Warsh quiere un cambio de rumbo en la Fed: por dónde empezar

Warsh quiere un cambio de régimen en la Reserva Federal. Aquí te explicamos por dónde empezar

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Kevin Warsh
Por Bill Dudley

Kevin Warsh, el nominado por el presidente de Estados Unidos para presidir la Reserva Federal, ha pedido un “cambio de rumbo” en el banco central más poderoso del planeta.

Podría empezar por seguir el ejemplo de Europa: hay que ayudar a los mercados a que entiendan cómo responderá el banco central ante acontecimientos futuros, en vez de limitarse a explicar lo que está pensando en este momento.

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Warsh ha señalado que las comunicaciones de la Reserva Federal llevan la claridad al extremo: los frecuentes comentarios de los responsables sobre las perspectivas económicas y sus implicaciones para las tasas de interés, sumados al Resumen de Proyecciones Económicas trimestral, proporcionan mucha información que se contradice, pero ofrecen poca claridad sobre cómo lleva a cabo el banco central su política monetaria.

El Banco Central Europeo (BCE), por el contrario, pretende arrojar luz sobre su función de reacción. Su equipo técnico publica unas previsiones económicas trimestrales, con escenarios alternativos que ilustran cómo probablemente respondería el banco si la situación evolucionara de diferente manera.

Pude comprobarlo de primera mano cuando entrevisté a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante un evento celebrado hace poco en Washington D.C.

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Al evaluar las repercusiones de la guerra en Irán, se remitió a las previsiones de marzo realizadas por el personal técnico y señaló que cada día que el estrecho de Ormuz siguiera cerrado supondría un paso más hacia el escenario desfavorable.

Dicho de otro modo, las previsiones seguían siendo relevantes incluso ante los nuevos sucesos, a diferencia de las estimaciones puntuales del resumen trimestral de la Fed, que pierden vigencia tan pronto como cambian las circunstancias.

Los argumentos a favor de la divulgación de escenarios son todavía más sólidos en EE.UU. que en otros países. Esto obedece a que la Reserva Federal depende en mayor medida de los mercados para que su política monetaria funcione.

Las comunicaciones del banco central sobre las tasas de interés a corto plazo inciden en las tasas a largo plazo, en la bolsa de valores y en el dólar, lo que a su vez repercute en el gasto, la contratación y los precios al consumo; de ahí que sea fundamental una comunicación eficaz.

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En otros países, las condiciones financieras tienen un impacto menos independiente, ya que las personas recurren más a hipotecas de tipo variable y no disponen de tanta riqueza invertida en los mercados.

Si los mercados comprenden la función de reacción de la Fed, las condiciones financieras pueden transmitir el impulso de la política monetaria de la manera más eficiente. Incluso pueden responder adecuadamente a los acontecimientos antes de que el banco central actúe, reduciendo así el desfase temporal con el que las acciones del banco central afectan a la economía real.

Muchos han abogado por que la Fed adopte un sistema de pronósticos con escenarios, incluyendo al expresidente Ben Bernanke y al Grupo de los Treinta. Sin embargo, poco se ha avanzado. El presidente Jerome Powell declaró recientemente que no existe consenso entre los funcionarios de la institución sobre cómo proceder.

Los miembros de la Junta de Gobernadores teme que el ejercicio de pronóstico se politice de manera que menoscabe la calidad de los escenarios alternativos. Este último temor parece exagerado, dada la experiencia positiva del BCE con sus pronósticos basados ​​en escenarios.

Warsh tendrá mucho trabajo por delante para cumplir su compromiso de implementar cambios radicales en la Reserva Federal.

Mejorar la comunicación, mediante el establecimiento de un sistema de pronósticos del personal similar al del BCE, con escenarios y la renovación del Resumen de Proyecciones Económicas, sería un buen punto de partida.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.

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