Bloomberg — Los precios de la gasolina en EE.UU. han caído por debajo de los US$4 el galón por primera vez desde marzo, lo que supone un respiro muy bienvenido para los consumidores tras una interrupción histórica del suministro mundial que provocó un aumento vertiginoso de los precios del combustible durante meses.
Según la Asociación Americana del Automóvil, el precio medio nacional de la gasolina sin plomo normal se situó el jueves en US$3,999. Esta bajada de los precios se produce tras la firma de un acuerdo provisional entre EE.UU. e Irán para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz.
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Los precios en las gasolineras han retrocedido desde su máximo de mayo, por encima de los US$4,50 el galón, gracias a la caída de los precios mundiales del crudo. El petróleo se ha visto sometido a presión, cayendo por debajo de los US$80 por barril, debido a una combinación de exportaciones estadounidenses récord, una desaceleración de la demanda china más acusada de lo esperado y un flujo constante de envíos a través del estrecho.
Aun así, con una media de US$3,999 por galón, los precios siguen estando muy por encima de los niveles previos a la guerra, y no se espera que vuelvan a esos niveles hasta el año que viene, según los expertos.
Dado que muchos estadounidenses dependen de sus coches para las necesidades diarias, hasta ahora no han tenido más remedio que asumir los mayores costes del combustible. El resultado ha sido un aumento de la inflación y una presión sobre los presupuestos familiares que se ha extendido a la economía en general, ya que el dinero gastado en la gasolinera ha dejado menos disponible para compras discrecionales.
Desde el punto de vista político, la bajada de los precios en las gasolineras supone un triunfo para la Casa Blanca y para el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ha subrayado en repetidas ocasiones que los precios bajarán una vez que termine la guerra. Ante la proximidad de las elecciones de mitad de legislatura, los demócratas han aprovechado el tema del coste de la gasolina en su campaña contra el Partido Republicano de Trump.
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La Casa Blanca también ha recurrido a una amplia gama de medidas políticas para limitar el aumento de los costes, entre ellas la suspensión de la Ley Jones y la reducción de la Reserva Estratégica de Petróleo.
Por el momento, los operadores se centran en el ritmo al que se reponen las existencias para evaluar si se avecinan nuevas bajadas de precios. Las reservas de gasolina de EE.UU. se encuentran en su nivel estacional más bajo en más de una década.
Con la colaboración de Jack Wittels.
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