Líderes del G7 dudan de la rápida reapertura del estrecho de Ormuz como promete Trump

Trump dice que el estrecho de Ormuz volverá a abrirse el viernes, pero sus aliados europeos no comparten su optimismo.

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A small motorboat passes anchored vessels in the Strait of Hormuz off Bandar Abbas, Iran, Thursday, June 11, 2026.(Amirhosein Khorgooi/ISNA via AP)
Por Michael Nienaber - Alberto Nardelli - Andrea Palasciano - Josh Wingrove

Bloomberg — Donald Trump sigue repitiendo que el Estrecho de Ormuz —por donde normalmente transita una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado— volverá a abrirse para el viernes.

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Pero al margen de la cumbre del Grupo de los Siete, donde Irán centrará la conversación durante la cena del lunes, queda claro que los aliados europeos de Trump no comparten su optimismo. Dudan que el comercio pueda reanudarse antes de fin de semana, como prometió el presidente, y quieren conocer con precisión qué se acordó antes de comprometerse con misiones de desminado y patrullaje.

Según un funcionario del G7 que habló bajo condición de anonimato, existen serias dificultades para alcanzar una posición común sobre cómo abordar la situación en Irán. Pocos esperan un comunicado conjunto, algo que se ha vuelto difícil de lograr durante la era Trump.

Trump durante una reunión bilateral con el presidente francés Emmanuel Macron.

Incluso la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que en general ha evitado cuidadosamente provocar a Trump, dijo que la contribución de su país está condicionada a un cese de las hostilidades en Líbano, donde el ejército israelí ha llevado a cabo ataques en los últimos días. No es la única que cuestiona el acelerado cronograma planteado por Trump.

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Tampoco ayuda que incluso dentro de la administración Trump haya altos funcionarios que evitan asegurar que la navegación por este paso estratégico pueda volver a la normalidad de inmediato.

Un alto funcionario estadounidense dijo que el tráfico marítimo aumentará gradualmente y que podrían pasar hasta dos semanas antes de que el volumen de envíos crezca de forma significativa, e incluso más tiempo para volver a los niveles previos a los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán en febrero. Aún hay minas que deben ser retiradas del estrecho y las compañías navieras tienen distintos niveles de tolerancia al riesgo al navegar por Ormuz, explicó el funcionario.

El funcionario añadió que el memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán establecerá que el estrecho permanecerá abierto sin peajes durante 60 días y que Washington espera que esa disposición se incluya en un acuerdo definitivo. La realidad es que la libre navegación, antes considerada un hecho, ahora es objeto de negociaciones que ni siquiera han comenzado.

Aunque EE.UU. e Irán afirmaron haber alcanzado un acuerdo provisional para reabrir el estrecho, sin un documento oficial publicado ambas partes han ofrecido descripciones distintas sobre su contenido.

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Está previsto que los funcionarios firmen el acuerdo en Suiza el viernes. Funcionarios estadounidenses han ofrecido distintos plazos para la publicación del texto completo: Trump ha dicho que podría conocerse a finales de esta semana, mientras que otro alto funcionario señaló que podría difundirse dentro de los próximos dos días. Es probable que el vicepresidente JD Vance represente a la administración durante la firma.

"Lo principal es que Irán no tendrá armas nucleares", afirmo Trump. Foto: Bloomberg

El próximo paso para los líderes del G7 será definir un marco para el desminado de la vía marítima, incluido un acuerdo con Irán y otras partes involucradas, informó Bloomberg anteriormente. Los líderes europeos planean buscar la aprobación de Trump para esa misión durante la cumbre.

El problema es que Trump ha minimizado tanto el papel que desempeñarían los europeos como las dificultades que enfrentarían para ayudar.

“Los barcos ya están empezando a salir y para el viernes estará completamente abierto”, dijo Trump el lunes durante la cumbre de líderes en Evian. “Están buscando algunas minas que ya encontraron, pero básicamente los barcos ya están comenzando a salir”.

Además, los despliegues no comenzarán antes de que exista un acuerdo definitivo entre EE.UU. e Irán que restablezca plenamente los derechos de navegación comercial sin restricciones, así como un entorno aceptable para los activos militares en el estrecho, informó previamente Bloomberg.

Funcionarios alemanes advierten que el proceso podría tomar semanas, no días, ya que cualquier participación directa requeriría un mandato internacional. Además, las tareas de desminado podrían resultar complejas y prolongadas.

No está claro cuántas minas hay en el estrecho ni siquiera si se colocó alguna. Irán ha afirmado en distintas ocasiones que había minado esta estrecha vía marítima. Ya a mediados de marzo, Reino Unido indicó que parecía evidente que Irán lo había hecho, mientras que EE.UU. sostuvo que no era así.

Garantizar que el estrecho esté libre de minas será una tarea minuciosa, afirmó Caitlin Talmadge, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). El trabajo avanzará más rápido si Irán proporciona la información que tenga sobre la ubicación de las minas, señaló.

Los países europeos cuentan con importantes capacidades de desminado, agregó. Sin embargo, esos buques quedarían en una posición vulnerable si las hostilidades se reanudan.

“Las operaciones de desminado están diseñadas para llevarse a cabo en un entorno permisivo”, dijo. “Los buques y operadores involucrados podrían ser vulnerables si se reanudan los ataques iraníes, especialmente los barcos especializados en contramedidas contra minas, que por lo general carecen de capacidad para defenderse por sí mismos”.

Pese a sus reservas, los europeos siguen avanzando con su planificación.

El presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer han encabezado un esfuerzo de los aliados de EE.UU. para elaborar un plan que ayude a reabrir el estrecho en caso de alcanzarse un acuerdo de paz definitivo. Más de 15 países han comprometido equipos y personal para la misión.

Como anfitrión —y dado que esta es su última cumbre del G7 como líder— Macron tiene un interés particular en el resultado.

“Es un asunto muy importante para la paz, para todo el mundo, y permitirá reabrir Ormuz”, dijo Macron. “Traerá paz a Líbano. Por eso estamos dispuestos a asumir nuestra parte justa de la carga y formar parte del compromiso de la comunidad internacional”.

--Con la colaboración de Ania Nussbaum, Gerry Doyle, Catherine Lucey, Jennifer A. Dlouhy e Iain Marlow.

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