Bloomberg — Irán podría reanudar inmediatamente sus exportaciones de petróleo bajo un acuerdo provisional con Estados Unidos y acceder a un programa de desarrollo económico por US$300.000 millones tras las negociaciones para una paz permanente destinada a abordar las actividades nucleares de Teherán, según un borrador del acuerdo.
Ambas partes planean firmar formalmente el memorando de entendimiento el viernes en Suiza, formalizando un acuerdo alcanzado previamente y allanando el camino para 60 días de conversaciones destinadas a poner fin a la guerra e imponer límites estrictos al programa nuclear iraní.
Estados Unidos ha comenzado a distribuir el texto del acuerdo provisional entre los países aliados reunidos en la cumbre del Grupo de los Siete en Francia, según una persona familiarizada con el asunto. Ni Washington ni Teherán han publicado aún oficialmente el documento.
Otra persona familiarizada con el contenido, que pidió no ser identificada al hablar de deliberaciones privadas, dijo que aún se están definiendo detalles técnicos, lo que sugiere que el lenguaje preciso podría cambiar antes de la firma.
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Aun así, los contornos emergentes del acuerdo —una copia del cual fue revisada por Bloomberg News— ofrecen una visión integral del impulso económico que recibirá Irán a cambio de poner fin a su control sobre el estrecho de Ormuz y reiterar su compromiso de no buscar nunca un arma nuclear. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitirá exenciones para las exportaciones de crudo y productos petroquímicos iraníes inmediatamente después de la firma del memorando. Estados Unidos también pondrá fin a su bloqueo naval de los puertos iraníes y ambos países trabajarán para garantizar que el tráfico marítimo a través de Ormuz regrese a los niveles previos a la guerra en un plazo de 30 días.
Varios petroleros vinculados a Irán ya han comenzado a cambiar de posición. Cuatro embarcaciones, dos de ellas superpetroleros con capacidad para transportar dos millones de barriles de crudo, activaron sus transpondedores y parecían navegar fuera del estrecho de Ormuz o del golfo de Omán, según datos de seguimiento marítimo recopilados por Bloomberg.
El crudo Brent cayó por debajo de US$78 por barril hasta su nivel más bajo en más de tres meses. Los precios se desplomaron 15% en las últimas cuatro sesiones, en la racha de pérdidas más prolongada de este año, ante las apuestas de que el acuerdo entre EE.UU. e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz liberará una ola de oferta.
Según el borrador del documento, Estados Unidos y sus socios regionales crearían un plan para rehabilitar a Irán y permitir su desarrollo económico, con financiamiento de al menos US$300.000 millones. El texto es impreciso sobre la liberación de los activos iraníes congelados y señala que Estados Unidos se compromete a que esos fondos “serán liberados y estarán plenamente disponibles”, sin establecer un calendario.
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Al ser consultado acerca el borrador, un funcionario estadounidense se negó a comentar detalles específicos, pero afirmó que Irán solo podrá obtener los beneficios del acuerdo si cumple sus compromisos. Entre ellos figuran no adquirir nunca un arma nuclear, neutralizar su material enriquecido y permitir la libre navegación por el Estrecho.
Irán exigirá “garantías plenas sobre el acceso efectivo” a los fondos congelados tras la firma oficial del acuerdo provisional, informó el martes la agencia semioficial Tasnim, citando al gobernador del banco central, Abdolnaser Hemmati.
Las obligaciones estadounidenses de liberar fondos iraníes están “expresadas explícitamente y de manera ejecutable” en el acuerdo, según Hemmati.
El presidente Donald Trump había negado previamente que Estados Unidos fuera a pagar US$300.000 millones a Irán. El borrador solo señala que Estados Unidos y sus socios garantizarían un financiamiento por ese monto.
Un desafío clave en las negociaciones que se avecinan será la guerra entre Israel y el grupo militante Hezbolá respaldado por Irán. La versión preliminar establece que el conflicto terminará “en todos los frentes, incluido Líbano”. Eso requerirá el consentimiento del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien hasta ahora se ha negado a poner fin a la guerra de su país contra Hezbolá en la frontera norte de Israel.
“Es crucial que Israel permanezca en el sur de Líbano por el momento, eliminando la infraestructura de Hezbolá”, dijo a Bloomberg Mark Regev, exembajador de Israel en Reino Unido.
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El presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que Israel “debe retirarse de los territorios ocupados” en Líbano, según la agencia semioficial Mehr.
Según los términos del acuerdo, Estados Unidos también se comprometería a poner fin a sus sanciones contra Irán, aunque únicamente como parte del acuerdo final que se negociará durante los próximos dos meses. Asimismo, retiraría sus fuerzas militares “de las áreas circundantes” dentro de los 30 días posteriores a un acuerdo definitivo.
Funcionarios estadounidenses han ofrecido versiones contradictorias sobre cuándo se publicará el texto del acuerdo. Trump ha dicho que se divulgará en algún momento después de la ceremonia de firma del viernes, mientras que un alto funcionario estadounidense afirmó el lunes que podría hacerse público en cuestión de días. La ceremonia está prevista en Bürgenstock, un complejo turístico de montaña con vistas al lago Lucerna, según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Suiza. Se espera que el vicepresidente JD Vance encabece la delegación estadounidense, mientras que Irán probablemente estará representado por Ghalibaf.
Durante la cumbre del G7, Trump afirmó que el acuerdo está “cerrado” y evitará que Irán desarrolle armas nucleares. También reiteró que Estados Unidos no pagará reparaciones de guerra ni invertirá dinero en Irán. El presidente dijo que los líderes iraníes “tienen que demostrar su compromiso antes de que cualquiera de nosotros entre allí”.
El acuerdo más reciente plantea riesgos políticos para Trump, quien durante años sostuvo que el pacto alcanzado en 2015 entre la administración del presidente Barack Obama e Irán sobre el programa nuclear de ese país equivalía a una enorme concesión financiera a Teherán. Trump anuló ese acuerdo en 2018 y prometió uno mejor.
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