Bloomberg Línea — La riqueza energética de América Latina le da una ventaja única para atraer inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, incluidos centros de datos, dijo a Bloomberg Línea Steven Carlini, responsable principal de Data Centers e IA en la firma francesa de tecnología energética Schneider Electric.
La región tiene potencial para capitalizar sus recursos de energía renovable, fomentar ecosistemas locales y fortalecer economías digitales, según el ejecutivo.
“La oportunidad es tangible”, precisó Carlini a Bloomberg Línea. “Sólo en Colombia, el mercado de data centers podría alcanzar los US$1.160 millones hacia 2030, mientras que Chile estima inversiones cercanas a US$4.000 millones asociadas a su estrategia nacional de desarrollo de centros de datos”.
“Sumado a esto, la región cuenta con una de las matrices energéticas renovables más competitivas del mundo, lo que la posiciona favorablemente para atraer inversiones en infraestructura digital e inteligencia artificial”, apuntó.
La región alcanzó, a comienzos de año, casi un 70% de generación eléctrica de fuentes renovables, según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde).
A pesar de estas ventajas, el ejecutivo también señaló que existen limitaciones relacionadas con la preparación de las redes eléctricas, la complejidad de los procesos de permisos y la madurez de la infraestructura.
En América Latina, dijo Carlini, el nivel de preparación para recibir este flujo de inversiones es diferente. En su opinión, Brasil, Chile y México han avanzado significativamente en infraestructura energética, integración de energías renovables y atracción de inversiones en centros de datos.
Aunque Colombia, Perú y Argentina cuentan con un enorme potencial, aún enfrentan desafíos relacionados con capacidad de red, disponibilidad energética y velocidad de implementación de proyectos.
Según explicó el ejecutivo, estos países necesitarán acelerar inversiones en infraestructura energética, transmisión y marcos regulatorios para competir por proyectos de gran escala.
Ventaja competitiva

“Los mercados mejor posicionados suelen combinar infraestructura energética robusta, acceso a energía competitiva y baja en carbono, procesos regulatorios ágiles y ecosistemas tecnológicos maduros”, anotó Steven Carlini.
“Esto está generando una especie de carrera dentro de la región. Los países que logran garantizar acceso a energía limpia y disponibilidad eléctrica están captando la mayor parte del capital destinado a infraestructura de IA”, complementó.
Para el ejecutivo, Chile es un ejemplo interesante gracias a su Plan Nacional de Data Centers y a su abundante disponibilidad de energías renovables.
Asimismo, Brasil continúa consolidándose como uno de los mercados digitales más grandes del hemisferio. México, por su cercanía con Norteamérica, también mantiene una posición estratégica.
En general, cree que en la región será fundamental acelerar las inversiones en infraestructura eléctrica, transmisión y resiliencia energética para acompañar el crecimiento de la economía digital.
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La influencia de la IA en la demanda de energía

Según Schneider Electric, la inteligencia artificial ya está teniendo un impacto significativo y acelerado sobre la demanda energética global.
Desde la compañía observan que las cargas de trabajo de IA son mucho más intensivas en energía que las aplicaciones tradicionales de TI, lo que está impulsando un aumento considerable en el consumo eléctrico y ejerciendo presión sobre las redes eléctricas.
En este marco, señalan que los centros de datos están evolucionando hacia verdaderas “fábricas de IA”, con necesidades energéticas y de refrigeración muy superiores a las que existían hace apenas unos años.
Basado en datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA, Carlini dijo que el consumo eléctrico de los centros de datos podría más que duplicarse hacia 2030, impulsado principalmente por la expansión de la inteligencia artificial.
“A medida que los modelos se vuelven más complejos, la demanda de energía seguirá creciendo de forma sostenida. La adopción de la IA ha sido sin precedentes en términos de tecnologías recientes”, apuntó.
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Citó como ejemplo a la IA generativa (GenAI), que está creciendo a “un ritmo enorme”, con ChatGPT como caso destacado: alcanzó sus primeros 100 millones de usuarios en tan sólo 2 meses, en comparación con los 9 meses que tardó TikTok y más de 5 años en el caso de Telegram.
Carlini comentó que se espera que el mercado de la GenAI alcance los US$1,3 billones de para 2032.
Y de acuerdo con estimaciones de PwC, señala que podría aportar hasta US$15,7 billones a la economía global en 2030.
Carrera energética

El mundo atraviesa una carrera global por capacidad de inteligencia artificial impulsada por la creciente demanda de cómputo, centros de datos e infraestructura energética.
“La velocidad de innovación en IA es extraordinaria. Nuevos procesadores aparecen cada pocos meses, mientras que las densidades de potencia por rack continúan creciendo a un ritmo sin precedentes”, según Carlini. “Esto está acelerando el despliegue de infraestructura en todo el mundo”.
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Sin embargo, dijo que ya no se trata únicamente de una carrera tecnológica. También es una carrera por la energía, la infraestructura y capacidad de ejecución de esos proyectos.
“Los países y regiones que puedan ofrecer acceso a energía confiable, disponibilidad de suelo, conectividad y procesos ágiles de aprobación serán quienes capturen la mayor parte de las inversiones”, apuntó.
Según dijo, los grandes proveedores cloud y compañías tecnológicas están priorizando mercados capaces de garantizar acceso energético de largo plazo, energía limpia y capacidad para desplegar grandes campus de centros de datos en tiempos cada vez más reducidos.
La inteligencia artificial está transformando profundamente la arquitectura de los centros de datos. En este marco, explicó que las densidades energéticas están aumentando de forma dramática.
“Hace pocos años, la mayoría de los racks operaban alrededor de 10 a 20 kW. Hoy ya vemos implementaciones que superan los 100 o incluso 200 kW por rack, y algunas proyecciones de la industria anticipan densidades cercanas a los 600 kW e incluso 1 MW por rack para ciertas aplicaciones avanzadas de IA”, agregó.
Nuevos enfoques

En medio de estos cambios, el ejecutivo expresó que la infraestructura debe gestionar perfiles energéticos mucho más dinámicos e impredecibles.
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Esto exige nuevos enfoques para distribución eléctrica, monitoreo, automatización y continuidad operativa.
La refrigeración también está evolucionando rápidamente hacia soluciones de refrigeración líquida, capaces de gestionar cargas térmicas que ya no pueden ser soportadas eficientemente mediante sistemas tradicionales basados en aire.
Los centros de datos están evolucionando hacia fábricas de IA, donde energía, refrigeración, software y operación deben diseñarse como un sistema completamente integrado.
En visión Schneider Electric, el crecimiento de la inteligencia artificial puede ser sostenible, pero sólo mediante un diseño y una operación intencionales.
Las principales palancas para lograrlo incluyen arquitecturas de energía e infraestructura más eficientes, adopción de tecnologías avanzadas de refrigeración, uso de software para monitorear y optimizar el rendimiento y mayor adquisición de energía proveniente de fuentes renovables.
“El mensaje clave es el equilibrio: la inteligencia artificial aporta beneficios claros, pero debe estar respaldada por una infraestructura eficiente y bien diseñada, en lugar de asumir que su impacto es nulo”, comentó el analista. “La conversación no debería centrarse en si la IA consume energía o no. La verdadera pregunta es cómo construir una infraestructura capaz de soportar ese crecimiento de manera responsable y sostenible”.













