Bloomberg — El presidente estadounidense Donald Trump dijo que habló con el líder chino Xi Jinping sobre las medidas de protección en materia de inteligencia artificial, y agregó que los chips H200 de Nvidia Corp. (NVDA) también fueron tema de conversación durante una cumbre de dos días en Pekín.
“Hablamos de la posibilidad de colaborar para establecer límites” en materia de IA, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One el viernes tras reunirse con Xi. Al preguntársele qué tipo de límites, añadió: “Los límites habituales de los que hablamos siempre”.
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Días antes de la partida de Trump, funcionarios estadounidenses declararon a la prensa que Estados Unidos expresaría su preocupación por la inteligencia artificial, aunque no especificaron qué temas abordarían con sus homólogos chinos.
Tras el anuncio de Anthropic PBC sobre el potencial riesgo cibernético global que plantea su modelo Mythos, los funcionarios indicaron que explorarían la posibilidad de abrir un nuevo canal de comunicación para debatir periódicamente sobre cuestiones de IA.
Las restricciones impuestas por Estados Unidos a la venta de tecnología estadounidense sensible a China han sido durante mucho tiempo un punto de fricción entre las dos mayores economías del mundo.
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En diciembre, Trump accedió a permitir que Nvidia enviara sus chips de IA H200 a clientes chinos, lo que supuso una flexibilización significativa de las medidas destinadas a frenar el crecimiento de la IA en China, pero hasta ahora esta medida no se ha traducido en nuevos negocios para la empresa ni para otros fabricantes de chips estadounidenses.
Trump declaró el viernes que China no ha aprobado la compra de los chips H200 “porque así lo han decidido; quieren desarrollar los suyos propios”.
“Pero sí surgió el tema y creo que podría pasar algo al respecto”, añadió, sin dar más detalles.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, declaró el mes pasado que, si bien se habían otorgado licencias para la venta de algunos chips H200 a China, ninguno se había exportado porque el gobierno de Pekín no ha permitido que sus empresas tecnológicas los adquieran. La incorporación de última hora del cofundador de Nvidia, Jensen Huang, a la delegación de Trump ha generado esperanzas de que se logren avances en la venta de sus chips avanzados.
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El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró el viernes que la aprobación de las compras de chips Nvidia H200 dependerá de China.
Si bien el gobierno central de China se ha quejado durante años de los controles estadounidenses a las exportaciones de tecnología avanzada, Pekín también quiere lograr la autosuficiencia en semiconductores e impulsar a empresas líderes nacionales como Huawei Technologies Co. El año pasado, China rechazó las importaciones de chips de IA de Nvidia menos avanzados, llamados H2O.
El camino hacia las ventas de H200 ha sido largo y complejo, una posibilidad que surgió tras el bloqueo chino a las importaciones de H200. Nvidia obtuvo el apoyo de Trump para las exportaciones de H200 en diciembre y algunas licencias iniciales en EE. UU. a principios de 2026. En marzo, Huang declaró que Nvidia había recibido la autorización de Washington para realizar envíos a “muchos clientes” en China y que, en consecuencia, estaba aumentando la producción de H200.
Esto también se produjo tras recibir órdenes de compra oficiales de empresas del país asiático, lo que indicaba que Pekín había aprobado las ventas.
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Sin embargo, según una persona familiarizada con el asunto, esas empresas chinas informaron posteriormente a Nvidia de que no podían cumplir con las compras.
Un área que la administración Trump ya había señalado como motivo de creciente preocupación se centra en las acusaciones de Silicon Valley de que los desarrolladores chinos se están aprovechando indebidamente de los resultados de modelos de IA estadounidenses de vanguardia para producir chatbots de la competencia a un costo mucho menor.
El mes pasado, la Casa Blanca presentó medidas destinadas a impedir que los laboratorios de IA en China extraigan indebidamente resultados de sistemas desarrollados por empresas estadounidenses líderes, una práctica conocida como “destilación adversaria”.
El esfuerzo más amplio para reprimir la destilación no autorizada busca abordar una creciente preocupación entre las empresas estadounidenses, incluidas OpenAI, Anthropic PBC y Google de Alphabet Inc. (GOOGL), de que los resultados de sus modelos estén siendo utilizados indebidamente por rivales chinos como DeepSeek, Moonshot y MiniMax para desarrollar productos mucho más baratos y con menos medidas de seguridad.
Otro posible foco de conflicto podría ser la reciente orden de Pekín a Meta Platforms Inc. (META) de deshacer la adquisición de Manus, una startup de IA, por US$2.000 millones a finales de abril. Esta medida apuntaba a una operación ya cerrada que ha sido objeto de críticas por la pérdida de una IA proactiva pionera a manos de Estados Unidos. La decisión, anunciada apenas unas semanas antes de la cumbre Trump-Xi, puso de manifiesto las ambiciones de Pekín de desarrollar una IA de fabricación nacional.
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