Ciudad de México — Moody’s Ratings rebajó la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, y cambió de negativa a estable la perspectiva de la nota soberana, anunció el miércoles la agencia calificadora.
La rebaja implica que Moody’s deja la calificación de México a un escalón del bono basura o grado de no inversión especulativo, según su escala de calificaciones.
Moody’s sustentó la rebaja de la calificación ante el reflejo del debilitamiento sostenido de la solidez fiscal que se aceleró en 2024 y que se espera persista.
Ver más: Exclusiva: Hacienda analiza esquema staple financing para impulsar proyectos del Plan México
Detrás de la rebaja también se encuentra un gasto público rígido, una base de ingresos limitada y el apoyo continuado a Petróleos Mexicanos, lo que limita la capacidad del Gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento.
La perspectiva estable refleja la expectativa de Moody’s de que el mayor debilitamiento de la solidez fiscal será gradual y se verá parcialmente compensado por la estabilidad macroeconómica de México, la capacidad de respuesta de las políticas y la fortaleza económica subyacente.
Si bien el apoyo continuo a Pemex seguirá limitando la consolidación fiscal -agregó la agencia- México no se enfrenta a desequilibrios macroeconómicos que amplifiquen los riesgos fiscales.
Minutos después, la Secretaría de Hacienda publicó un comunicado en el que menciona la rebaja de la calificación, pero destacó que el país se mantiene dentro del grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana.
Ver más: Hacienda evaluará en 2028 otras alternativas de ingresos para México: subsecretario
Gabriela Siller, economista jefe de Banco Base, dijo en una nota que la rebaja de Moody’s a la calificación crediticia de la deuda soberana de México a Baa3 implica que se deja la nota a un nodo de perder el grado de inversión.
“Perder el grado de inversión sería equivalente a estar reprobados”, dijo Siller. “El costo de financiamiento para personas, empresas y gobierno subiría. Recuperar el grado de inversión tomaría varios años, por lo que es menos costoso corregir el rumbo antes de que eso suceda”.
El pasado 12 de mayo S&P Global cambió a negativa perspectiva crediticia de México y mantuvo la calificación, argumentando una consolidación fiscal muy lenta.
Las causas de la rebaja a la calificación
Moody’s dijo que, a pesar de los esfuerzos de México por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los pilares de la política fiscal y la eficacia de las políticas.
El resultado ha sido un aumento del déficit y un deterioro más rápido de lo previsto de los indicadores de deuda.
Señaló que la posición fiscal de México se ha debilitado en comparación con la de otros países con calificación Baa y su vulnerabilidad a las crisis fiscales ha aumentado, sobre todo porque se espera que el crecimiento económico siga siendo moderado a corto plazo y que vuelva a la tasa tendencial de 2% solo de forma gradual.
Ver más: Inflación en México está bajo control y viene una reapertura de la inversión: secretario de Hacienda
Moody’s indicó que la consolidación fiscal, más lenta de lo previsto, está retrasando la estabilización de la deuda y debilitando la posición fiscal de México en comparación con otros países con calificación Baa.
Aunque las autoridades habían previsto que el déficit fiscal se redujera hasta alrededor del 4% del PIB en 2025, el déficit real se mantuvo elevado en casi el 5% del PIB, una vez incluido el apoyo a Pemex, solo ligeramente inferior al 5,3% registrado en 2024.
Como resultado, la deuda pública bruta aumentó hasta el 49,3% del PIB en 2025, desde el 46% en 2024 y el 39,8% en 2023.
Moody’s prevé que los déficits del Gobierno federal más la seguridad social se mantengan por encima del 4% del PIB en 2026-2027, debido a las rigideces del gasto, a la moderación del crecimiento de los ingresos en un contexto de actividad económica más débil de lo esperado y a la aplicación de los estímulos a las gasolinas.
La proyección es que la proporción deuda/PIB suba hacia alrededor del 55% del PIB para 2028.
Ver más: México todavía no ve la ola de nuevos empleos por la fiebre del Mundial 2026
La agencia calificadora prevé que se mantenga el apoyo a Pemex, lo que seguirá limitando la flexibilidad fiscal y empeorando la capacidad de pago de la deuda.
El Gobierno proporcionó aproximadamente US$35.000 millones (1,9% del PIB) a Pemex en 2025 y ha presupuestado US$14,000 millones adicionales (0,7% del PIB) en 2026. “Esperamos un mayor apoyo en los próximos años si no se produce una mejora sustancial en las operaciones de la empresa”, dijo la calificadora.
Moody’s también anotó el aumento del costo financiero de la deuda como proporción de los ingresos a 17%, por encima de los niveles previos a la pandemia y superior a la de la mayoría de los calificados con Baa.
Las iniciativas de las autoridades relacionadas con la inversión podrían respaldar una mejora gradual del rendimiento económico a medio plazo.
No obstante -añadió- al mismo tiempo el crecimiento económico se ve limitado por debilidades estructurales, entre las que se incluyen la elevada informalidad, la inseguridad y los cuellos de botella en las infraestructuras relacionados con la disponibilidad de energía y agua.
Esta historia fue actualizada a las 15:55 horas de Ciudad de México con información a lo largo del texto.













