Las proyecciones que dejó el FMI para Argentina en 2026 y qué debería ocurrir para que se cumplan

El Fondo aprobó el jueves la segunda revisión del programa, lo que habilita un desembolso de cerca de US$1.000 millones. Pero al hacerlo, también dejó proyecciones respecto de los principales indicadores económicos para el país en este 2026

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y Javier Milei, presidente de Argentina.

Buenos Aires — El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar el jueves el rumbo del programa económico de Javier Milei al aprobar la segunda revisión del programa de US$20.000 millones firmado en 2025, lo que habilitará un desembolso por unos US$1.000 millones. Pero al hacerlo, dejó también una serie de proyecciones respecto de qué espera el organismo para la economía argentina durante el corriente año.

El organismo mantiene la expectativa de que la economía argentina se expandirá 3,5% en 2026. También esperan que la inflación se desacelere a 25%, que el Gobierno sostenga un superávit primario de 1,4% y que la tasa de desocupación retroceda en el margen a 7,2%. Se tratan, en su mayoría, de proyecciones que el organismo ya había trazado para el país, y que ahora ratifica.

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Actividad: el FMI espera mayor crecimiento que analistas que consulta el BCRA

Al publicar el jueves la segunda revisión del acuerdo con Argentina, el Directorio Ejecutivo del FMI ratificó su último pronóstico de que la economía crecerá 3,5% en 2026. Esa cifra había sido ajustada a la baja en medio punto porcentual en abril, cuando el organismo presentó el informe de “Perspectivas de la economía mundial” (WEO, por sus siglas en inglés).

Pese a esa corrección a la baja, la estimación del FMI continúa siendo más optimista que la que ofrecieron los analistas que consulta el Banco Central (BCRA) en el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM). Allí, los participantes de esta encuesta mensual que realiza la autoridad monetaria argentina proyectaron una mediana de 2,8% para este año, aunque el top 10 de mejores pronosticadores anticipó que la economía se expandirá 2,5% en 2026.

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De cumplirse los pronósticos del Fondo, la economía argentina crecería a un ritmo menor al de 2025 (4,4%) pero quedaría a las puertas de alcanzar en 2027 un hito que no logra desde 2008: crecer tres años de manera consecutiva.

La semana dejó, en ese sentido, un dato alentador para el equipo económico: el jueves, horas antes de que se conociera el comunicado del FMI, el Indec reveló que la economía argentina había repuntado 3,5% en marzo, por encima de lo esperado, lo que le permitió borrar la abrupta caída del mes previo.

Si la actividad se frenase en el nivel de marzo, crecería un 2,2% en 2026 respecto de 2025, calculó el economista Amilcar Collante.

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Pero hacia adelante persisten las incógnitas, con un desacople entre las expectativas oficiales y las de economistas privados. La consultora Equilibra anticipó este viernes que la actividad habría vuelto a ceder en abril: proyectaron una caída de 1,5% desestacionalizada frente a marzo y de 1% en relación al mismo mes de 2025.

En el Gobierno, sin embargo, continúan confiando en que la actividad económica tomará impulso tras el parate que sufrió por la incertidumbre electoral. Incluso, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha anticipado que espera que desde junio empiecen los 18 mejores meses de la economía argentina en décadas.

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Inflación: de cuánto debería ser para que hacia adelante se cumpla el pronóstico del Fondo

El documento también ratificó la expectativa de que la inflación cerrará el año en 25% (el último WEF preveía una inflación viajando a un ritmo promedio de 30,4% durante el año para cerrar el 2026 acumulando un incremento del 25%). La cifra, 6,5 puntos porcentuales inferior a la del año pasado, se ubica algo por debajo de las últimas proyecciones de los participantes del REM, cuya mediana se ubicó en 30,5%.

Para que este pronóstico del 25% se cumpla, y asumiendo que la inflación de mayo volverá a situarse por encima del 2% mensual, el Índice de Precios al Consumidor deberá desacelerarse con fuerza desde junio y promediar hasta el diciembre niveles inferiores al 1,3%.

