Bloomberg Línea — La temporada de resultados de las grandes tecnológicas comienza este miércoles con las cuentas que Alphabet (GOOGL) y Tesla (TSLA) publicarán tras el cierre de Wall Street, en un momento en el que los inversores parecen haber cambiado de criterio.
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Después de varios trimestres en los que el mercado recompensó los anuncios de multimillonarias inversiones en inteligencia artificial (IA), la atención se desplaza ahora hacia la capacidad de convertir ese gasto en ingresos, rentabilidad y generación de caja.
Las cifras del trimestre seguirán siendo relevantes, pero el beneficio por acción ha dejado de ser el único termómetro. Los analistas centran ahora el foco en la evolución de los ingresos, los márgenes, el gasto de capital (capex), el flujo de caja libre y las previsiones de las compañías, variables que ayudarán a determinar si la carrera por la IA empieza a ofrecer retornos tangibles.
Rubén Dalfovo, estratega de inversión de Saxo Bank, aseguró que “el mercado ha dejado de recompensar el esfuerzo y ha empezado a pedir recibos”, una idea que sintetiza el cambio de exigencia de los inversores tras varios ejercicios marcados por el entusiasmo alrededor de la inteligencia artificial.
Así se han comportado las acciones de Tesla y Google
Comparación del rendimiento relativo de las acciones
La prueba de la monetización de la IA
Alphabet afronta la temporada de resultados con el desafío de demostrar que las fuertes inversiones en infraestructura comienzan a traducirse en un crecimiento rentable. La compañía mantiene como pilares su negocio de búsqueda, YouTube y Google Cloud, mientras acelera el despliegue de Gemini y de las funciones de IA integradas en su buscador.
Según las estimaciones recopiladas por las firmas de análisis, el consenso espera unos ingresos cercanos a US$117.000 millones, un beneficio por acción próximo a US$2,90 y un crecimiento de Google Cloud superior al 60%, consolidando a la división como el principal motor de expansión del grupo.
Sin embargo, la verdadera incógnita gira alrededor del gasto. Alphabet prevé inversiones de entre US$180.000 millones y US$190.000 millones en 2026 destinadas a centros de datos, servidores y redes para sostener el desarrollo de la IA.
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Para Dalfovo, la cuestión ya no consiste en anunciar nuevos proyectos, sino en demostrar resultados, al advertir que “Alphabet debe conectar el gasto con una demanda rentable”.
Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Bank, coincide en que un resultado sólido no dependerá únicamente de superar las previsiones de beneficios.
A su juicio, “un buen resultado combinaría un crecimiento de los ingresos igual o superior a las expectativas, una demanda sólida de IA y nube, márgenes que se mantengan, pese al mayor costo de la infraestructura, una previsión de capex estable y unas perspectivas que indiquen que los ingresos crecen más rápido que los costos”.

En cambio, añade que “un beneficio por acción superior a las expectativas, pero con un flujo de caja más débil, menores márgenes o un nuevo aumento importante del gasto” sería una señal menos favorable para el mercado.
Ese cambio de criterio también condicionará la lectura de Microsoft (MSFT), Meta (META), Amazon (AMZN) y Apple (AAPL) durante las próximas semanas. Azure, AWS y Google Cloud seguirán siendo el principal indicador para medir la demanda de IA empresarial, mientras que Meta deberá demostrar que las inversiones en infraestructura mejoran la monetización del negocio publicitario.
Apple, por su parte, debe convencer que Apple Intelligence puede impulsar un nuevo ciclo de renovación de dispositivos sin deteriorar los márgenes.
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Del crecimiento al flujo de caja
Tesla llega a la publicación de resultados con un escenario diferente. La empresa ya comunicó unas entregas de 480.126 vehículos durante el segundo trimestre, cifra superior a la esperada por el mercado, de modo que el interés se desplaza ahora hacia la rentabilidad del negocio.
El consenso prevé ingresos superiores a US$25.000 millones y un beneficio por acción de alrededor de US$0,50, pero la atención se concentrará en el margen del negocio automovilístico, el flujo de caja libre y la evolución del gasto destinado a conducción autónoma, Robotaxi, Optimus e infraestructura de IA.
Dalfovo señala “vender más coches ayuda. Venderlos de forma rentable sigue siendo el truco menos glamuroso”.

XTB subraya que los inversores prestarán más atención a las explicaciones de la dirección sobre Robotaxi, Optimus y las futuras inversiones en inteligencia artificial que a las cifras del trimestre, mientras Pepperstone considera que el mercado evaluará si el crecimiento del gasto continúa superando a la capacidad de generar efectivo.
Felipe Barragán, estratega senior de Pepperstone, destaca que Alphabet deberá acreditar que el crecimiento previsto de Google Cloud y las inversiones en infraestructura producen retornos suficientes para justificar el incremento del capex, mientras Tesla afronta la presión derivada de la posibilidad de registrar una quema trimestral de caja.
Más que las utilidades, sostiene, el mercado juzgará los planes de inversión, los márgenes y la generación de efectivo.
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El mercado exige pruebas
La lectura de esta temporada de resultados también estará condicionada por la rotación que se observa en Wall Street. Los analistas de Allaria sostienen que las denominadas Siete Magníficas han perdido parte del protagonismo que ejercieron durante el último ciclo bursátil.
Los inversores ahora empiezan a distinguir entre quienes financian la revolución de la IA y quienes serán capaces de capturar los mayores retornos económicos.
La firma considera que la preocupación ya no radica en si la inteligencia artificial generará demanda, sino en identificar qué compañías transformarán esa demanda en flujo de caja libre y cuánto tiempo deberán esperar los accionistas para verlo reflejado en los resultados.

Chanana dice que “la próxima fase de la operación en inteligencia artificial puede recompensar a quienes produzcan los mayores retornos de su infraestructura, no simplemente a quienes firmen los cheques más grandes”.
Los próximos informes ayudarán a responder esa pregunta. Más que determinar quién lidera la inteligencia artificial, esta temporada de resultados mostrará qué compañías empiezan a convertir la mayor ola de inversión tecnológica de las últimas décadas en ingresos, márgenes y generación de caja, tres variables que el mercado vigilará con más atención que nunca.













