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Hay 900.000 personas en África occidental en riesgo de morir por crisis humanitaria

La ayuda para combatir una crisis humanitaria se ha reducido significativamente, poniendo en peligro la vida de miles de personas, según la asociación médica Alima

Sequía en norte de Kenia
Por Antony Sguazzin
07 de agosto, 2022 | 03:43 pm
Tiempo de lectura: 2 minutos

Bloomberg — Después de más de 10 años de conflictos en la región del Sahel en África occidental, y mientras el mundo tiene la atención puesta en la invasión rusa a Ucrania, la ayuda monetaria para combatir una crisis humanitaria se ha reducido significativamente, poniendo en peligro la vida de 900.000 personas.

Según el director de operaciones de la asociación médica que trabaja en la región Alianza para la Acción Médica Internacional (Alima), Kader Issaley, hay más de 38,3 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria en África occidental, casi todas ellas en seis naciones con regiones del Sahel colindantes con el desierto del Sahara.

A finales de junio solo se habían asegurado US$1.300 millones de los US$3.800 millones necesarios, de acuerdo con las cifras más recientes disponibles citadas por el directivo.

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En el noroeste de Nigeria y Níger, la crisis es la peor que se ha visto desde 2005, destacó en una entrevista el jueves. “Hay fatiga de parte de los donantes”, comentó.

La hambruna en el Sahel es una de las menos notadas en África este año debido a la peor sequía en cuatro décadas en el Cuerno de África, un conflicto en Etiopía y el fracaso de cuatro temporadas de lluvias sucesivas en Madagascar.

Además de desviar los fondos de otras crisis, la guerra de Rusia en Ucrania ha hecho subir los precios mundiales de los alimentos, ya que ambos países son fuentes clave de cereales y aceite vegetal, y ha creado una escasez mundial de fertilizantes. Eso, dijo Issaley, puede significar que el próximo año sea aún peor, ya que es probable que caigan las cosechas en todo el Sahel.

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Si bien se han cumplido las necesidades humanitarias de Ucrania, la cantidad entregada al Sahel ha disminuido desde los US$1.800 millones del año pasado, dijo Issaley, cuya organización cuenta con más de 1.200 personas que trabajan en seis países del Sahel: Nigeria, Chad, Níger, Burkina Faso, Malí y Mauritania.

Boko Haram y los militantes del Estado Islámico en el noreste de Nigeria, el bandolerismo en el noroeste del país y el conflicto con los militantes islamistas en Níger, Malí y Burkina Faso cansan a los donantes y complican los esfuerzos de ayuda, dijo. La distribución de alimentos y medicamentos es difícil y los trabajadores humanitarios extranjeros fácilmente reconocibles son el objetivo de los militantes que los secuestran para pedir rescate, dijo.

Niños con hambre

La crisis ahora está llegando a su punto máximo; las reservas de alimentos se están agotando y la cosecha recién llega en octubre, dijo. Además, el número de niños que sufren de desnutrición aumentó a 6,3 millones desde los 4,9 millones del mismo período del año pasado, según Issaley.

“Es hora de resolver definitivamente la situación”, dijo en referencia a los conflictos.

Alima se fundó en 2009 para hacer frente a una crisis alimentaria en Níger y desde entonces ha tratado a 10 millones de personas en 14 países.

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