Ocurre que la inflación se aceleró con fuerza en el primer cuatrimestre del año, en el que acumuló un alza de 12,3%. El último Informe de Política Monetaria (IPOM) del Banco Central atribuyó esa aceleración a tres factores principales: el aumento internacional del precio de la carne; el impacto de los precios de los combustibles, que se dispararon por encima de los US$100 ante la escalada de la guerra en Irán; y la actualización de las tarifas de servicios públicos –en especial, las tarifas energéticas–.

De la mano de ese mayor dinamismo esperado de la economía y la desaceleración de la inflación, el FMI proyectó que la tasa de desempleo caiga a 7,2% desde el 7,5% que tocó al cierre de 2025.

Superávit de 1,4%

El jueves, el FMI también volvió a reflejar que la nueva meta de superávit primario de Argentina para este año será de 1,4%, con ingresos en torno a 15,5% del producto (0.4 p.p. debajo de 2025) y un gasto primario de 14,1% (0,5 p.p. menor al de 2025). Esa meta había sido flexibilizada en abril, desde el 2,2% previo. Así la meta fiscal se mantendría en línea con el registrado en 2025.

A diferencia de lo que ocurre con actividad (5%) e inflación (10,1%), estas últimas estimaciones no están tan alejadas de las que proyectaba el Gobierno cuando presentó, en septiembre pasado, el proyecto de ley de Presupuesto 2026. Por entonces, el equipo económico había anticipado que esperaba un superávit de 1,5% en 2026, de la mano de ingresos en torno a 15,6% del PBI y un gasto primario en la zona de 14,1%.

Pese a que la recaudación cayó en abril por noveno mes consecutivo en términos reales, el equipo económico informó el lunes que volvió a registrar un superávit de las cuentas públicas en el cuarto mes del año, por lo que acumuló así un superávit primario de 0,5% del PBI y un superávit financiero de 0,2% del producto en el primer cuatrimestre del año.

“El superávit fiscal es política de Estado permanente”, celebró Milei desde su cuenta de X.

Para sostener el ancla fiscal, señaló un reciente informe del área fiscal del IERAL, fueron clave algunos factores extraordinarios, como el aumento de la deuda flotante o ingresos por privatizaciones.

“En el primer trimestre de 2026, el superávit primario resultó de 0,5% del PIB, y el resultado financiero un 0,16% ¿A cuánto ascendió el aporte de ingresos y erogaciones extraordinarias en ese mismo período? Al equivalente a 0,17% del PIB, algo más que el total del superávit financiero, y un 35% del superávit primario observado en ese lapso”, marcaron Marcelo Capello y Gaspar Reyna, autores del trabajo.

La deuda flotante, detalló el informe, explica 0,06 puntos de esos 0,17 puntos tras trepar a ARS$3,5 billones en marzo. No obstante, agregó IERAL, aún se ubica lejos de los máximos registrados entre 2021 y 2023. De las privatizaciones, se destacó el ingreso extraordinario por la concesión de las represas del Comahue, que aportaron US$700 millones al cierre de 2025 y explicaron 0,10 de los 0,17 puntos.

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Hacia adelante, para sostener ese superávit, el Gobierno continúa confiando, por un lado, en que la recaudación repunte de la mano de la actividad. Y por el otro, a profundizar ajustes del gasto donde sea posible. “La motosierra sigue encendida, no voy a resignar el equilibrio fiscal”, avisó Milei en abril.

Con ese objetivo, el Gobierno anunció esta semana aumentos en las tarifas de colectivos y trenes –aunque más moderados que lo que se anticipaba para no sumarle combustible a la inflación– y el oficialismo en Diputados logró darle media sanción al proyecto que busca recortar subsidios al gas por Zonas Frías.

Al respecto, el último IPOM del BCRA había reflejado que el equipo económico esperaba que el nuevo esquema, basado en subsidios focalizados, contribuya a una utilización más eficiente de la energía al tiempo que destacó que “el proceso de corrección de tarifas contribuye a acotar el gasto público en subsidios, afianzando el resultado fiscal”.

Para marzo de este año, precisó el informe, la cobertura de los costos de generación de energía eléctrica por medio de la tarifa del servicio alcanzó el 88% (alrededor de 80%, ajustado por estacionalidad), y marcaron que esa cifra represente “un contraste significativo con el 48% verificado durante 2023”.

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