Buenos Aires — Acorralado por cuestionamientos sobre el origen de su patrimonio, Manuel Adorni aún se resiste a dejar el gobierno de Javier Milei.
Pese a la creciente presión de bloques aliados como el PRO en el Congreso, y de que una referente de su propio espacio como Patricia Bullrich le solicitó públicamente que aportase información que despeje esas dudas, el exvocero se niega a seguir los pasos de Nicolás Posse y Guillermo Francos, lo que dejaría al gobierno libertario a las puertas de convertirse en el primero de la historia argentina en tener cuatro jefes de Gabinete distintos en un mismo período presidencial.
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Habitualmente asociado a la figura de un fusible, el cargo de jefe de Gabinete en Argentina –que nació con la reforma de la Constitución en 1994– pareció redefinirse en los últimos meses. Es que lejos de pedirle que dé un paso al costado para descomprimir tensiones, Milei sostuvo a Adorni hasta el punto de defenderlo en público y privado, arriesgándose incluso a que el caso termine afectando su propia imagen ante la sociedad a poco más de un año de las elecciones presidenciales en las que buscará un segundo mandato.
Esa decisión de sostener a Adorni incluso contra los propios intereses de Milei fue la que llevó al politólogo Andrés Malamud a graficar el rol del actual jefe de Gabinete con el de un pararrayos, capaz de atraer o absorber otros descontentos respecto de la gestión del gobierno libertario.
No se trata de un hecho sin precedentes. “Carlos Corach, como ministro del Interior, cumplía esa función para Carlos Menem”, recordó en diálogo con Bloomberg Línea antes de marcar diferencias significativas entre las aptitudes del exministro peronista y el actual funcionario.
La permanencia de Adorni incluso eclipsó en estos últimos días algunos logros económicos con los que el oficialismo espera recuperar la confianza, como la reciente desaceleración de la inflación, la caída del riesgo país a su nivel más bajo desde abril de 2018 o la mejora de la calificación crediticia por parte de S&P Global.
El caso Adorni, sin embargo, sí marca un contraste respecto de cómo actuó Milei en el pasado. Con Posse, al que calificó como uno de sus amigos, el presidente no tuvo contemplaciones al solicitarle que dé un paso al costado en mayo de 2024, apenas cinco meses después de llegar a la Casa Rosada. “Era mi amigo hace 18 años, no cumplió objetivos y pista, afuera”, dijo un mes después de que se concretara esa salida.
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Por qué Milei sostiene a Adorni
Detrás de ese cambio de conducta, el analista político Ignacio Labaqui encuentra dos diferencias sustanciales. En primer término, apuntó al enfrentamiento que el Gobierno de Milei mantiene con la prensa. “Milei no quiere entregarle a la prensa la cabeza de Adorni”, dijo al respecto. En segundo lugar, recordó que Adorni “es un hombre de Karina Milei”, la influyente hermana del jefe de Estado argentino y secretaria General de la Presidencia.
Milei se ha negado hasta el momento de ceder a las presiones por ‘entregar’ a quien considera como uno de sus más estrechos colaboradores. Esa decisión se da a pesar de que la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés volvió a ubicar a la Corrupción como una de las principales preocupaciones de la sociedad argentina, quedando en segundo lugar (por detrás de la falta de trabajo y superando a los bajos salarios).
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“Todo jefe de Gabinete, ministro de gobierno o ministro coordinador funciona como la rueda de auxilio de todo presidente y primer ministro en las democracias parlamentarias. Siempre es un fusible para el Poder Ejecutivo”, recuerda el politólogo Facundo Cruz. “Cuando hay una situación de crisis o de malestar, es el primero que salta para oxigenar el gabinete, para cambiar la cara frente a la opinión pública, mejorar las relaciones políticas o aceitar el vínculo con el Poder Legislativo”, agrega.
Pero en este caso particular, Cruz dijo que cree que la situación de Manuel Adorni presenta una particularidad, ya que no solo es el jefe de Gabinete, sino también el vocero presidencial. “Es la voz y la cara del presidente y de todo el gobierno de La Libertad Avanza, por eso este caso es extremadamente excepcional, no sé incluso si es un caso único en la Argentina desde el retorno de la democracia hasta la hasta la fecha”, dijo.
El caso Adorni, recuerda Facundo Cruz, caló hondo en la opinión pública y llevó a que el jefe de Gabinete perdiera apoyo político. Pero para el analista, al no tomar una decisión al respecto, “el presidente no está escuchando lo que le está diciendo la política ni tampoco la sociedad”.
“Le están pidiendo una decisión que el presidente no está tomando”, dice. ¿Por qué no la está tomando? A ojos del analista, porque probablemente Adorni sea considerado por los Milei como una pieza dentro del esquema de ejercicio del poder, más allá de que en la sociedad existan sospechas de que puede tener información privilegiada en el resto de las causas que rodean al Gobierno.













