Bloomberg — El Departamento de Agricultura de EE.UU. está intensificando la vigilancia del gusano barrenador del Nuevo Mundo, con el objetivo de colaborar con el Departamento de Seguridad Nacional para contener un brote cada vez mayor que amenaza al ganado del país.
Ver más: La lucha contra el gusano barrenador en EE.UU. sigue limitada mientras el brote avanza en Texas
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, declaró en una rueda de prensa celebrada el lunes que ambas agencias tenían previsto firmar un memorando de entendimiento oficial esta semana, que establecerá un marco formal para una mayor colaboración en las medidas de respuesta ante este parásito mortal. La agencia también está estudiando la posibilidad de utilizar perros, drones e inteligencia artificial para detectar larvas y evaluar dónde puede ser necesario inspeccionar a los animales.
El aumento de la vigilancia se produce a medida que la mosca parásita se ha extendido más allá de la zona de control inicial en Texas, mientras el número de infecciones asciende a una docena, lo que añade cierta urgencia a los esfuerzos para contener la plaga. Los últimos casos incluyen una oveja en el condado de Sutton y una cabeza de ganado en el condado de Tom Green, a unos 320 kilómetros del primer caso en Estados Unidos, registrado en el sur de Texas, según el Departamento de Agricultura de EE.UU.
La agencia sigue investigando cómo llegó ese caso original a Texas, dijo Rollins. Se han presentado “unos cuantos” casos sospechosos en fauna silvestre, pero todas las pruebas para detectar el gusano barrenador dieron negativo, según Jason Suckow, director del Centro Nacional de Investigación de la Fauna Silvestre.

Una mayor propagación en Texas o en otros estados ”supondría un hito muy negativo", afirmó Andy Moorhead, profesor asociado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Moorhead, que también dirige la Asociación Americana de Parasitólogos Veterinarios, señaló que en la reunión anual del grupo celebrada a principios de este mes “no se habló de otra cosa que no fuera el gusano barrenador”.
Se espera que el acuerdo previsto con el DHS refuerce los esfuerzos de vigilancia del USDA al combinar el personal y la tecnología de ambas agencias para combatir la mosca barrenadora de forma más eficaz.
El USDA también está estudiando otras estrategias novedosas, como el uso de perros para detectar las larvas. Los drones equipados con sistemas de imagen térmica también podrían identificar a los animales que necesitan inspección y ayudar a determinar dónde liberar moscas estériles, mientras que las aplicaciones para teléfonos inteligentes asistidas por IA también podrían utilizarse para detectar larvas sobre el terreno, afirmó Rollins en la rueda de prensa.
Estas medidas adicionales se producen mientras el USDA trabaja para potenciar su principal arma contra el brote: la producción en masa de un ejército de moscas estériles para detener la reproducción del parásito. Sin embargo, esa estrategia tardará más de un año en surtir pleno efecto, ya que no está previsto que una instalación de Texas dedicada a la producción de moscas comience a funcionar hasta noviembre de 2027.
El gusano barrenador es una mosca que pone sus huevos en las heridas abiertas de los animales de sangre caliente. Sus larvas se introducen en la carne y pueden matar a los animales si no se tratan. El primer caso registrado en el condado de Závala fue el primero en Estados Unidos en una década y el primero en ganado doméstico en unas cinco décadas.
Aunque el gusano barrenador no afecta a la seguridad alimentaria, supone un riesgo para la industria ganadera estadounidense, ya que la sequía y los elevados costes de producción han reducido el ganado del país a su nivel más bajo en 75 años. Es probable que las restricciones de movimiento retrasen la recuperación del ganado, lo que podría hacer que los precios récord de la carne de vacuno subieran aún más para los consumidores.
En virtud de las restricciones, los animales no pueden ser trasladados fuera de las zonas afectadas sin autorización, y los representantes de la Comisión de Sanidad Animal de Texas también deben inspeccionar los cadáveres antes de su retirada de las zonas.
Los protocolos de traslado a corto plazo ya están proporcionando a los ganaderos del estado “muchas más ventajas” que en la década de 1970, cuando la plaga se propagó entre 1,5 millones de cabezas de ganado en Texas, afirmó Stephen Diebel, presidente de la Asociación de Ganaderos de Texas y el Suroeste.
Diebel afirmó que no podía especular sobre la posible propagación del parásito, pero señaló que “existen medidas muy eficaces para controlar la dispersión de la mosca” que mantendrán a los productores en buena situación hasta que aumente la producción.
Aun así, algunos prevén que surjan más casos del parásito.
Lea más en Bloomberg.com













