EE.UU.

Desaire de Pekín a EE.UU. supone un golpe para las conversaciones sobre el clima

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China anunció el viernes que suspendía las conversaciones con Estados Unidos sobre una serie de temas

La declaración representa un desaire para el Enviado Presidencial Especial para el Clima, John Kerry, que apostó por su capital personal y su credibilidad al comprometerse directamente con Pekín para forjar acuerdos sobre la reducción de las emisiones de metano y la aceleración de las energías limpias.
Por Jennifer Dlouhy y Akshat Rathi
05 de agosto, 2022 | 09:15 pm
Tiempo de lectura: 4 minutos

Bloomberg — La decisión de China de interrumpir las conversaciones sobre el clima con Estados Unidos supone un nuevo golpe a las negociaciones sobre el calentamiento global, ya alteradas por la crisis energética y la invasión rusa de Ucrania.

La medida congela la colaboración entre los dos principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo a sólo tres meses de una cumbre clave de las Naciones Unidas sobre el calentamiento global y en medio de una ventana de oportunidad cada vez más pequeña para prevenir las peores consecuencias del cambio climático.

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“Es un ejemplo más de cómo el deterioro de la geopolítica perjudicará el esfuerzo mundial para combatir el cambio climático”, dijo Li Shuo, analista climático de Greenpeace Asia Oriental. “Cuando los principales países, en particular, no pueden llevarse bien entre sí, eso es sin duda una mala noticia para la agenda climática”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China anunció el viernes que suspendía las conversaciones con Estados Unidos sobre una serie de temas, como la delincuencia, la inmigración ilegal y el clima, en respuesta a la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, a Taiwán. China reclama la soberanía sobre la isla autónoma.

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La declaración representa un desaire para el Enviado Presidencial Especial para el Clima, John Kerry, que apostó por su capital personal y su credibilidad al comprometerse directamente con Pekín para forjar acuerdos sobre la reducción de las emisiones de metano y la aceleración de las energías limpias. La suspensión de las conversaciones es “decepcionante y equivocada”, dijo Kerry en un comunicado.

“La crisis climática no es una cuestión bilateral, es universal”, dijo. “Suspender la cooperación no castiga a Estados Unidos: castiga al mundo, en particular al mundo en desarrollo”.

La acción de China también complica aún más las negociaciones mundiales sobre el clima, ya sacudidas por los altos precios de la gasolina y la escasez de suministros energéticos que avivan los llamamientos a favor de un mayor desarrollo de los combustibles fósiles, socavando años de trabajo para seguir una senda más ecológica.

Las autoridades alemanas se esfuerzan por evitar la escasez de gas natural este invierno, ya que tanto ellas como otros países intentan desprenderse de las importaciones rusas. Además, la invasión rusa de Ucrania ha inyectado tensión en los debates sobre el clima con Moscú. Rusia es el cuarto emisor mundial de gases de efecto invernadero, lo que la convierte en un país crítico en el intento de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados.

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China es el primer emisor de gases de efecto invernadero del mundo, seguido de Estados Unidos.

“Tanto a Estados Unidos como a China les interesa abordar la emergencia climática. Ambos están sufriendo los efectos nefastos del cambio climático, que está afectando a las economías y a las relaciones geopolíticas”, afirmó Alden Meyer, asociado principal del grupo de investigación E3G. “A ninguno de los dos les conviene no hablar entre sí durante un largo periodo de tiempo”.

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Los activistas subrayaron que, a pesar de la suspensión de las conversaciones sobre el clima entre Estados Unidos y China, no hay indicios de que Pekín vaya a retirarse de otras negociaciones multilaterales y bilaterales, ni de los esfuerzos nacionales para abordar el problema del metano, un gas de efecto invernadero especialmente potente.

Otros países podrían intensificar sus propias conversaciones con China, por ejemplo, en las reuniones del Grupo de los 20 que se celebrarán en los próximos dos meses y en las conversaciones que ya están aumentando con la UE.

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“La relación de China con la UE también es vital para una acción climática eficaz, y la UE debe trabajar para garantizar que los canales permanezcan abiertos”, dijo Laurence Tubiana, directora ejecutiva de la Fundación Europea del Clima.

Los portavoces de la oficina de Kerry no comentaron inmediatamente el asunto.

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John Kirby, coordinador de comunicaciones estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional, dejó de lado las preocupaciones sobre la frágil relación con Pekín, señalando que “China persigue regularmente este tipo de compromisos para señalar su descontento con Estados Unidos. Han suspendido estos diálogos por una amplia gama de razones en el pasado”.

“Vamos a seguir esforzándonos por mantener abiertas las líneas de comunicación con Pekín al tiempo que defendemos nuestros intereses y valores en la región”, dijo.

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Kerry ha defendido que las conversaciones sobre el clima con su homólogo chino, Xie Zhenhua, compartimentadas de hecho para evitar tensiones en materia de derechos humanos y otras cuestiones, podrían dar lugar a un terreno común.

Ha habido señales de progreso en esas conversaciones. En la cumbre de la ONU sobre el clima celebrada en Glasgow el pasado mes de noviembre, los dos países dieron a conocer un amplio acuerdo para promover la energía limpia, combatir la deforestación y hacer frente a las emisiones de metano. Como parte de esa declaración, China dijo que desarrollaría su propio plan para abordar el tema del metano, con el objetivo de controlar y reducir significativamente esas emisiones en esta década.

“Tenemos que preguntarnos si la agenda climática puede seguir siendo compartimentada de otras cuestiones más tóxicas entre Washington y Pekín”, dijo Li.

-- Con la ayuda de Jenny Leonard.

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