Migración en América Latina se diversifica: violencia, crisis y desastres fuerzan a millones a desplazarse

La movilidad humana dejó de ser temporal para convertirse en una realidad de largo plazo: las familias buscan establecerse, reconstruir sus medios de vida y garantizar a sus hijos acceso a educación, salud y protección.

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Migrantes venezonalos.

Bloomberg Línea — La violencia, las crisis económicas, la persecución, los desplazamientos forzados y ahora los desastres naturales pueden transformar el mapa migratorio de América Latina y el Caribe.

América Latina enfrenta un escenario de movilidad humana cada vez “más complejo y dinámico”, en el que millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares por conflictos, violencia, persecución, crisis económicas y, con creciente frecuencia, los efectos del cambio climático, según la ONG World Vision.

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“La región ya no es solo territorio de tránsito: es también un lugar donde muchas familias buscan reconstruir su vida”, dijo a Bloomberg Línea Peter Gape, director de Colombia y Venezuela en World Vision. “Más que un aumento uniforme, lo que vemos es una diversificación de las dinámicas de movilidad que exige respuestas más flexibles y coordinadas”.

Actualmente, la región alberga cerca de 6,9 millones de personas refugiadas y migrantes venezolanas, de un total de más de 7,9 millones de ciudadanos de Venezuela que han salido del país, uno de los mayores movimientos poblacionales del mundo.

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A esto se suman emergencias como los terremotos en Venezuela que, según expresó Peter Gape, “incrementaron las necesidades humanitarias de miles de familias y confirmaron que los desastres naturales agravan las condiciones de quienes ya están en movilidad”.

El pasado 24 de junio un doble terremoto, de magnitud 7,2 y 7,5, impactó Venezuela con un balance hasta el momento de 6.301 fallecidos, de acuerdo a cifras oficiales.

Según dice Gape, los terremotos evidencian cómo un desastre natural agrava las condiciones de poblaciones que ya enfrentan pobreza, movilidad humana o acceso limitado a servicios.

Si bien considera que es temprano para determinar el impacto exacto sobre los movimientos poblacionales, reconoce que eventos de esta naturaleza sí incrementan las necesidades de protección, medios de vida, salud, seguridad alimentaria y bienestar emocional.

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Todo estos son factores que influyen en decisiones de desplazamiento, retorno o migración.

También observan con atención el aumento de la migración inversa, que puede incrementar las necesidades de protección de la niñez cuando los retornos ocurren sin redes familiares, documentación o mecanismos de reintegración adecuados.

“Cuando confluyen violencia, movilidad humana y desastres naturales, la niñez enfrenta mayores riesgos de interrupción educativa, separación familiar y explotación”, consideró Gape en la entrevista.

“Por eso es fundamental fortalecer sistemas de protección integrales y respuestas coordinadas, independientemente de si la persona está en situación de migración, desplazamiento interno, retorno o deportación”.

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Además del desplazamiento venezolano debido a la crisis, la ONG World Vision dice que la región registra importantes movimientos desde Haití y el norte de Centroamérica.

Calcula que más de un millón de personas de Guatemala, Honduras y El Salvador presentan necesidades de protección, impulsadas por violencia, inseguridad alimentaria, cambio climático y falta de oportunidades.

Sin embargo, Haití enfrenta una de las crisis humanitarias más graves del continente, marcada por el control territorial de grupos armados y el colapso institucional.

En Haití, a lo largo de 2025, la violencia relacionada con las pandillas, la alteración del orden público, los ataques selectivos contra la población civil y los enfrentamientos violentos por el control del territorio siguieron intensificándose, especialmente en Puerto Príncipe y las comunas vecinas.

La gente pasa en coche junto a neumáticos en llamas en Puerto Príncipe, Haití, el 19 de agosto.

El desplazamiento interno ascendió a 1,4 millones de personas, lo que supone un aumento del 38% con respecto al año anterior.

Solo en 2025 se registraron 574.300 nuevos desplazamientos.

La situación se caracteriza por los altos niveles de violencia de las pandillas, ataques contra las mujeres y las niñas, y disputas por el control territorial entre grupos armados, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Colombia también enfrenta una de las mayores crisis de desplazamiento interno del mundo.

Según cifras del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), citadas por World Vision, cerca de 7,2 millones de personas vivían desplazadas por conflicto y violencia al cierre de 2025 en el país andino.

La persistencia del conflicto armado sigue obligando a miles de familias a abandonar sus hogares, exponiendo a niñas, niños y adolescentes a interrupción educativa, reclutamiento, violencia basada en género y afectaciones emocionales.

“Esto confirma que la movilidad humana en la región responde a múltiples crisis simultáneas, no a un único país de origen”, señaló dijo Peter Gape.

Asimismo, en Cuba “la emigración masiva de los últimos años constituye un obstáculo importante para el éxito de las reformas de mercado anunciadas recientemente por el Gobierno cubano”, dijo a este medio Pavel Vidal Alejandro, investigador cubano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana, en Colombia.

Coexistencia de múltiples dinámicas

Viajeros esperan en fila para facturar vuelos de Avianca Inc. en el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón (CLO) en Cali, Colombia, el jueves 23 de marzo de 2023.

