Este pequeño país impulsaría el crecimiento de América Latina y el Caribe por “varios años” más, según Cepal

Un pequeño país, hasta hace poco relegado en el mapa económico de América Latina y el Caribe, volverá a registrar un crecimiento excepcional en 2026 y 2027, según las más recientes proyecciones de la Cepal.

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Georgetown, Guyana con actividad industrial a lo largo de la costa del río Demerara y un barco de carga al fondo.

Bloomberg Línea — La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) mantiene su optimismo frente a uno de los países más pequeños de la región que está viviendo un auge gracias al ‘boom’ de la exploración petrolera.

Guyana, con apenas 219.000 kilómetros cuadrados de extensión, es considerado uno de los milagros económicos de la región luego de que en el 2015 descubriera importantes reservas de petróleo en alta mar que cambiaron su realidad.

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Las más recientes proyecciones de la Cepal apuntan a que Guyana crecerá un 16,2% en 2026 y en 2027 dará un salto del 19,7%, siendo nuevamente la economía de mejor desempeño en la región.

En 2025, el PIB de Guyana se expandió un 19,3%, de acuerdo a la Cepal.

El país, de un poco más de 800.000 habitantes, de habla inglesa e independiente desde 1966, se considera la economía de más rápido de crecimiento en el mundo por los organismos multilaterales.

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“Efectivamente, la economía de Guyana ha experimentado tasas de crecimiento excepcionales durante los últimos años impulsadas por la producción petrolera, acompañadas de un importante dinamismo también en la economía no petrolera”, respondió a Bloomberg Línea en la reciente presentación del informe de proyecciones el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs.

“Este ciclo podría prolongarse varios años en virtud de que el país cuenta con importantes reservas probadas de hidrocarburos, estimadas entre 11.000 y 11.600 millones de barriles equivalentes de petróleo. Y se estima, a menos de que se encuentren otras reservas, que su explotación alcanzaría un máximo alrededor del año 2035″, dijo Salazar-Xirinachs.

¿Cómo puede mantener Guyana su crecimiento?

Guyana

Para la Cepal, la sostenibilidad del crecimiento excepcional de Guyana dependerá de su capacidad para transformar la riqueza petrolera en una economía más diversificada y productiva.

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Salazar-Xirinachs manifestó que será fundamental mantener una política fiscal prudente y utilizar parte de los ingresos petroleros para invertir en infraestructura y capital humano, así como poner en práctica políticas de desarrollo y diversificación productiva en sectores como la industria, la manufactura ligera, los servicios modernos, las nuevas tecnologías y el turismo.

“Esta es una gran oportunidad que tiene Guyana con base en su riqueza petrolera”, señaló el secretario ejecutivo. “Si Guyana hace todo esto, podrá promover un proceso de crecimiento y desarrollo de amplia base que vaya más allá de la disponibilidad y la explotación petrolera y que no dependa solo de esos de esos activos”.

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La volatilidad de los precios del petróleo

Petróleo de Guyana.

Sobre los impactos del reajuste de los precios del petróleo en las economías de la región, Salazar-Xirinachs señala que su efecto dependerá de la dirección del ajuste y de la posición de cada país.

Explica que la reducción prevista para 2027 favorecería a las economías importadoras de energía, “al disminuir los costos de producción, transporte e importación, moderar la inflación y ampliar el margen para reducir las tasas de interés”.

En contraste, señala para los exportadores de hidrocarburos un reajuste de los precios del petróleo podría significar menores ingresos externos y fiscales, aunque el efecto podría compensarse parcialmente mediante una mayor producción.

En cuanto a materias primas como los minerales estratégicos, considera que son activos que se están revalorizando como consecuencia de la revolución tecnológica actual y de la competencia geopolítica por estos recursos.

Su valor se ha incrementado especialmente por la demanda asociada con la transición energética, la electrificación y la expansión de las tecnologías digitales.

“Sus exportaciones pueden fortalecer las cuentas externas, los ingresos fiscales y la inversión minera, contribuyendo entonces al crecimiento de países como Chile, Perú y otros con minerales críticos. Sin embargo, para 2027 se prevé cierta normalización de los precios de los productos básicos tras los aumentos del 2026 y por eso un escenario es que su contribución al crecimiento sea más moderada”, anotó Salazar-Xirinachs.

El desafío, señala, consiste en aprovechar estos recursos para impulsar encadenamientos productivos, innovación y diversificación económica, y evitar que el crecimiento dependa exclusivamente de los ciclos de precios y de la explotación de recursos extractivos.

La mirada del FMI

FMI

Un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezado por Lusine Lusinyan, mantuvo conversaciones virtuales y presenciales en Georgetown, Guyana, entre el 20 y el 31 de julio de 2026, como parte de la Consulta del Artículo IV.

En el marco de estos encuentros, se reunió con autoridades, representantes del sector privado, bancos, sindicatos y otros actores.

El FMI destacó en una declaración luego de estas conversaciones que “la economía de Guyana continúa expandiéndose a un ritmo muy rápido, impulsada por una sólida actividad petrolera y no petrolera”.

De acuerdo con la estimación del organismo, que está en línea con la de la Cepal, el PIB real creció más del 19% en 2025, tras un crecimiento promedio de casi el 40% durante 2023-24.

La producción de petróleo “superó las expectativas” y alcanzó los 900.000 barriles diarios a finales de 2025, lo que el FMI consideró “un impresionante aumento del 35% en un año, registrándose volúmenes similares en el primer semestre de 2026″.

El crecimiento generalizado de la economía no petrolera se mantuvo en torno al 14%, con la construcción como principal motor, y la agricultura, la minería y la manufactura también contribuyendo significativamente.

Entre tanto, la inflación promedio se mantuvo en el 3,3% en 2025, pero aumentó ligeramente a mediados de 2026 ante el alza de los precios mundiales de la energía y los alimentos.

Y el déficit fiscal general se redujo en casi dos puntos porcentuales, hasta el 5,5% del PIB en 2025.

En su informe, el FMI destacó que “la gran inversión pública continuó y los ingresos petroleros compensaron con creces la caída de los ingresos no petroleros”.

Para el organismo, la fórmula del país se sustenta en políticas macroeconómicas prudentes que siguen impulsando el crecimiento, así como “el continuo fortalecimiento de los marcos de gobernanza”.

“Los indicadores disponibles no muestran señales claras de sobrecalentamiento ni presiones de competitividad derivadas de los recursos. Sin embargo, el fuerte crecimiento salarial y los indicadores del tipo de cambio real basados ​​en los salarios justifican un seguimiento exhaustivo", señaló el FMI.

Una de las conclusiones más relevantes es que unos precios del petróleo más altos fortalecerían las cuentas fiscales y externas, pero aumentarían las presiones de sobrecalentamiento, la apreciación del tipo de cambio y los riesgos fiscales por la volatilidad.

Además, los impactos climáticos adversos podrían afectar la economía.

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