Latinoamérica

Fitch Ratings mantuvo a Colombia por debajo del grado de inversión en BB+

Así mismo, la agencia calificadora de riesgo mantuvo estable la perspectiva crediticia. Espera un alza del PIB de 6% para el 2022 y un IPC del 8%

Bloomberg Línea
Por Daniel Guerrero
10 de junio, 2022 | 03:47 pm
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bogotá — La agencia calificadora de riesgos Fitch Ratings afirmó la calificación soberana de Colombia en BB+, un escalón por debajo del grado de inversión y le mantuvo la perspectiva estable.

Según la agencia, las calificaciones de Colombia reflejan el historial de estabilidad macroeconómica y financiera del país, respaldado por un banco central independiente con un régimen de objetivos de inflación y una moneda de libre flotación.

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Las calificaciones de Colombia se ven limitadas por los grandes déficits fiscales que han dado lugar a un aumento relativamente mayor de la carga de la deuda y los intereses que la mediana ‘BB’, la alta dependencia de las materias primas y las cuentas externas más débiles.

Fitch espera un crecimiento del 6% en 2022 tras crecer un 10,7% en 2021, impulsado por un fuerte consumo privado y público y unos términos comerciales favorables.

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Esto incorpora un efecto de arrastre de 2021 que fue particularmente fuerte (4,5pp), dado que las cifras de 2021 se vieron muy afectadas por las perturbaciones en el segundo trimestre de 2021.

Espera que el crecimiento se desacelere en el segundo semestre de este año a medida que la inflación pellizque el consumo de los hogares y que se reduzca a 2,4% en 2023, ya que Colombia se enfrenta a una serie de vientos en contra que incluyen un ajuste fiscal significativo con impuestos más altos, un menor gasto relacionado con la pandemia y un endurecimiento monetario continuo.

Fitch también proyecta precios promedio del petróleo más bajos, un crecimiento global más débil y tasas de interés globales más altas que podrían obstaculizar el crecimiento. Esperamos que el crecimiento de Colombia vuelva a un ritmo de tendencia del 3,3% a medio plazo.

La tasa de inflación de Colombia ha sorprendido al alza, alcanzando el 9,1% interanual en mayo, impulsada en gran parte por los precios de los alimentos, mientras que la fuerte subvención de los precios de los combustibles y la reducción del IVA sobre los alimentos han contenido parcialmente los efectos del choque de precios mundial.

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Fitch espera que la inflación al final del periodo alcance el 8% en 2022 y el 4% en 2023, por encima del objetivo del banco central del 3%, impulsado en gran medida por los precios de los alimentos.

Además, las expectativas de inflación han aumentado para los próximos 12 meses (4% en 2023), pero se acercan al objetivo en 24 meses (al 3,7%).

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Dado el fuerte repunte económico y el aumento de la inflación y las expectativas de inflación, el banco central comenzó a subir sus tipos de interés oficiales en septiembre de 2021 en un total de 425 puntos básicos hasta mayo de 2022, hasta el 6%.

Espera que el banco central suba gradualmente los tipos a lo largo de 2022 hasta alcanzar el 8% en el año 2021. Existen más riesgos de inflación derivados de la indexación, la continuación de los choques externos negativos de los precios de las materias primas y los cuellos de botella de la oferta.

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Fitch prevé un déficit fiscal del Gobierno Central del 5,9% del PIB en 2022, inferior al resultado del 7,1% del PIB en 2021, debido a un rendimiento superior de los ingresos y a una cierta contención del gasto, aun cuando el Gobierno ha prorrogado algunas medidas de reactivación económica y de la pandemia hasta 2022.

La infrautilización de los gastos de capital, típica durante los años de transición política, también contribuirá a frenar los gastos.

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Fitch prevé que el déficit descienda hasta el 4,1% del PIB en 2023, a medida que se sienta el impacto de la reforma fiscal del año pasado y se reduzcan los gastos relacionados con la pandemia.

El Gobierno aprobó una reforma fiscal revisada en septiembre de 2021 que se basaba principalmente en el impuesto de sociedades.

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Por el lado del gasto, se espera que el gasto relacionado con la pandemia, que incluye la transferencia de efectivo y la ayuda al empleo para los más vulnerables, termine en 2022.

Sin embargo, las presiones para nuevos gastos sociales han crecido y las subidas de impuestos han resultado polémicas, como se expresó en las protestas de mayo de 2021, lo que limita la ventaja fiscal en cualquier resultado.

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