Bloomberg — La calificación crediticia de grado de inversión de México se enfrenta a una decisión clave a finales de junio, cuando se espera que Moody’s Ratings resuelva la perspectiva negativa que asignó a la nación a finales de 2024.
Normalmente se tarda entre 12 y 18 meses en resolver las perspectivas, según Renzo Merino, vicepresidente y analista soberano del Gobierno de México de la empresa calificadora, lo que significa que la actualización es inminente. Aunque hay varios temas en juego, desde las renegociaciones del acuerdo entre EE.UU., México y Canadá hasta los efectos de la guerra de Oriente Próximo, la situación fiscal del país es el principal punto de preocupación.
La nación latinoamericana tiene una calificación de ‘Baa2′ -dos escalones por encima de la de “basura”- y una rebaja de la calificación implicaría tipos de interés más altos para la nueva deuda, con el riesgo de provocar salidas de capital. Según Merino, una rebaja de varios escalones hacia las tasa altas es una “probabilidad muy baja”.
“Seguimos viendo a México con un perfil crediticio alineado con una calificación en la categoría ‘Baa’, la cuestión que vamos a resolver en la próxima reunión es si se trata de una ‘Baa2′ o ‘Baa3′”, dijo Merino. El perfil crediticio de México sigue siendo más sólido que el de algunos países con calificación ‘Baa3′, añadió.
Moody’s está buscando claridad por parte de las autoridades sobre cómo el conflicto de Oriente Medio podría afectar a un plan presupuestario presentado a principios de abril, en el que el gobierno preveía un déficit más estrecho el próximo año. También está atenta a los avances en una revisión estratégica de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos, que pretende hacer al gigante financieramente autosuficiente para 2027, así como a cualquier actualización sobre una próxima revisión del pacto comercial T-MEC, dijo.
En febrero, Merino y otros analistas de Moody’s escribieron que Pemex podría necesitar apoyo adicional del gobierno en medio de previsiones de que continuarán las pérdidas operativas. Dicho apoyo, combinado con un crecimiento más débil, podría desacelerar la consolidación fiscal, presionar las métricas de deuda y pesar aún más sobre el perfil crediticio del soberano, dijo la calificadora de crédito.
Un aumento significativo del déficit de México en 2024 provocó un rápido incremento de la relación deuda/PIB del país, erosionando su colchón financiero.
Moody’s revisó su perspectiva sobre el país latinoamericano a negativa desde estable en noviembre de 2024, citando los cambios constitucionales que revisaron el sistema judicial de México -que según los críticos erosionaron los controles y equilibrios- y presentaron un riesgo para la economía. La firma también señaló el deterioro de la asequibilidad de la deuda y la rigidez del gasto público como retos para la consolidación fiscal.
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