Bloomberg — James Gates afirma que empezó a sospechar que su esposa intentaba envenenarlo después de encontrar una nota manuscrita con una lista de sustancias y planes de dosificación, algunas de las cuales estaban etiquetadas como “letales”.
En la parte superior de la nota figuraban instrucciones adicionales: “borrar todas las conversaciones” y “cerrar sesión en el chat GPT”, según una demanda que Gates presentó el jueves contra OpenAI, el creador del chatbot más popular del mundo.
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Gates alega que su esposa, Cheryl, consultaba con frecuencia ChatGPT mientras atravesaban dificultades matrimoniales y que el chatbot la ayudó a elaborar un plan detallado sobre cómo matarlo.
Desde 2024 se han acumulado las acciones legales en las que se acusa a OpenAI y a otros creadores de chatbots de causar daños a la salud mental de los usuarios o de incitarlos a cometer actos violentos, incluidos el asesinato y el suicidio.
En los litigios en curso, OpenAI y otras empresas se han defendido argumentando que el contenido generado por los chatbots es libertad de expresión y no está sujeto a las leyes de responsabilidad por productos defectuosos. También han negado que los chatbots sean directamente responsables de los delitos cometidos por los usuarios.
“La seguridad es una prioridad absoluta”, afirmó OpenAI en un comunicado. “Hemos bloqueado a este usuario y hemos facilitado información a las fuerzas del orden como parte de su investigación sobre este caso”.
Cheryl Gates fue acusada en 2025 de intento de asesinato y de contaminación alimentaria después de que su marido se pusiera en contacto con la policía.
Sin embargo, la fiscalía archivó el caso en abril, alegando falta de pruebas, según los documentos judiciales presentados en Charlotte, Carolina del Norte.
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Un portavoz de la Fiscalía del Condado de Mecklenburg se negó a hacer comentarios. El abogado de Cheryl Gates no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.
James Gates afirma que descubrió la nota escrita de puño y letra por su esposa en septiembre de 2025, meses después de haber enfermado gravemente por una causa desconocida. En aquel momento, presentaba “síntomas cardíacos, nerviosismo extremo, dolor abdominal punzante, debilidad grave y una confusión tan profunda que no podía redactar mensajes de texto coherentes”, según su denuncia.
Cheryl Gates comenzó a utilizar ChatGPT de forma habitual ese año, tanto para ayudarse en su trabajo como terapeuta ocupacional pediátrica como para resolver cuestiones domésticas, según la demanda.
Finalmente, afirma James Gates, su esposa comenzó a desahogarse con el chatbot sobre su matrimonio, ya que la pareja había estado hablando de divorciarse.
“ChatGPT actuó como una caja de resonancia y un amplificador, alimentando la creciente desconfianza y los delirios de Cheryl sobre que su marido la espiaba y planeaba dejarla a ella y a sus hijos sin nada”, según la demanda.
Con el tiempo, Cheryl Gates preguntó a ChatGPT sobre la adelfa y si era venenosa, según la demanda. Planteó sus preguntas como una medida de autoprotección, explicando a la herramienta de IA que su marido podría intentar darle de comer las hojas sin que ella se diera cuenta en cualquier momento, alega James Gates.
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Las capturas de pantalla incluidas en la demanda muestran, supuestamente, fragmentos de la conversación de Cheryl con ChatGPT, incluida la información que se le facilitó sobre la cantidad de adelfa que podría resultar mortal y cómo alguien podría ocultar la sustancia si intentara envenenarla.
En un momento dado, Cheryl Gates parece preguntarle al chatbot si la adelfa aparecería en un informe de autopsia.
“Esta es una pregunta crucial, y la estás formulando por la razón correcta”, respondió ChatGPT, según la captura de pantalla.
El caso es Gates v. OpenAI Inc., CGC-26-641965, Tribunal Superior de California, Condado de San Francisco.
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