Bloomberg Línea — El dólar vuelve a ganar argumentos frente a sus principales pares, pero ING marca distancia frente a la idea de un cambio de tendencia. “No lo llamen el regreso del dólar”, titula el banco en su más reciente análisis de divisas, pese a que anticipa un impulso de corto plazo ante una Reserva Federal más restrictiva y retrasa su apuesta por una depreciación de la moneda estadounidense.
Ver más: De la Fed al petróleo: los cuatro desequilibrios que inquietan a Deutsche Bank
La entidad ahora se inclina por un alza de tasas de la Fed, un giro que favorece al dólar, especialmente frente a monedas con bajos rendimientos. Ese cambio llevó a ING a rebajar su previsión para el tipo de cambio frente al euro al cierre del año, desde US$1,18 hasta alrededor de US$1,16.
La diferencia frente a otros episodios de fortaleza del dólar está en la trayectoria esperada de la política monetaria. ING no anticipa el comienzo de un ciclo significativo de endurecimiento y traslada hacia la próxima primavera del hemisferio norte el descenso cíclico que esperaba para la divisa estadounidense.
“Nuestra caída prevista del dólar se retrasa, no se cancela”, sostiene ING. Para entonces, la inflación estadounidense debería haberse acercado al 2% y el mercado podría volver a apostar por una normalización de la tasa de política monetaria hacia 3,25%.

¿Por qué la fortaleza del dólar sería temporal?
El principal soporte para el dólar está en la Fed. ING ahora se inclina por un alza de tasas, mientras el movimiento de la curva de rendimientos estadounidense favorece a la moneda. Sin embargo, el banco no espera el inicio de un ciclo significativo de endurecimiento monetario, una diferencia clave frente a 2022.
La caída prevista podría adelantarse si surge incertidumbre alrededor de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos o si Washington pierde el control del mercado de bonos. De no materializarse esos riesgos, ING traslada hacia la próxima primavera del hemisferio norte su expectativa de depreciación.
Esa fortaleza también se refleja frente al yen, una de las monedas de bajo rendimiento frente a las que un aumento de las tasas estadounidenses puede dar mayor respaldo al dólar. A ello se suma que, según ING, buena parte de las noticias favorables para la divisa japonesa ya están incorporadas en los precios.
→ Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.
Entre esas expectativas figuran un ciclo de endurecimiento más rápido del Banco de Japón y posibles ajustes importantes de cartera entre gestores locales. Por ello, salvo un acuerdo relevante entre Estados Unidos y Japón que ING pueda estar subestimando, el banco ve más probable que el USD/JPY opere entre 155 y 160 que una caída inmediata por debajo de 150.
Las tasas también marcan las diferencias entre otras monedas desarrolladas. Australia y Noruega podrían encontrar respaldo ante la posibilidad de nuevos aumentos, mientras un entorno de tasas más altas mantendría al franco suizo rezagado.
En emergentes, ING mantiene su preferencia por las monedas de alto rendimiento ante una volatilidad que espera que permanezca baja.

América Latina: los objetivos de ING para Brasil, México y Chile
Las monedas latinoamericanas han encontrado respaldo en la baja volatilidad y el atractivo del carry trade, especialmente entre aquellas con mayores rendimientos. Sin embargo, el repunte de las tasas en Estados Unidos empieza a elevar la presión, mientras factores locales como elecciones, política comercial y materias primas marcan diferencias entre países.
Brasil aparece entre los mercados a seguir. El tipo de cambio cotiza sobre los BRL$5,12 e ING proyecta BRL$5,15 a uno y tres meses, BRL$5 a seis meses y BRL$4,75 a 12 meses. Su sesgo para el próximo mes es neutral, con las elecciones presidenciales como principal variable.
Chris Turner, analista de ING, destaca el estrechamiento de la carrera electoral entre Lula y Flavio Bolsonaro. Algunas encuestas reducen la ventaja del mandatario a apenas 1 o 2 puntos porcentuales, mientras los inversionistas extranjeros muestran preferencia por las políticas de disciplina fiscal y desregulación de Bolsonaro.
Ver más: Tres oportunidades y tres riesgos si quieres invertir en América Latina antes de que acabe 2026
“Esperamos que el BRL conserve las ganancias recientes y continúe superando a los forwards, donde los rendimientos implícitos a tres meses se sitúan alrededor del 12,3%”, afirma Turner. El mercado contempla, además, otro recorte de 50 puntos básicos del Banco Central de Brasil, hasta 13,5%.
México presenta una lectura diferente. El tipo de cambio se sitúa cerca de MXN$16,9, pero ING tiene un sesgo alcista para el próximo mes y proyecta MXN$17,25 a uno, tres, seis y 12 meses. La baja volatilidad ha favorecido el carry trade, aunque el banco no apuesta por una caída sostenida del cruce.
La diferencia de tasas frente a Estados Unidos es de apenas 275 puntos básicos y podría estrecharse si Banxico no acompaña un alza de la Fed. ING añade la incertidumbre por el T-MEC y reportes sobre posibles traslados de instalaciones automotrices desde México hacia Vietnam.

En Chile, el tipo de cambio se encuentra en CLP$934,58 e ING mantiene un sesgo ligeramente bajista para el próximo mes. Sus objetivos son CLP$925 a uno, tres y seis meses, antes de CLP$900 a 12 meses. El cobre continúa respaldando al peso, pero la producción chilena ha caído 10% interanual.
Las tasas estadounidenses más altas dejan al peso chileno algo más vulnerable, mientras las posibles tarifas de Estados Unidos sobre el cobre constituyen un riesgo adicional. Entre elecciones, diferenciales de tasas, cobre y política comercial, las monedas latinoamericanas afrontan así catalizadores distintos mientras se define cuánto dura el nuevo impulso del dólar.













