Buenos Aires — Inversores argentinos se abalanzaron esta semana sobre un bono en dólares al que, hasta hace poco, veían con recelo. El jueves, en medio del rally de bonos y acciones que desató la mejora de la calificación por parte de S&P, el gobierno de Javier Milei anunció que había recibido ofertas por más de US$1.700 millones por un bono en dólares de ley local con vencimiento en 2028 (AO28), cuando apenas buscaba US$100 millones.
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“La Secretaría de Finanzas anuncia que en la licitación del día de hoy adjudicó un total de US$100 millones habiendo recibido ofertas por un total de US$1.716 millones”, informó el jueves la oficina que conduce Federico Furiase y que depende del Ministerio de Economía. Nunca antes el volumen de ofertas por el AO28 había sido tan elevado.
Incluso, hasta hace tan sólo algunas semanas, el AO28 era visto con cierta desconfianza por parte de inversores dado que vence en octubre de 2028, un año después de las elecciones presidenciales en las que Milei buscará un segundo mandato. El apetito en las subastas, en cambio, solía concentrarse en el AO27, cuyo vencimiento en octubre de 2027 garantizaba vencimiento dentro del mandato del presidente libertario.
La demanda por los AO28, de hecho, quedó por debajo del monto máximo que buscaba obtener el Tesoro argentino en dos de las primeras cuatro licitaciones de deuda en que fue ofrecido, pese a ofrecer un rendimiento superior al 8%, muy superior al que los inversores podían obtener a través del AO27.
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Pero este jueves, las posturas por el AO28 fueron récord. “Nunca antes se vio prorrateo del 5,8%”, dijo Martín de la Fuente, analista de estrategia de Bavsa.
“El driver detrás de la abultada demanda fue la suba de calificación de S&P de CCC+ a B-“, marcó de la Fuente, quien recordó que la noticia se conoció el miércoles post cierre de rueda (fecha de la primera vuelta). “El precio de la segunda vuelta se determinó por el precio de corte de la primera, lo que llevó al mercado a agrandar sus órdenes dado que existía un premio implícito cercano al 1% (el precio de corte era de 95,25 mientras que el bono cotizaba en torno a 96 en el mercado secundario)”, explicó.
En esa misma línea, un informe de Max Capital explicó que “las ofertas alcanzaron US$1.716mn, en un contexto donde el bono subió en el mercado secundario junto con el resto de la curva en dólares tras la mejora de calificación de S&P, dejando al precio de corte del miércoles muy atractivo”.
Los analistas de 1816 también apuntaron en esa dirección. En un reporte a clientes, marcaron que con el AO28 operando contra MEP casi 1% por encima del precio de corte de la subasta del miércoles, se podía comprar en el mercado primario el AO28 a un precio de US$95,25 por cada US$100 VN, cuando el bono cerró en el mercado secundario en US$96,16 (promedio ponderado del día US$95,88).
La operación, dice Salvador Vitelli, jefe de research de Romano Group, era bastante sencilla. “Como el precio del AO28 se fijó en la primera vuelta antes de que se conozca la noticia de S&P, ese bono automáticamente comenzó a cotizar el jueves con una TIR más baja y un precio más alto. Entonces, el jueves los inversores podían licitar con liquidación el viernes y venderlo el mismo jueves con liquidación T+1 y ganarse la diferencia de precio”, explicó.
Por otra parte, Vitelli explicó por qué el Gobierno no aprovechó esa situación para terminar de reunir los dólares para el pago de deuda a bonistas del 9 de julio. “No eran dólares genuinos, eran dólares de arbitraje, entonces los que tomaba de más luego iban a presionar sobre la curva soberana en el mercado doméstico, la tasa se iba a volar”, consideró. Por ese motivo, respaldó la decisión del equipo económico ante los problemas que hubiera generado que unos US$1.700 millones estén buscando salida en un mismo día.
Tras la licitación de esta semana, el Tesoro aún podría captar US$366 millones con el AO28 antes de alcanzar el cupo máximo de emisión de US$2.000 millones fijado para ese instrumento.
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