Desde la ONG observan que la región ya no se caracteriza únicamente por movimientos transfronterizos, sino por la coexistencia de múltiples dinámicas: migración, refugio, desplazamiento interno, retorno, migración inversa y deportaciones.

Según Peter Gape, estas dinámicas se expresan de forma distinta en cada subregión.

“Los movimientos venezolanos continúan, persisten los desplazamientos desde Haití y el norte de Centroamérica, México se consolida como país de destino, Colombia mantiene uno de los mayores escenarios de desplazamiento interno del continente, y la violencia en Ecuador confirma la diversidad de estas crisis”, indicó.

World Vision ve probable que Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y México continúen registrando movimientos significativos como países de tránsito, destino o retorno.

Colombia por su ubicación estratégica y por concentrar la mayor población venezolana de la región, y México por su papel como corredor desde Sudamérica, el Caribe y Centroamérica.

Según Acnur, a nivel global el 65% de las personas refugiadas son acogidas en países vecinos a su lugar de origen.

Y en las Américas se observa un patrón similar, en particular, con respecto a las personas refugiadas y otras que necesitan protección internacional procedentes de Venezuela o Nicaragua.

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El desplazamiento forzado

El desplazamiento forzado en las Américas siguió aumentando debido a las situaciones de Haití, Nicaragua, norte de Centroamérica, Colombia y Venezuela, según dijo a Bloomberg Línea Stefano Zanfardino, vocero de la oficina regional de Acnur para las Américas y el Caribe.

El número de personas desplazadas por la fuerza en las Américas ascendió a 22,8 millones a finales de 2025, lo que supone un aumento del 4% con respecto a los 21,9 millones registrados en 2024.

Esto representa aproximadamente el 19 % del desplazamiento mundial (117,8 millones), lo que convierte a las Américas en la principal región de acogida, seguida de África oriental y meridional, Oriente Medio y Norte de África.

“Esta tendencia se debe en gran medida a la situación de los venezolanos que necesitan protección, que sigue dominando las cifras regionales y mundiales”, según Stefano Zanfardino.

En 2025, Colombia fue el mayor país de acogida del mundo (con la misma cifra de 2,8 millones que en 2024), mientras que Venezuela fue el principal país de origen a nivel mundial.

Con respecto a las Américas, entre los principales países de origen de las personas que solicitaron asilo en el mundo en 2025 (sin incluir las solicitudes de asilo pendientes de ser tramitadas y que se pueden referir a personas que salieron de sus países en años anteriores) se encuentran Venezuela (305.000), Cuba (137.600), México (91.700), Haití (84.600) y Colombia (84.500).

En total, al menos 987.000 personas procedentes de las Américas solicitaron protección internacional en 2025 (el 20% del total global).

De acuerdo con Acnur, varios países de las Américas han registrado aumentos significativos en las solicitudes, al tiempo que siguen reforzando la capacidad de sus respectivos sistemas de asilo mediante la digitalización y la tramitación diferenciada de los casos, y mientras continúan implementando medidas de estancia regular, como las alternativas de protección temporal y los mecanismos de regularización.

En 2025, anotó Zanfardino, Brasil recibió 75.600 nuevas solicitudes de asilo individuales (un aumento del 11% con respecto a 2024), al tiempo que impulsaba políticas efectivas para el acceso a la estancia regular, al empleo, a servicios esenciales y a otras oportunidades de integración, incluso a través de programas de reubicación laboral.

Asimismo, Canadá siguió desempeñando un papel de liderazgo en materia de protección internacional en 2025, reconociendo a un número significativo de personas refugiadas.

Los desafíos migratorios en la región

Los migrantes cruzan el traicionero paso del Darién camino de la frontera con EE.UU.

La ONG World Vision dice que el principal desafío es avanzar de una respuesta de emergencia hacia procesos sostenibles de integración: empleo digno, regularización migratoria, educación, salud y protección social, sin sobrecargar los sistemas públicos ni a las comunidades de acogida.

Explica que la integración no depende solo del acceso a servicios básicos, sino que también requiere fortalecer las relaciones familiares.

Asimismo, la coordinación regional, el intercambio de información y la armonización de rutas de protección son claves para que la movilidad humana se gestione de forma ordenada, segura y con pleno respeto a los derechos humanos, indica World Vision.

Por ende, ven prioritario fortalecer las vías regulares y seguras de movilidad, ampliar la cooperación entre países, aumentar la inversión en sistemas nacionales de protección, educación y salud, y avanzar hacia políticas de integración socioeconómica —empleo digno, capacitación y reconocimiento de competencias— que reduzcan la dependencia de la asistencia humanitaria.

“Nuestra experiencia confirma que las respuestas más efectivas combinan asistencia humanitaria inmediata con estrategias de integración a largo plazo”, comentó Gape.

Desde la perspectiva de Acnur, invertir en la eficiencia de los sistemas de asilo también debería ser una prioridad para gestionar de manera efectiva las fronteras, salvaguardar los derechos y la dignidad de las personas y responder también a las “legítimas preocupaciones” de los Estados en materia de seguridad.

Estas medidas son claves para que “las personas que huyen de la violencia, los conflictos y la persecución puedan encontrar un lugar seguro donde reiniciar sus vidas, contribuyendo de manera activa a la sociedad que les da acogida, en el marco del derecho internacional de los refugiados”, manifestó Stefano Zanfardino.

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