Bloomberg Línea — Un dólar más débil puede ampliar el atractivo de las monedas latinoamericanas, pero no todas parten de la misma posición. El análisis de Citi (C) muestra argumentos favorables para el peso colombiano (USDCOP), el real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN), mientras las tasas de interés, la inflación y la política pueden definir su recorrido.
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La tesis parte de una combinación que favorece a América Latina: la depreciación del dólar mejora las condiciones financieras para los mercados emergentes, mientras las tasas de interés relativamente altas de varias economías de la región mantienen atractivo el retorno de sus monedas.
El dólar ha perdido cerca de 9% entre enero de 2025 y agosto de 2026, según Citi. Para Ernesto Revilla y Felipe Juncal, la relación histórica entre la moneda estadounidense y América Latina es especialmente relevante, porque los periodos de debilidad del billete verde han coincidido con etapas de mayor crecimiento regional.
De hecho, los economistas sostienen que “en cierto sentido, el ciclo del dólar es la variable maestra para la fortuna de América Latina”, una relación que vuelve a cobrar importancia si la depreciación iniciada en 2025 termina por convertirse en un movimiento prolongado.

El dólar abre una ventana para América Latina
La debilidad del dólar facilita los flujos de capital hacia mercados que ofrecen monedas más fuertes y mayores retornos, reduce el costo del servicio de la deuda denominada en dólares y suele coincidir con precios más altos de las materias primas, de acuerdo con el análisis de Revilla y Juncal.
También disminuye la inflación importada mediante la apreciación de las monedas locales, amplía el margen para que los bancos centrales reduzcan tasas y abarata la tecnología y los bienes de capital extranjeros. Citi recuerda que la única convergencia sostenida de América Latina en 35 años ocurrió durante la década de dólar débil.
Para los economistas, existen argumentos para pensar que el movimiento actual puede extenderse. Entre ellos figuran la posición de inversión internacional neta de Estados Unidos, una mayor cobertura frente a posiciones en dólares, la elevada valoración histórica de la moneda y la posibilidad de una corrección de largo plazo.
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“Si está comenzando una década de dólar débil, América Latina necesita aprovechar la oportunidad”, escribieron Revilla y Juncal. La duración del ciclo, sin embargo, continúa abierta, porque anticipar la dirección de la moneda estadounidense sigue siendo particularmente difícil.
Colombia y Brasil sobresalen por el carry
El segundo componente de la tesis está en las tasas. Los analistas del banco Luis Costa e Iván Riveros destacan que los bancos centrales latinoamericanos comenzaron a subirlas entre nueve y 12 meses antes que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo tras la pandemia, una respuesta que dejó rendimientos comparativamente elevados.
Ese diferencial ha favorecido un desplazamiento reciente de capital desde monedas de Europa Central y Oriental, Medio Oriente, África y Asia hacia América Latina. Los mayores flujos acumulados del año dentro de la medición de Citi incluyen al real brasileño, mientras el peso mexicano también ha captado entradas relevantes.
Así se ha comportado el dólar en Colombia
Colombia presenta una situación distinta. Aunque el peso colombiano ha sido la moneda latinoamericana con mejor desempeño hasta el momento, según Citi, registra salidas apalancadas acumuladas. Al mismo tiempo, aparece entre las divisas emergentes más atractivas por su relación entre carry y volatilidad, superada únicamente por la lira turca, el peso argentino y el real.
Esa divergencia deja abierta otra fuente de demanda. Costa y Riveros consideran que “la demanda de COP impulsada por el carry aún puede tener espacio para materializarse” si continúa la rotación hacia monedas latinoamericanas de alto rendimiento o los inversionistas reducen posiciones en otras divisas de elevado carry.
La inflación colombiana, no obstante, obliga al banco central a mantener cautela. Citi elevó a 6,5% su previsión para el cierre de 2026 y considera improbable un retorno a la meta de 3% antes de finales de 2027. Tasas altas durante más tiempo pueden sostener el carry, aunque la trayectoria fiscal seguirá condicionando la política monetaria.
Así se ha comportado el dólar en Brasil
México gana respaldo, mientras Brasil mira las elecciones
Citi conserva una visión positiva sobre el real brasileño en el horizonte de aproximadamente un mes, pero prevé adoptar mayor cautela conforme avance el ciclo electoral. El Banco Central de Brasil redujo la Selic desde 15% en junio de 2025 hasta 14%, con cuatro recortes consecutivos de 25 puntos básicos desde marzo de 2026.
La política fiscal puede convertirse nuevamente en un factor decisivo antes de la primera vuelta presidencial prevista para octubre. El mercado contempla una pausa en los recortes a comienzos de 2027 y posteriormente una mayor probabilidad de aumentos de la Selic, según el análisis.
Así se ha comportado el dólar en México
México ofrece otra combinación. Los datos de actividad mejores de lo esperado respaldaron al peso, mientras la inflación general se situó en 3,12% en julio y la subyacente en 3,95%. Citi considera que el panorama de corto plazo continúa respaldando al peso mexicano, aunque duda de que el repunte reciente de la economía sea sostenible.
El comportamiento del dólar será el hilo conductor. A esa variable se sumarán la velocidad de los recortes de tasas, la persistencia inflacionaria y el calendario político regional, factores que pondrán a prueba durante la segunda mitad de 2026 y en 2027 el atractivo de las monedas latinoamericanas con mayor carry.













