Seguros contra default de Argentina reflejan el temor de inversores que Caputo desestima

Los credit default swap del país a uno y dos años operan con un diferencial de 270 puntos básicos, muy por encima del promedio habitual de otros países.

Seguros contra default de Argentina reflejan el temor de inversores que Caputo desestima

Buenos Aires — Luis Caputo suele señalar en entrevistas y conferencias que cree que el llamado ‘riesgo kuka’ –tal como se conoce en Argentina a las chances de un regreso del kirchnerismo al poder– es cero, aunque el mercado le asigne algún grado de probabilidad. Ese motivo, reiteró el ministro de Economía el viernes en una conferencia de prensa desde Casa Rosada, es la razón por la cual el riesgo país no cede. “Si bien la probabilidad es baja, el escenario que eso ocurra es el infierno”, dijo. Aunque de manera imperfecta, los seguros contra default (credit default swaps o CDS) del país permiten dimensionarla.

Los credit default swaps son seguros contra default que se negocian entre privados. Y si bien la principal referencia para estos instrumentos es el CDS a cinco años, el diferencial entre los seguros a uno y dos años del país puede funcionar hoy como una suerte de proxy para dimensionar ese riesgo electoral que el riesgo país no transparenta.

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El spread entre los CDS a uno y dos años del país supera actualmente los 270 puntos básicos (bps), muy por encima del promedio habitual de otros países (puede rondar de 20 a 60 puntos básicos). Mientras el seguro a un año opera en niveles de 238 puntos básicos, la cobertura contra default a dos años, posterior a la elección, salta a 509 bps. Es decir, un valor 113% superior.

Esa diferencia se ha ido ampliando en los últimos meses, pese a que la incertidumbre que refleja la curva de CDS es muy inferior a la que ha sabido mostrar la Argentina en períodos de turbulencia. A principios de octubre de 2025, en la recta final rumbo a las elecciones legislativas, ese spread se ubicaba en torno a 57% (1.258 bps versus 1.986 bps), mientras que en enero de este año, cuando el riesgo país argentino perforó los 500 puntos, el CDS a un año tocó un mínimo de 210 bps y el seguro a dos años se ubicó en 415, 215 unidades o un 97% por encima.

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Termómetro de incertidumbre

El CDS a cinco años, principal referencia para estos instrumentos, opera en la actualidad en valores de 588 bps y permanece en esos niveles hasta el seguro a 10 años, que alcanza los 601 puntos básicos. Son niveles de incertidumbre muy inferiores a los que supo evidenciar el país años atrás.

En la gestión anterior, tocó picos de 15.380 puntos básicos el 4 de agosto de 2022, el día después de que Sergio Massa asumiera al frente del Ministerio de Economía tras el breve paso de Silvina Batakis y un mes después de la salida de Martín Guzmán.

Los CDS, explica Gustavo Neffa, director de Research for Traders y Fin Guru, son contratos OTC (Over-The-Counter, por sus siglas en inglés) en los que generalmente la contraparte es un banco, como pueden ser Citi o Goldman Sachs, o grandes aseguradoras, como puede ser AIG, que se activan en caso de que ocurra un evento de incumplimiento.

Y si bien subraya que la referencia es el CDS a cinco por ser los instrumentos con mayor liquidez, marca que los contratos a uno, dos o tres años también pueden operarse. “Evidentemente, el salto que tenés entre un año y dos años es el tema de las elecciones, 100%”, asegura.

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Pero los seguros contra default no son los únicos instrumentos que miden los temores del mercado a un regreso del peronismo al poder en las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Las tasas de los Bopreales o los bonos en dólares de ley local con vencimientos a octubre de 2027 y 2028 (AO27 y AO28) que viene licitando la Secretaría de Finanzas para capturar hasta US$4.000 millones del mercado doméstico también reflejan esa aversión.

En la última subasta, el Tesoro no tuvo problemas en colocar el tope de US$450 millones que dispuso para el AO27 a una tasa de 5,16% TIREA (5,04% TNA). Pero la demanda por los bonos en dólares a octubre de 2028, ya fuera del mandato actual, no llegó a completar el cupo de US$450 millones (capturó US$398 millones), pese a que la tasa fue del 8,77% TIREA (8,44% TNA).

Esa diferencia de rendimientos, agrega Neffa, está “solamente explicada por las elecciones”.

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