzando a capturar la ola de demanda asociada a la inteligencia artificial, en un entorno donde el crecimiento de la infraestructura digital se traduce en mayores inversiones en centros de datos.

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Según el análisis, “la ola de demanda de inteligencia artificial finalmente ha sido capturada por Intel, destacada por resultados sólidos del primer trimestre y una fuerte guía para el segundo trimestre”, lo que ha impulsado significativamente la cotización y ha estrechado los diferenciales de sus bonos frente a otras tecnológicas con calificación BBB.

El informe añade que “con las unidades centrales de procesamiento evolucionando como críticas para la construcción de centros de datos, Intel probablemente se beneficiará del aumento del gasto de capital en infraestructura durante los próximos 12 a 36 meses”, lo que permitiría generar flujo de caja libre positivo y reforzar su perfil crediticio.

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Desde el lado de la demanda, el impulso no se limita a los grandes proveedores de nube. Mizuho apunta a un crecimiento estructural en el uso de CPU derivado de la expansión de la inteligencia artificial autónoma en entornos empresariales. Los analistas indican que “la demanda de CPU de servidores a corto plazo se ha acelerado con la inteligencia artificial autónoma, lo que podría impulsar los precios medios de venta en más de un 10% interanual en 2026”.

La sede de Intel en Santa Clara, California, EE. UU., el miércoles 23 de abril de 2025.

El mismo análisis subraya que el número de núcleos por gigavatio podría multiplicarse por cuatro hacia 2030, pasando de aproximadamente 30 millones a más de 120 millones, reflejando la intensidad computacional creciente de estos sistemas.

A pesar del fuerte repunte, el consenso de mercado mantiene una postura prudente. Según datos de consenso, el 30,8% de los analistas recomienda comprar, el 59,6% mantener y el 9,6% vender. El precio objetivo se sitúa en un rango de entre US$43 y US$75,19, lo que implica un potencial de retorno negativo cercano al -9,8%.

El entorno de demanda contrasta con la debilidad persistente en el segmento de ordenadores personales. Mizuho estima que “los PC podrían caer entre un 10% y un 15% interanual en 2026”, debido a restricciones en el suministro de memoria y a un cambio en la asignación de recursos hacia aplicaciones de inteligencia artificial.

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No obstante, este desequilibrio podría beneficiar indirectamente a Intel, que tendría capacidad para redirigir producción desde CPUs de consumo hacia servidores, capturando así mayor valor en segmentos de mayor margen.

Mizuho mantiene una recomendación neutral con un precio objetivo de US$59, revisado al alza desde US$48, reflejando el equilibrio entre el impulso a corto plazo en servidores y los riesgos estructurales a largo plazo, incluyendo la competencia creciente en el mercado de CPU.

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